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La Coctelera

Categoría: Grandes músicos

30 Enero 2008


Meyerbeer

Carlos Mora Vanegas

Para quienes se han identificado con la opera, su alcance, contenido, lo que ellas significan en el bello canto, no pueden ignorar, lo que representó en su paso Giacomo Meyerbeer) (Vogelsdorf, 5 de septiembre de 1791 - París, 2 de mayo de 1864) quien fue un compositor alemán, favorito del público parisino por la composición de óperas en el estilo Grand Opéra, Su obra más conocida es Les Huguenots.

Nació en Berlín y su verdadero nombre era Jakob Liebmann Beer. Tuvo como profesor de composición a Karl Friedrich Zelter y al organista alemán Abad Georg Joseph Vogler. Meyerbeer se trasladó a Venecia en 1815, donde adoptó el estilo melódico del compositor italiano Gioacchino Rossini. Allí compuso 6 óperas al estilo italiano, entre las que destaca Il Crociato in Egitto (1824) estrenada en la Fenice de Venecia

Hijo de un acaudalado comerciante de azúcar de Berlín, halló su propio estilo sólo gradualmente, tras unos inicios convencionales.

Se le considera creador del melodrama musical romántico, por lo general basado en un tema histórico y montado de forma grandilocuente, con efectismos teatrales que deslumbraron a sus contemporáneos. Se sobrecargaba el escenario de personajes, había escenas de fuerte contraste. Es la última variante de la ópera seria: la ópera histórica de vasto aliento. Combina los estilos francés e italiano con meticulosidad alemana

Se trasladó a París para estudiar la ópera francesa, que se distinguía de la italiana por la grandiosidad de la puesta en escena y los ballets incluidos como interludios entre los actos y por la mayor utilización de música coral e instrumental en lugar de arias solistas. Los temas también eran más cultos, por lo general de tipo histórico. En sus últimos años asociado al libretista Eugéne Scribe, Meyerbeer compuso 6 óperas francesas, entre las que destacan Robert le diable (1831), Les Huguenots (1836), Le Prophète (1849) y L'Africaine (1865), que le valieron su consagración y la de este género en Europa.

Ayudó a Richard Wagner durante su estancia en París, si bien, el fracaso de este fue evidente ante un estilo encorsetado que nada tenía que ver con la complejidad dramática del drama vagneriano.

Entre 1840 y fin de siglo, Meyerbeer fue una potencia mundial en música, con cifras astronómicas de representaciones. Se convirtió en Director General de Música en Berlín en 1842.

Se señala, que en las evocaciones musicales del siglo pasado escritas por Millet se insiste una vez más en el liderazgo evidente que protagonizaba entre los músicos la obra de Meyerbeer, al cual se le tenía como a un genio prodigioso y a sus "Hugonotes" como insuperables. No sólo se representaban sus óperas sino que fragmentos célebres de éstas, como la brillante "Marcha de la Coronación" (El Profeta); la polonesa de la Struensée u otras composiciones completas como la sinfonía de Struensée, la de Dinorah o algunas de las Marchas para bandas, también se podían escuchar con cierta asiduidad; por no hablar de sus canciones o arias para voz y piano, como las óperas, cantadas en italiano preferentemente.

La muerte del maestro fue una jornada de duelo en el ambiente musical español : la prensa informó puntualmente de todas las anécdotas sucedidas en Paris y Berlín durante los funerales, publicando además y simultáneamente la traducción de la biografía escrita por Fetis en la "Enciclopedia de Músicos Celebres". Para expresar el dolor por la muerte del gran compositor el "Orfeon Español", del 15 de mayo de 1864, apareció a la venta con el retrato de Meyerbeer rodeado por una franja de luto, reproduciendo también y durante seis semanas consecutivas la biografía del autor de La Africana, el cual en otras muestras de homenaje acaecidas en aquellos momentos fue profusamente celebrado.

Se ha escrito, que los franceses quedaron cautivados por su mezcla particular de técnica alemana, melodismo italiano y un innovador espíritu francés. Murió el dos mayo de 1864 en París


30 Enero 2008

Verdi

Carlos Mora Vanegas

Italia ha sido cuna de grandes compositores musicales, entre ellos se encuentra uno de los grandes de la opera del Siglo XIX Giuseppe Fortunino Francesco Verdi ,(Roncole, 10 de octubre de 1813 - Milán, 27 de enero de 1901),

Como nos lo recuerda Wikipedia, nace en Roncole, en el ducado de Parma (entonces parte de Francia), donde recibe sus primeras lecciones de música. Nacido de una familia pobre en un pequeño pueblo italiano. Comenzó a estudiar música en un pueblo cercano. Busseto, donde fue llevado a la casa de un rico patrón quien más adelante costeó su educación en Milán. Al completar sus estudios se convirtió en director municipal de música clásica en Busseto y contrajo matrimonio con la hija de su patrón; tres años después regresó a Milán con la partitura de su primera ópera, Oberto.

Oberto fue producida en La Scala (casa de ópera de Milán) en 1839, tuvo un éxito bastante modesto, y llevó a Verdi a ser contratado para más óperas. Luego sobrevino el desastre: su esposa y sus dos hijos fallecieron. Verdi se las arregló para completar su siguiente ópera, pero ésta fue un completo fracaso y, en su desesperación, él juró no componer óperas nunca más. Lo que lo hizo cambiar de opinión fue el libreto del antiguo Jews exiliado de su tierra natal. Verdi era un ardiente nacionalista quien anhelaba por una libre y unida Italia y vio a Jews como un símbolo de los italianos oprimidos. Rápidamente compuso Nabucco, la cual tuvo un éxito enorme. De ahí en adelante, Giuseppe y sus óperas se volvieron un símbolo de la independencia italiana. (El grito "Viva Verdi" también defendía el slogan patriótico “Vittorio Emmanuele, Re D’Italia” Víctor Emmanuel, Rey de Italia).

Cuando en 1832 fue rechazado por el conservatorio de Milán a causa de su juventud y de que "sus ejercicios no mostraban especiales aptitudes para la música", entró como discípulo del compositor milanés Vincenzo Lavigna. Volvió a Bussetto en 1833 como director de la Sociedad Filarmónica

Se convirtió muy pronto en el organista de la iglesia de su pueblo. Intenta entrar en el conservatorio de la ciudad de Milán pero no lo consigue.

Se puede decir que sus primeros éxitos están relacionados con la situación política que se vivía en Italia. Aparte de su calidad artística, sus óperas servían además para exaltar el carácter nacionalista del pueblo italiano. Quizás el Va pensiero (coro de los esclavos de la ópera Nabucco) es uno de los coros más conocidos de Italia por esta razón. De esta forma, Verdi triunfa en Milán.

Gracias a los éxitos conseguidos, Verdi puede apostar por un estilo más personal en sus óperas y presionar a libretistas y empresarios para que arriesguen y experimenten un poco más. Es notable, en este sentido, la forma en que se engendró la ópera Macbeth, con unos arduos, e incluso despóticos, ensayos para lograr que el texto fuera más hablado que cantado. Verdi consigue su cometido y el éxito de estas óperas es también notorio.

Sigue un período de dificultades personales, con la muerte de su primera esposa y su hija, que contrasta con la creación de sus óperas más populares y queridas, las ya mencionadas Rigoletto, La Traviata e Il Trovatore.

Muchos consideran que la madurez del compositor se percibe en las obras que siguen a este periodo; por ejemplo, Don Carlos, que fue compuesta para la Gran Ópera de París; Aida, compuesta para la Ópera del Cairo; Otello y Falstaff, con libreto de Arrigo Boito basado en Shakespeare. Algunas de estas obras no son bien recibidas por el público o los críticos, que las calificaron de demasiado wagnerianas, crítica que el autor siempre rechaza.

Pianomundo.com ar. nos agrega, que pesar de que el público las amó, los críticos estaban frecuentemente escandalizados por el tema de la ópera pues ellos parecían condenar la violación, el suicidio y el amor libre. Pero Giuseppe era ferozmente independiente y vivió abiertamente con su segunda esposa por diez años antes de casarse con ella. Luego del éxito que le provocaron dichas obras y las cuales le hicieron rico, Verdi compró un estado en Busseto; y en 1861 fue elegido en el primer parlamento que se convocó luego de que Italia llegara a ser una nación. En sus últimos años escribió Aida (1871), Otello (1887), y a la edad de setenta y nueve años su ópera final, Falstaff (1893). Verdi no componía para la elite musical, sino que lo hacía para la masa pública cuyo principal entretenimiento era la ópera. Buscó temas que fueran originales, interesantes y pasionales; sobre todo pasionales. Casi todos sus maduros trabajos son serios y acaban infelizmente; ellos se mueven rápidamente e involucran a sentimientos extremos de odio, amor, celos y miedo; y su música poderosa subraya las dramáticas situaciones

Nos indica epdlp.com, que las óperas que Verdi escribió en su madurez, entre las que se encuentran Las Vísperas Sicilianas (1855), Simone Bocanegra (1857) Un ballo in maschera (1859), La forza del destino (1862) y Don Carlo (1867), muestran una gran maestría en la caracterización musical y una mayor preponderancia del papel orquestal. Aida (1871), también de este periodo y probablemente la ópera más popular de Verdi, fue un encargo del virrey de Egipto para celebrar la inauguración del Canal de Suez y su estreno se produjo en El Cairo. Tres años después Verdi compuso su obra no operística más importante el Réquiem (1874) para conmemorar la muerte del novelista italiano Alessandro Manzoni (aunque existía una versión del Libera me en memoria de Gioacchino Rossini, fallecido en 1868). Entre las composiciones no operísticas de Verdi cabe citar la cantata dramática Inno delle nazioni (1862) y el Cuarteto para cuerda en mi menor (1873) así como un TeDeum, compuesto a los 85 años y otras obras religiosas

Se agrega además, que a la edad de 70 años después de un silencio de 13 años después de escribir el Requiem Verdi compuso tal vez su mejor ópera, Otello (1887), con un libreto que el compositor y libretista italiano Arrigo Boito había adaptado hábilmente de la tragedia de William Shakespeare. A continuación compuso su última ópera Falstaff (1893), igualmente adaptada por Boito de la obra de Shakespeare y considerada como una de las mejores óperas cómicas. Verdi falleció el 27 de enero de 1901 en Milán. La obra de Verdi destaca por su intensidad emocional, sus melodías armónicas y sus caracterizaciones dramáticas. Transformó la ópera italiana, que hasta entonces utilizaba argumentos tradicionales, libretos anticuados y enfatizaba la parte vocal, para crear una entidad musical y dramática unificada. Actualmente sus óperas se encuentran entre las más representadas en todo el mundo

El 27 de enero de 1901, fallece Verdi a los ochenta y ocho años en Milán. Su hija adoptiva Maria Carrara cumple lo que al parecer fue su última voluntad: quemar sus cartas privadas y recuerdos. Sus restos son sepultados provisionalmente.

El 26 de febrero, su ataúd y el de Giuseppina son trasladados con los máximos honores y con enorme participación popular, a la Casa di riposo de Milán, donde redibieron sepultura definitiva

www.camova.ocm

2 Noviembre 2007



CAMOVA
No todo ha sido guerra en Israel , ni conflictos, ni misticismo, sufrimiento, muerte, persecución, también los judios nos han legado el Klezmer.
Como se ha escrito, el término deriva de los vocablos hebreos kley y zemer, que aproximadamente significan instrumentos musicales. Posteriormente, ambos términos se conjugaron gracias al yiddish en una sola palabra: klezmer.

La música klezmer brinda, entre otras cosas, la posibilidad de rastrear las huellas del pueblo judío en la diáspora. Su origen remoto está en los cantos litúrgicos de la época de la segunda destrucción del Templo de Jerusalén, para los cuales estaba prohibido el acompañamiento musical. Tiempo después, la comunidad judía en la diáspora incorpora elementos de las canciones francesas y alemanas de la Edad Media. Más tarde, los músicos itinerantes judíos, que solían ser contratados para animar fiestas dentro y fuera de la colectividad, fueron incorporando a la música tradicional las expresiones propias de los pueblos en donde se asentaban, en especial los de Europa Oriental: Polonia Rusia, Ucrania, Rumania, Hungría, Bulgaria, como asimismo elementos de la música turca, gitana y balcánica. Este tipo de expresión es la que llegó al continente americano con los inmigrantes judíos. Consecuente con su pasado, una vez más la música klezmer fusionó rasgos locales

Nos recuerda la enciclopedia Wikipedia al respecto, que en el siglo XV, grupos seculares no litúrgicos desarrollaron este tipo de música y se les denominó klezmorim. Ellos se inspiraron en el antiguo testamento para crear melodías con temáticas de celebración y alegría.
Originalmente el término klezmer se refería a los instrumentos musicales con los que se interpretaba, sin embargo, más tarde se extendió tanto al género como a los músicos en sí mismo, que hoy son llamados klezmorim.
El klezmer es facilmente reconocible por sus características melodías expresivas, con reminiscencias de la voz humana, con la incorporación de risas, llantos y aullidos. El klezmer asume la propia tradición de la música jasídica y le incorpora sonidos, instrumentos y modos de interpretar de aquellos países en donde los judíos de la diáspora habitaban
Jesús Gonzalo nos comenta al respecto, que gente de mala reputación, músicos nómadas que degustaban con exceso, en su pobreza, del vino y de las mujeres, los klezmorin (trovadores de la música popular judía en la Edad Media en el Este de Europa) eran, pese a estar mal vistos, el único recurso de las villas ( shtetl ) y de los guetos judíos para poder celebrar convenientemente, es decir, con algo de alegría, acontecimientos como las bodas. La palabra klezmer (y sus derivados klezmeruke , klezmeriwke ) eran de hecho insultos. Aunque, en verdad, el significado etimológico de esta palabra es una combinación de dos términos en hebreo: kley , que es instrumento, y zemer , canción. En una traducción más amplia podría venir a ser como una especie de “recipiente de canciones”. Si como dice el gran clarinetista Giora Fiedman: “un klezmer (alude al músico) no hace música, sino que habla y reza a través de su instrumento”, su lengua no es otra que el yiddish, un dialecto considerado vulgar como resultado de la mezcla de eslavo, alemán y hebreo.
Se agrega, que el klezmer casó muy bien con el Jasidismo, movimiento, como la Cábala, que supuso un estímulo intelectual en un judaísmo estancado en la rigidez de la ley y en la figura del rabino. Fundado por Baal Shem, el jasidismo nació a principios del siglo XVIII en Polonia con el fin de evitar que la Ilustración sedujera a la joven comunidad judía. Por ello promulgaba que para servir a Dios nada mejor que la alegría, ya que la melancolía y el aburrimiento lo alejaban de Él. Y el klezmer tiene ese jubilo lleno optimismo.

Los instrumentos básicos del klezmer contemporáneo son tres, aunque según consta documentalmente, en un principio eran instrumentos de cuerda, viento y percusión. Como en la música de otro pueblo sometido a la errancia por Europa durante siglos, la música judía, a partir del siglo XIX, dio importancia al clarinete, el acordeón y el violín, mientras que la gitana cambiaría el clarinete por la guitarra. Esto no quiere decir que no pudieran ser intercambiables o ampliables al piano (a finales de esa centuria y siempre que las condiciones fueran favorables para el sedentarismo), el tsimbl o cimbalón (compartido con los gitanos de Hungría), la flauta (fue reemplazada por el clarinete), el cello y algo de percusión. En cuanto al elemento improvisado, y partiendo de se trataba de un material tanto oral como escrito, existe en el klezmer como ya lo hacía en los antiguos cantos litúrgicos judíos. Evidentemente, su convivencia con el jazz ha hecho que su expresividad cambie acercándose a los modos de esta música.

Se dice, que fueron emigrantes europeos como Harry Kandel, Dave Tarras, Naftule Brandwein y la siguiente generación de Max Epstein y Pete Sokolow los que hicieron pervivir el klezmer antes y después de la Segunda Guerra Mundial. Aunque el resurgir aparece tímidamente en la década de los 70 de la mano del influyente clarinetista de origen argentino Giora Feidman (además de la labor de Zev Fledman y Andy Statman), habría que remontarse a finales de los 80, coincidiendo también con el fenómeno emergente de la Knitting Factory (escenario underground neoyorquino), para empezar a captar la importancia de The Klematics en el auge del klezmer y sus derivados estilísticos (más o menos tradicionales o progresivos). Formación neoyorquina ya muy consolidada (fundada en 1986), fiel a un ideario de mentalidad puramente judía (indagación y disquisición sobre el por qué de la herencia, la fe y la identidad), The Klezmatics ha sabido liderar esa corriente del klezmer que se sitúa entre la tradición y el mensaje radical de John Zorn, abriéndose a otros géneros populares.

granadajazz.net nos reseña, que el resurgir del klezmer se debe a la influencia de la música judía americana y del jazz, aunque ahora en Europa están saliendo grupos nuevos en las jóvenes comunidades judías de Francia, Alemania, Holanda, Hungría o Polonia, que se ven reflejados en este género con pasado y presente.En España, Eduardo Paniagua y Jorge Rozemblum lo asocian con el legado sefardita mezclando letras en yiddish. En Polonia, desde el corazón en el destierro, Budowitz (gran sexteto instrumental que añade voz femenina en un repertorio especializado en bodas judías) y, sobre todo, Kroke, el grupo de mayor proyección de este país exsoviético, representan en sí mismos la retroalimentación de una música popular que cruza el océano para volver a sus orígenes históricos

Se nos indica además, que en el presente Kroke pasa por ser, sin ninguna duda, uno de esos grupos que es imposible que deje indiferente a nadie.Tanto su música como su misticismo, han elevado a la música klezmer a lo más alto. El klezmer es la música de la diáspora de los judíos en la Europa del Este.

El trío polaco reconvertido en cuarteto es capaz de aunar la rica tradición musical judía con la inspiración clásica, ambientaciones 'nueva era' y desarrollos instrumentales inspirados en el rock progresivo de los 70.
* diferentes páginas web

28 Octubre 2007


Aleksandr Borodin(1833 - 1887)
Carlos Mora Vanegas
Rusia nos ha legado grandes músicos, entre ello esta Borodin, que al respecto se ha escrito, comoun grtan compositor y químico, destacado dentro de los compositores del nacionalismo ruso, también conocido como el Grupo de los cinco.
No cabe la menor que compartió su pasión de químico en donde fue respetado, así como músico.
Hijo ilegítimo del príncipe georgiano Luka Gedevanishvili, y de la joven Avdotia Konstantinovna Antonova, aunque para cubrir las apariencias, registraron al niño como hijo de Porfiri Borodin, un siervo del príncipe.quien lo registró como hijo de uno de sus sirvientes. Recibió una buena educación incluyendo clases de piano, sin embargo su área de especialización fue la química, por lo cual no recibió clases formales de composición hasta 1863, cuando se convirtió en discípulo de Mily Balakirev.
Sobre su biografía la Enciclopedia Wikipedia nos agrega, que en 1869 Balakirev dirigió su primera sinfonía y en ese mismo año Borodín comenzó la composición de su segunda sinfonía. Aunque el estreno ruso de esta última fue un fracaso, Franz Liszt logró que fuera interpretada en Alemania en 1880 donde tuvo bastante éxito, dándole fama fuera de Rusia.
Borodin estudió medicina y química en la Academia militar de medicina de la ciudad, donde fue seleccionado para la cátedra de química. Publicó varios artículos de investigación sobre aldehídos. Escribió Analogía del ácido arsénico con el fosfórico (1858). En 1872 ayudó a fundar una escuela médica para mujeres. Pero también encontró tiempo para componer. Comenzó a estudiar música muy pronto, a los nueve años interpretaba al piano el repertorio de las bandas de los regimientos y a los trece ya compuso un concierto para flauta. Más tarde se introdujo en el círculo del compositor ruso Mili Balakirev, y a partir de ahí se le consideró como un miembro del Grupo de los cinco (con Balakirev, César Cui, Modest Músorgski y Rimski-Kórsakov), grupo de compositores rusos de ideas nacionalistas. Entre 1862 y 1867 compuso la obra que lo dio a conocer, la primera Sinfonía en mi bemol. También en 1869 comenzó a trabajar en la composición de su ópera Príncipe Igor, que es considerada por algunos su obra más importante. Esta ópera contiene las ampliamente conocidas Danzas Polovotsianas, siendo este un fragmento comúnmente interpretado por sí mismo, tanto en su versión coral como orquestal. Debido a la gran carga de trabajo como químico, la ópera quedó inconclusa al momento de su muerte, siendo completada posteriormente por Nikolai Otras obras importantes de Borodín son el cuadro musical En las estepas de Asia central (1880); dos cuartetos de cuerda (1874-1879; 1881), otras sinfonías y varias canciones. Murió repentinamente en una fiesta
A pesar de ser un compositor reconocido, Borodín siempre se ganó la vida como químico, campo en el cual era bastante respetado, particularmente por su conocimiento de los aldehídos. A Borodín también se le atribuye el descubrimiento de la reacción aldólica junto con Charles-Adolphe Wurtz. Él se consideraba a sí mismo un "compositor dominguero", del mismo modo que no fue tan prolífico como otros compositores contemporáneos.
Gracias a sus viajes profesionales por Europa conoce la música que se estaba componiendo en todo el continente, quedando prendado de la técnica formal y del lirismo de Mendelsson .
Sus obras incluyen el poema sinfónico "En las estepas del Asia central", dos cuartetos de cuerdas, canciones y piezas para piano, así como las ya mencionadas sinfonías 1 y 2, más una tercera incompleta al momento de su muerte (con 2 movimientos completados por Glazunov).
Borodin murió en San Petersburgo el 27 de febrero de 1887 a los 53 años, víctima de un ataque caredíaco. y Fue enterrado en el cementerio Tikhvin del monasterio Alexander Nevsky.

28 Octubre 2007


ClaudeDebussy
CAMOVA
Gran músico francés, que al respecto se ha escrito que fue hijo de Manuel Aquiles Debussy y Victorina Maunourny. Su padre trabajó en el servicio de víveres de la alcaldía y fue luego escribiente en la compañía Fives-Lille de París. Llegó a capitán de la guardia nacional al servicio de la Comuna y fue condenado por ello a cuatro años de prisión, de los que cumplió el primero. Éste y otros episodios contribuyen quizá a explicar el mutismo de Debussy sobre su infancia. Aunque en ocasiones se ha calificado a sus padres de modestos empleados sin ambiciones culturales o impulsos artísticos, esta idea no parece cierta. De hecho, Manuel Aquiles llevaba con frecuencia a su hijo a las representaciones del Teatro Lírico, en donde el niño veía las operetas de moda y donde una representación de El Trovador, de Verdi le trastornó, según su propia confesión. En algunas estancias en Cannes, en casa de su querida tía y madrina Clementina Debussy, recibió sus primeras lecciones de piano en 1870 y 1871. Fue su tía quien le condujo hasta su primer profesor, un italiano apellidado Cerutti, quien le enseñó los rudimentos de la técnica pianística. Un compañero de los tiempos de la guardia de su padre, Charles de Sivry, director de orquesta y compositor de operetas, era hijo de la señora Mauté de Fleurville, quien pretendía haber sido discípula de Chopin. Madame Mauté de Fleurville lo preparó durante un año para afrontar los exámenes de acceso al Conservatorio de París, que Debussy aprobó con brillantez y al que se incorporó el 22 de octubre de 1872.
Se agrega, que este extraordinario Compositor francés con sus innovaciones armónicas abrieron el camino de los radicales cambios musicales del siglo XX. Fue el fundador de la denominada escuela impresionista de la música. Nació en Saint-Germain-en-Laye el 22 de agosto de 1862 y se educó en el conservatorio de París, donde comenzó a estudiar a los diez años. En 1879 viajó a Florencia, Venecia, Viena y Moscú como músico privado de Nadejda von Meck, mecenas del compositor ruso Peter Ilich Tchaikovski. Durante su estancia en Rusia conoció la música de compositores como Tchaikovski, Aleksandr Borodín, Mili Balakirev y Modest Musorgski, así como el folclore ruso y gitano. Debussy ganó en 1884 el codiciado Grand Prix de Roma por su cantata El hijo pródigo. De acuerdo con los requisitos del premio, estudió en Roma donde se instaló en la Villa Médici durante dos años y presentó de modo regular, aunque sin demasiada fortuna, nuevas composiciones al comité del Grand Prix. Entre estas obras se encuentran la suite sinfónica Printemps y una cantata, La señorita elegida, basada en el poema The Blessed Damozel del escritor británico Dante Gabriel Rossetti
La música de Debussy, en su fase de plena madurez, fue la precursora de la mayor parte de la música moderna y lo convirtió en uno de los compositores más importantes de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Sus innovaciones fueron, por encima de todo, armónicas. Aunque no fue él quien inventó la escala tonal completa, sí fue el primero que la utilizó con éxito. Su tratamiento de los acordes fue revolucionario en su tiempo; los utilizaba de una manera colorista y efectista, sin recurrir a ellos como soporte de ninguna tonalidad concreta ni progresión tradicional.
Esta falta de tonalidad estricta producía un carácter vago y ensoñador que algunos críticos contemporáneos calificaron de impresionismo musical, dada la semejanza entre el efecto que producía esta clase de música y los cuadros de la escuela impresionista. Aún hoy se sigue empleando este término para describir su música. Debussy no creó una escuela de composición, pero sí liberó a la música de las limitaciones armónicas tradicionales. Además, con sus obras demostró la validez de la experimentación como método para conseguir nuevas ideas y técnicas. Entre otras obras importantes destacan la música para escena de El martirio de San Sebastián (1911) de Gabriele d'Anninzio, la música para ballet Juegos (1912), el poema orquestal La mer (1905) y las canciones Cinq poèmes de Baudelaire
Hay que tener presente como lo comenta Wikipedia, que
Debussy llegó a Roma el 27 de enero de 1885 y volvió a París el 5 de marzo del siguiente año. Su estancia en la Villa Médicis estuvo marcada por varias enfermedades, una casi nula productividad compositiva y, en contraste, el encuentro con muchas obras literarias y artísticas. Descubrió la música de Palestrina y Lasso. Leyó a Baudelarie, Verlaine, Mallarmé, Dante Gabriel Rosetti y otros autores. Interpretó a cuatro manos y analizó muchas partituras antiguas y contemporáneas, entre ellas el Tristan e Isolda de Wagner. Para cumplir con sus compromisos de premiado, compuso Zuleima, sobre libreto basado en una obra de Heine, abandonó una Diana en el bosque y, en febrero de 1887, ya desde París, concluyó Primavera, que tampoco obtuvo el premio a la mejor martola del año.
Su descubrimiento de Wagner data de 1880. En el verano de aquel año, contratado como profesor de música de los hijos de la aristócrata rusa Nadejda von Meck, tuvo la ocasión de asistir a una representación vienesa de Tristan e Isolda. El año siguiente, una nueva estancia con la familia Von Meck, esta vez en Moscú, le permitió familiarizarse con las obras de Tchaikovski, Rimski-Korsakov y, especialmente, Borodin. Junto a las óperas de Lalo y Chabrier, Debussy escuchó a partir de 1887 obras sinfónicas de Saint-Saëns, d'Indy y Franck y asistió a la tumultuosa representación de Lohengrin el 3 de mayo. Al año siguiente acudió por primera vez al Festival de Bayreuth.
Sus composiciones de la época revelan sus influencias literarias: las Arietas olvidadas (1887-1888) según Verlaine, La Démoiselle élue (1888) según Rosetti, los Cinco morfemas de Baudelaire (marzo de 1889). Ese mismo año reaccionó con cierto hartazgo en su nueva visita a Bayreuth y, en la Exposición Universal, descubrió los sonidos del gamelan, la orquesta tradicional javanesa, y asistió a los dos conciertos de música rusa que dirige Rimsky-Korsakov.
Debussy, a lo largo de su vida, además de los ya citados (Verlaine, Baudelaire o Rosetti), puso música a muchos poetas, siendo los más usados Théophile Gautier, Paul Bourget, Théodore de Banville y Leconte de Lisle. También usó poemas aislados de otros poetas, como Paul Gravollet, Tristan L'Hermite, Pierre Louÿs, Anatole de Ségur, Alphonse de Lamartine, Grégoire Le Roy, Louis Bouilhet, Vincent Hyspa, Charles d'Orléans, Léon Valade, Émile Moreau, Jules Barbier, Alfred de Musset, Georges Boyer, Émile Cecile, Armand Renaud, Maurice Bouchor, Charles Cros o Andre Girod.
Noctámbulo y asiduo a los ambientes de café, de escasos recursos económicos y con variados problemas personales, Claude Debussy atravesó periodos de depresión y otros de auge y notoriedad pública. El progresivo distanciamiento de sus padres o la ruptura de su compromiso con Thérèse Roger (la intérprete que estrenó "La Démoiselle élue" y "Proses lyriques") no impidieron su ritmo de trabajo febril. Así, de 1892 a 1894 datan sus creaciones más reveladoras, todas para orquesta.
En 1909 le diagnosticaron un cáncer, que acabaría con su vida 9 años después. Murió el 25 de marzo de 1918, cuatro días después del comienzo de una poderosa ofensiva de los alemanes en Arrás (150 km al norte de París).
Pierre Boulez al respecto de Debussy señala, que Fue Debussy quien, al romper con la forma clásico-romántica de su tiempo, descubrió un lenguaje musical nuevo, libre, oscilante, abierto a otras posibilidades. Un lenguaje que, aunque tenía su origen en Wagner, establecía una alternativa diferente al modelo propuesto por éste en todos los parámetros que rigen la composición musical. A pesar de ello, no hay que ver en Claude Debussy un artista iconoclasta que reacciona contra el legado del pasado: la tradición, sobre todo la del barroco francés, reviste una trascendental importancia en su música, particularmente en sus últimas composiciones, tales como las tres sonatas de cámara. Esta dualidad otorga al legado debussiano su perenne actualidad.
* Fuente: Wikipedia y otras páginas web

28 Octubre 2007


Manuel de Falla
Carlos Mora Vanegas
Definitivamente, Manuel de Falla es un de los pilares básicos de la música clásica de España. Tal como lo comenta Enrrique franco, hace medio siglo que la música española está sin Falla y, sin embargo, Falla sigue presente en ella. Desde entonces, el amor por su obra no ha dejado de crecer. Y el prestigio de su nombre ha abierto las puertas a los compositores españoles.
Falla personificó, con mucho sacrificio, una operación casi titánica: la de liberar a España de lo chiquito y localista para hacerla entrar en el coro de las naciones musicales cultas. No estuvo sólo. El combate de Pedrell, de Albéniz y de algunos más iba en la misma dirección. Aunque los gustos musicales evolucionen, una ejemplaridad como la de Falla siempre abre perspectivas. Hoy apenas existe creador español de alguna significación que no haya rendido sus pentagramas ante la figura y el legado de Falla. Un legado discutido en su momento, pero reconocido después.
Como se sabe, hijo de José María Falla y Franco (1849-1919) y de María Jesús Matheu y Zabala (1850-1919). Su madre, intérprete del piano y su abuelo, lo introducen en las primeras nociones de música, que a los 9 años de edad continúa con una profesora de piano, Eloisa Galluzo. Además su nodriza le enseñó nanas y canciones populares que dejaron huella en él. En 1889 continúa sus estudios de piano con Alejandro Odero, y aprende armonía y contrapunto con Enrique Broca.
Dentro de sus principales notas se puede señalar

  • El joven Falla estudia el piano con José Tragó, profesor del conservatorio y condiscípulo de Albéniz. Comienzan a esbozarse sus primeras pequeňas composiciones y, en 1899, obtiene el Primer Premio de piano. Guíado por Amadeo Vives, intenta suerte en el mundo de la zarzuela, de las que sólo estrena una, Los amores de la Inés, con buen éxito en abril de 1902.
  • Falla tenía una personalidad un tanto especial. Entre sus múltiples manías se encuentra una fuerte aversión a la suciedad, hasta el punto de tener que desinfectar personalmente con alcohol cada una de las teclas del piano en el que tocaba cuando daba un concierto, por el simple hecho de que había pasado por muchas manos. Tenía fobia a los microbios. Incluso llegó a desarrollar una dermatitis de tanto lavarse las manos.
  • Falla fue el único compositor participante en el homenaje dedicado a Góngora en 1927 que sirvió para definir a la generación de poetas. Su amistad con Lorca o Alberti, o su correspondencia con Gerardo Diego, son sólo unos ejemplos de la intensa vida intelectual desplegada por el compositor, el único español después de tres siglos, con Albéniz y Granados, que consiguió renombre internacional, y el más dotado de los
  • A los quince años sus intereses parecen ser principalmente la literatura y el periodismo. Con un grupo de amigos funda una revista literaria, "El Burlón" , y en 1890 participa en una segunda titulada "El Cascabel" , que termina dirigiendo. En 1893, asistiendo a un concierto en Cádiz donde se interpretan, entre otras, obras de Edvard Grieg siente, según sus propias palabras, que su "vocación definitiva es la música". Orientado en esa dirección, a partir de 1896 comienza a viajar a Madrid, donde asiste al Conservatorio . Allí se perfecciona en piano con José Tragó , logrando en 1899 obtener un primer premio en un concurso de intérpretes del instrumento. Por esta época, el joven músico empieza a usar el apellido "de Falla" ,con el que será conocido. En 1897 se traslada a Madrid definitivamente, donde al año siguiente termina con honores sus estudios en el Conservatorio, y en 1901 conoce a Felipe Pedrell , quien tendrá notable influencia en su posterior carrera

  • Se radica en París desde 1907, por consejo de Turina y Mirecki, entró en relación con Claude Debussy, Maurice Ravel, Dukas y Albéniz, cuya impronta sería perceptible en varias obras posteriores como Noches en los jardines de España, obra en la que, a pesar del innegable aroma español que presenta, está latente cierto impresionismo en la instrumentación. En París también conoció y trabó amistad con Pablo Picasso. La madurez creativa de Falla empieza con su regreso a España, en el año 1914.Es el momento en que compone sus obras más célebres: la pantomima El amor brujo y el ballet El sombrero de tres picos (compuesto para cumplimentar un encargo de los célebres Ballets Rusos de Sergei Diaghilev), las Siete canciones populares españolas para voz y piano, la Fantasía bética para piano y la ya citada Noches en los Jardines de España, estrenada en el Teatro Real en 1916. Su estilo fue evolucionando a través de estas composiciones desde el nacionalismo folclorista que revelan estas primeras partituras, inspiradas en temas, melodías, ritmos y giros andaluces o castellanos, hasta un nacionalismo que buscaba su inspiración en la tradición musical del Siglo de Oro español y al que responden la ópera para marionetas El retablo de maese Pedro, una de sus obras más alabadas, y el Concierto para clave y cinco instrumentos.

  • Creó un estilo nacionalista que caracterizó casi todas sus composiciones. Los elementos impresionistas de su obra procede de compositores franceses como Claude Debussy y Maurice Ravel, a quienes conoció en París. Entre sus composiciones destacan Noches en los jardines de Espaňa (1909-1915) para orquesta y piano, la ópera La vida breve (1913), sobre texto de Fernández Shaw, los ballets El amor brujo (1915) y El sombrero de tres picos (1919), la Fantasía bética para piano (1919), la fantasía escénica El retablo de Maese Pedro (1924), el Concierto para clave y 7 instrumentos (1923-1926) y música para guitarra. Dejó sin concluir el oratorio La Atlántida, que terminó su discípulo Ernesto Halffter.

  • Como lo destaca la enciclopedia Wikipedia,En 1919 se transladó a Granada viviendo en una casa cercana a la Alhambra donde llevó una vida retirada, rodeado de un grupo de amigos entre los que se encontraba Federico García Lorca. En 1936, Falla intentó por todos los medios salvar a Lorca del fusilamiento a manos de las tropas insurrectas del ejército nacionalista, aunque no lo consiguió.Mientras que en sus obras anteriores Falla hacía gala de una extensa paleta sonora, heredada directamente de la escuela francesa, en estas últimas composiciones, su estilo fue haciéndose más austero y conciso, y de manera especial en el Concierto. Los últimos veinte años de su vida, Manuel de Falla los pasó trabajando en la que consideraba había de ser la obra de su vida: la cantata escénica La Atlántida, sobre un poema del poeta en lengua catalana Jacint Verdaguer, que le había obsesionado desde su infancia y en el cual veía reflejadas todas sus preocupaciones filosóficas, religiosas y humanísticas.
  • El 28 de septiembre de 1939, después de la guerra civil española y en puertas de la Segunda Guerra Mundial, Manuel de Falla se exilió en Argentina, a pesar de los intentos de los gobiernos del general Franco, que le ofrecen una pensión si regresa a España, vive en su exilio argentino gracias a la ayuda de algunos mecenas, entre ellos la familia Cambó. Vive de forma tranquila en una casa en las montañas, donde su hermana cuida de él, ya que casi siempre estaba enfermo. Finalmente muere en 1946, sin que hubiera podido culminar su última obra. La tarea de finalizarla según los esbozos dejados por el maestro correspondió a su discípulo Ernesto Halffter.
  • *Fuente: enciclopedia Wikipedia, otra páginas...

15 Octubre 2007

CAMOVA

Carlos Mora Vanegas

Dentro de los grandes compositores de la opera sin duda alguna esta Gaspare Spontini. Sin duda alguna, durante las primeras dos décadas del siglo XIX, fue una de las figuras más importantes de la ópera seria francesa. Sus obras más exitosas y acabadas son las óperas Fernand Cortez y La Vestale.

Señala Spontini nació el 14 de Noviembre del 1774 en el pequeño pueblo "marchigiano" de Maiolati, cerca de Jesi, posteriormente renombrado Maiolati Spontini. Su familia era campesina, sin embargo su tío le trasmitió una educación elemental, con la esperanza de que llegase a ser cura. También recibió lecciones de música.
En enero 1793, fue admitido en el Conservatorio della Pietà de' Turchini en Nàpoles, donde estudió contrapunto y composición. En 1796, creo su primera opera, aún conocida, I Puntigli delle Donne, con motivo de la invitación del director del Teatro della Pallacorda en Roma, la cual tuvo gran éxito. En los años que siguieron, compuso otras òperas para los teatros de Nàpoles, Venecia y Florencia, antes de reemplazar a Cimarosa como maestro de capilla en la Corte de Palermo en el 1800. En el mismo año escribió al menos tres operas.
El clima, sin embargo, afectó su salud obligándolo a partir. Nunca màs, le tuvo una inspiración artìstica tan fuerte y fluida.
Viajò a Parìs en 1803, pero, no obstante el inicial exito, su suave estilo napolitano no gustò al publicó parisino. Compuso La Vestale, con la colaboraciòn del libretista, Ètienne Jouy. Con esta obra, se gano la admiraciòn de la Emperatriz Josefine, que lo nominó Compositeur particulier; sin embargo ella no hizo nada para reprimir la oposiciòn del Conservatoire de Parìs. En 1807, los estudiantes del Conservatoire interrumpieron con gritos de escàndalo, la exhibiciòn de un Concert Spirituel, compuesto para
la Semana Santa.
Desd
e este momento, su carrera fue perseguida por disensos y rivalidades que se reflejaron negativamente sobre su carácter. En el 1812, fue despedido de su papel de director de la ópera italiana del Thèâtre de l'Empèratrice, aunque fue reintegrado brevemente en 1814. La presentación de su opera Olympie en 1819, cuya culminación le ocupó insólitamente mucho tiempo, fue un fracaso y obtuvo exito sólo después de una larga y profunda revisión.
En 1819, sin embargo, se abrió un nuevo capitulo en su carrera, cuando el Rey Federico Guillermo III de Prussia lo nominó jefe Kapellmeister y director general de música en Berlìn. Este nombramiento inmediatamente lo puso en conflicto con el Conde Brühl, superintendente del Teatro Regio. Esta contraposición se convirtió rápidamente en una rivalidad feroz.
La nueva versión de Olympie fue representada el 14 de Mayo del 1821 y le procurò un exito inmediato, sin embargo destinado a durar muy poco. El 18 de Junio del 1821, la nueva ópera de Weber, Der Freischütz, debutó en Berlìn y reavivó el gusto alemán por un estilo operístico que los Alemanes pudiesen declarar propio. La opiniòn pública estaba dividida entre dos fracciones, el Partido Nacional en favor de Weber y el Rey con su Corte, que continuaron apoyando a Spontini. Meritoriamente, cuando Weber murió en 1826, Spontini condujo una representación de beneficencia de Der Freischütz, para su viuda y sus hijos; no obstante la muerte de Weber, la fama de Spontini continuaba debilitandose.
Procurò conservar su nombramiento en la corte hasta 1842, pero el aislamiento lo llevò a tomar resoluciones desesperadas, para preservar su dignidad, contestando personalmente a cròticas anónimas, incentivando adulaciones imprudentes en la prensa y haciendo todo lo posible para censurar a sus opositores. Todo esto culminò cuando, en respuesta a un ataque, utilizò términos tan encendidos que fue acusado de lése-majestè y reprendido por el Rey. Su carrera se terminò y èl dejò Berlìn fracasado.
En el 1843, había regresado a Maiolati, donde falleciò el 24 de enero del 1851. Está sepultado en la iglesia ciudadana de San Giovanni, debajo de un augusto monumento neo-clàsico, esculpido por Canova.
El pequeño museo Spontini, en la casa donde el músico murió, frente a la iglesia, conserva una colección de sus manuscritos y pertenencias.

El archivo Wagner nos aporta al respecto, que La muerte de Spontini (1851), para quien observa la evolución de la música moderna de ópera, pone término á un fenómeno notable: el de haber sido contemporáneos los tres compositores que representan las tres direcciones principales de ese género artístico. Queremos hablar de Spontini, Rossini y Meyerbeer. Spontini fue el último eslabón de una cadena de compositores cuyo primer anillo forma Gluck; lo que quiso Gluck, lo que fué el primero en acometer metódicamente -la dramatización más completa posible de la cantata de ópera- lo realizó Spontini... hasta donde cabía en esa forma musical.

En el momento en que Spontini afirmaba con sus actos y sus declaraciones que era imposible ir más lejos que él en esa vía, apareció Rossini, el cual, dejando á un lado completamente el objeto dramático de la ópera, puso de relieve y desenvolvió de una manera exclusiva el elemento frívolo y puramente sensual, inherente á ese género. Aparte este contraste, había en el influjo ejercido por ambos músicos esta diferencia esencial: que Spontini y sus predecesores dirigían el gusto del público, merced á la firmeza de sus principios en materia de arte, de suerte que ese público tenía que tomarse el trabajo de penetrar en la intención de los maestros y adoptarla; mientras que, Rossini, lo apartaba de esa disposición estética, cogiéndolo por su lado flaco, por el de la pura sensualidad y la distracción á todo precio, y le sacrificaba su preeminencia de artista, abandonando el derecho de señalar por sí propio lo que debía agradarlo. Si hasta Spontini el compositor dramático conservó frente al público, en interés de una alta concepción artística, la actitud de un hombre que dirige y da el tono, desde Rossini, y mediante él, el público se ha visto en situación de proponer é imponer sus exigencias á propósito de la obra de arte, y esto hasta el punto de que ahora no puede obtener ya nada nuevo del artista, sino sólo variaciones del tema que él mismo ha reclamado.

Meyerbeer, que en su manera derivada de la tendencia rossiniana, adoptaba a priori por código artístico el gusto público preexistente, procuró dejar á sus procedimientos alguna apariencia de principios y de carácter, por consideración á cierta clase de inteligencias; además de seguir la tendencia rossiniana, se apropió la de Spontini, falseando y desnaturalizando las dos, como es de suponer. Sería difícil decir toda la aversión que sintieron Spontini y Rossini por esa explotación y esa mezcla de sus tendencias propias; si su autor hacía el efecto de un camandulero al genio desenfadado de Rossini, Spontini veía en él al artista que había vendido los secretos más inalienables del arte creador.

Muchas veces, durante los triunfos de Meyerbeer, nuestra vista se dirigía involuntariamente hacia aquellos maestros retirados, apenas pertenecientes ya á la vida real, que vislumbraban á distancia en aquella visión de gloria al hombre incomprensible para ellos. La figura artística que más encadenaba nuestras miradas era la de Spontini: aquel hombre podía considerarse con orgullo, pero sin tristeza -porque le guardaba de ello un extraordinario disgusto del presente- el último de los compositores de ópera que consagraron sus esfuerzos con austero entusiasmo y noble voluntad á una idea artística, y cuyo origen se asociaba á una época que ofrecía á los ensayos acometidos para realizar esa idea un tributo universal de estima y de profundo respeto, á que se unían frecuentemente el afecto y el apoyo.

Rossini, con el vigor de su exuberante naturaleza, ha sobrevivido á las variaciones éticas de Bellini y de Donizetti sobre su tema voluptuoso, ese plato suculento para el gusto del público, con que había agasajado al mundo musical; Meyerbeer asiste, al par que nosotros, á sus éxitos, que inflaman al orbe entero de la ópera, y proponen este enigma á las reflexiones del artista: ¿ á qué categoría de las artes públicas pertenece, propiamente hablando, el género ópera?.. Pero Spontini... ha muerto, y con él ha bajado visiblemente á la tumba todo un grande y noble periodo artístico, digno de un respeto profundo: ninguno de los dos pertenece ya á la vida, sino sólo á la historia del arte...

¡Inclinémonos profunda y respetuosamente ante el sarcófago del creador de La Vestal, de Hernán Cortés y de Olimpia!

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15 Octubre 2007

RECORDANDO A FELIX MENDELSSOHN

CAMOVA

Se ha escrito que Félix Mendelssohn, nacido en el seno de una distinguida familia de intelectuales, artistas y banqueros en Berlín, creció en un ambiente privilegiado (la familia se convirtió del judaísmo al cristianismo en 1816 agregando el apellido Bartholdy). Mendelssohn estudió piano con Ludwig Berger, así como teoría y composición con Zelter, produciendo su primera obra en 1820.

Desde entonces aparece una numerosa cantidad de sonatas, conciertos, sinfonías para cuerdas, cuartetos con piano y singspiels que reveló su creciente maestría en el contrapunto y la forma. Junto con los viajes familiares o las eminentes visitas que reciben sus padres (Humboldt, Hegel, Klingemann, A.B.Mars, Devrient), el joven fue influido por la poesía de Goethe (a quien conoció personalmente en 1821) y las traducciones de Shakespeare realizadas por Schlegel.
Todo esto se aprecia en creaciones del periodo como el Octeto Op.20 o la obertura Sueño de una Noche de Verano Op.21. Su talento como director también se reveló a temprana edad y a los veinte años dirigió una precursora interpretación de la Pasión según San Mateo de Bach en la Singakademie de Berlín, iniciando con ello el interés moderno por la música de Bach.

Nos agrega Wikipedia, que su nombre completo fue Jacob Ludwig Félix Mendelssohn-Bartholdy. Cuando tenía tres años, su familia se trasladó a Berlín. Mendelssohn era un niño prodigio, que tocaba el piano con maestría y componía piezas musicales. Tuvo una profesora de piano formada en París y un profesor de composición de Berlín. A los nueve años hizo su primera aparición en público, cuando participó en un concierto de música de cámara. A los 13 años compuso su primera obra publicada, un cuarteto para piano. En un encuentro con Goethe, el famoso escritor quedó impresionado de la forma en que Mendelssohn tocaba el piano y le dijo que si algún día estuviese triste, quisiera que Mendelssohn acudiese a verle con su música.

Su primera sinfonía la compuso Mendelssohn a los 15 años, y a los 17 su obertura "Sueño de una noche de verano", basada en la obra del mismo nombre de Shakespeare, y probablemente la obra más conocida de su adolescencia. Un año más tarde se representó por primera vez una ópera suya, aunque ya había compuesto varias con anterioridad. En 1830 escribió su obertura-concierto "Las Hébridas", que se interpreta regularmente en la actualidad. La música está inspirada en temas escoceses, país que había visitado unos años antes. Esa misma música influyó en su tercera sinfonía, denominada "Escocesa", que Mendelssohn escribió de forma intermitente entre 1830 y 1842. Uno de sus numerosos viajes por Europa le llevó a Italia, donde se inspiró para su cuarta sinfonía llamada la "Italiana", una de sus obras más conocidas. En total escribió cinco sinfonías.

Mendelssohn compuso también dos conciertos para piano que gozan de una gran aceptación, así como el Concierto para violín en mi menor, que es una de las obras de la música clásica romántica más sobresalientes. También escribió música de cámara, entre las que se encuentran su conocido octeto para cuerdas, obras para piano sólo y dos grandes oratorios. En estos últimos se aprecia una gran influencia de Bach, cuya música popularizó Mendelssohn ante un público todavía poco conocedor de la música barroca.

Un periodo de viajes y giras de concierto llevó a Mendelssohn a Inglaterra, Escocia, Italia y Francia entre 1829 y 1833. Luego ejerció el cargo de director en Dusseldorf (1833-35), se concentró en los oratorios de Haendel y compuso Las Hébridas (estrenada en Londres en 1832), el Concierto para piano en sol menor, La Noche de Walpurgis, la Sinfonía Italiana (1833) y el oratorio St.Paul (1836 en Düsseldorf).
Desde 1835 a 1847 fue director y organizador musical en Leipzig, donde obtuvo éxito dirigiendo a la Orquesta de la Gewandhaus en obras históricas y contemporáneas de Bach, Beethoven, Weber. Schumann y Berlioz, así como fundando y dirigiendo el Conservatorio de Leipzig desde 1843. Mendelssohn encontró tiempo para componer en sus vacaciones y produjo la obertura Ruy Blas, una versión revisada del Himno de Alabanza, la Sinfonía Escocesa, el Concierto para violín Op.64 y el Trío con piano en do menor (1845

En 1842 Mendelssohn compuso música para determinados pasajes de la obra de Shakespeare Sueño de una noche de verano, para la que ya había escrito la obertura. Una de las piezas de esta obra es la famosa "Marcha nupcial", que se sigue tocando en la actualidad en numerosas bodas. Aunque Mendelssohn no fue un compositor que influyera sobre otros de su tiempo o de épocas posteriores, su música fue muy popular en su tiempo y sigue siéndolo en la actualidad. El registro de sus composiciones comprende 72 obras publicadas en vida y 49 obras póstumas.

En los últimos años Mendelssohn tuvo una salud precaria. Parece ser que, además, la muerte de su hermana Fanny en mayo de 1847 le sumió en una profunda depresión. Pocos meses después de su hermana, Mendelssohn murió en Leipzig a los 38 años de edad.

Agrega images.google.com. que Mendelssohn fue siempre un amigo acogedor, un valioso colega y un hombre dedicado a su familia, por lo que no sólo fue recordado por su música cuando falleció a los 38 años de edad y se le honró internacionalmente.
Con su énfasis en la claridad y la adherencia a ideales clásicos, la música de Mendelssohn muestra influencias equivalentes de Bach (técnica fugal), Haendel (rítmica y progresiones armónicas), Mozart (caracterización dramática, formas y texturas) y Beethoven (técnica instrumental).
Sin embargo, desde 1825 desarrolló un estilo característico propio, a menudo enlazado a elementos literarios, artísticos históricos, geográficos o emocionales. De hecho, es sobretodo debido a este talentoso empleo de estímulos extramusicales que se le considera un compositor romántico.
Sus tempranas y prodigiosas dotes operísticas, claramente relacionadas a Mozart, no se desarrollaron a pesar de una larga búsqueda de contenidos adecuados. Tal interés dramático quedó finalmente plasmado en los oratorios así como en la obertura Ruy Blas, la música incidental para Antígona y sobretodo en la música para Sueño de una Noche de Verano, en la que temas derivados de la obertura fueron adaptados a la partitura incidental.
Los oratorios, entre los más populares de su tipo, se inspiran en Bach y Haendel pero contienen la experiencia personal del compositor, siendo St.Paul una alegoría de la historia de la familia de Mendelssohn y, Elías, de sus años de discordias en Berlín. Entre sus otras obras vocales, La Noche de Walpurgis Op.60 (sobre el poema de Goethe) y los salmos musicalizados en Leipzig merecen especial atención. Las canciones corales y los lieder son desiguales reflejando su amplia variedad de funciones sociales.
Después de un aprendizaje a través de la escritura de sinfonías para cuerdas siguiendo moldes clásicos, Mendelssohn encontró inspiración en el arte, la naturaleza y la historia para su música orquestal. La energía y la claridad de lo italiano se plasmó en su más famosa sinfonía, aunque lo elegíaco del escocés se tradujo en un logro más novedoso.
En sus mejores oberturas, esencialmente poemas sinfónicos en un movimiento, el mar aparece como una imagen recurrente, desde Mar Calmo y Viaje Feliz, o Las Hébridas, hasta La Bella Melusina. Menos dependientes de los elementos programáticos y, al mismo tiempo, formalmente innovadores, los conciertos, sobretodo aquel para violín, y la música de cámara, especialmente algunos cuartetos de cuerda, el octeto y los dos tardíos tríos con piano, reconciliaron los principios clásicos con el sentimiento personal dando como resultado algunas de sus más sorprendentes creaciones.

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Profesional , docente universitario, interesado en todo los tópicos concernientes al crecimiento personal, autoayuda, específicamente concentrado en todo lo concerniente al crecimiento espiritual. Me interesa el intercambio de inquietudes, comulgación de ideas que generen reflexión, conviden al diálogo y sobre todo, nos permita integrarnos en pro de todo aquello que nos ayude a aprovechar la oportunidad que se nos da al permanecer en esta dimensión. Considero, que nuestras experiencias, aprendizaje que hemos alcanzado a través de nuestro tránsito puede si nos prponemos compartirlo, proactivar nuestro potecial humano y ayudarnos a ser cada vez mejores, sobre todo, garantizando nuestra autenticidad y compromiso de ser fraternales en nuestras misiones, como el de garantizar una convivencia de felicidad, paz en un planeta que día a día lo demanda. Estoy abierto al díálogo y agradezco tu interés en haberte detenido a leer la presentación. De ti depende comunicarnos...

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