Implosión interna

LA MÚSICA DE LAS ESFERAS

Carlos Mora Vanegas

RESUMEN

Siempre se ha manifestado la inquietud sobre la existencia, realidad, alcance, repercusiones de la Música de las esferas. Inquietud que se manifestó con bastante fuerza en la antigüedad, entre los griegos, romanos, pero todavía se manifiesta en el aquí y en el ahora.

En este escrito nos adentramos en analizar lo que ha sido esta inquietud y lo que ello nos ha legado, no pudiéndola ciencia parapsicológica presenta hechos que demuestran su existencia.

ASPECTOS BASICOS, CONSIDERACIONES, ALCANCE.

Se ha escrito con mucha frecuencia, por ejemplo, que el Universo estaba compuesto por esferas que giraban en un ordenado compás alrededor de nuestro planeta y que estaba inundado de hermosos sonidos, desde luego, inaudibles a nosotros, sonidos de gran intensidad originados por la vertiginioasa marcha de esos grandes cuerpos celestes; refiriéndose así a la música de las esferas. También se consideraba que la estructura misma de la música era la que imponía sus leyes a las esferas celestiales.

En un escrito sobre este tópico, Jesús Herrera nos señala, que la teoría de la música de las esferas fue aceptada durante muchos siglos. La apoyaron grandes pensadores y científicos: desde Pitágoras en el siglo VI a. C. hasta Kepler en el siglo XVII d. C. En nuestros días, esta creencia puede resultarnos extraña, pero hay que entender que en otras épocas las maneras de pensar eran muy diferentes a las nuestras. Por un lado, pese al cuidado que pusieron en la observación del cielo, los hombres de la antigüedad no tenían los elementos científicos y tecnológicos que ahora están a nuestra disposición. Y por otro lado, en aquellos tiempos la palabra "música" tenía un significado distinto que el actual.

Quien al respecto escribió bastante, fue el destacado filósofo, matemático y hombre de estado romano “Ancius Manlius Torqutus Severinus” conocido por nosotros como Boecio, quién nació en Roma hacia el año 480 d.c., Boecio, personaje que vivió en Roma entre los siglos V y VI, fue el estudioso de la música de mayor influencia en el pensamiento occidental hasta el Renacimiento. Boecio fue nombrado cónsul a los treinta años y llegando a ser consejero de Teodorico, entonces rey de los Ostrogodos. Pero esto le valió la muerte ya que Teodorico lo envió a prisión en donde fue ejecutado, por cargos de traición en el 524. Junto con él, Cassiodoro, también se encargaron en transmitir a la edad media Occidental el conocimiento de la música de Grecia antigua.

Boecio consideraba que la música puede ennoblecer o corromper el carácter y por eso, la sociedad debe de cuidar y velar por su perfección. Para tal efecto él distingue tres clases de música: a) La música humana, que une la actividad incorpórea de la razón con el cuerpo; b) La música instrumental, que reside en determinados instrumentos permitidos y la más importante, c) la música del Universo, que mantiene la estructura inmutable de las esferas celestiales. Por lo tanto, cualquier desorden, cualquier falla cósmica provocaría una conflagración universal catastrófica. Así mismo, cualquier falla o desorden en las leyes que gobiernan la música produciría igualmente una situación catastrófica en el alma de los hombres. Es por eso que Platón, nos dice: “el alma del universo se unifica por medio de concordancias musicales, agregando además, que en la música del universo nada puede ser excesivo y destruir otra parte por su propio exceso, sino que cada parte aporta su propia contribución o ayuda a las otras a encontrarlas.

Para los pitagóricos, por tanto, el Universo manifiesta proporciones “justas”, establecidas por ritmos y números, que originan un canto armónico. El cosmos, a sus ojos, es por tanto un sistema en el que se integran las siete notas musicales con los siete cuerpos celestes conocidos entonces (el Sol, la Luna y los cinco planetas visibles). A estos planetas se añadían tres esferas suplementarias que alcanzaban el 10, el número perfecto.
La misma armonía celestial fue descrita por Platón cuando, en Epinomis, declaró que los astros ejecutan la mejor de todas las canciones. Cicerón también se refirió en el canto de Escipión a ese sonido tan intenso como agradable que llenaba los oídos de su héroe y que se originaba en las órbitas celestes, reguladas por intervalos desiguales que originaban diferentes sonidos armónicos.

No hay que olvidar, que fue el astrónomo Kepler quien estableció que un astro emite un sonido que es más agudo tanto en cuanto su movimiento es más rápido, por lo que existen intervalos musicales bien definidos que están asociados a los diferentes planetas. Kepler postuló, en su obra Harmonices Mundi, que las velocidades angulares de cada planeta producían sonidos.
De hecho, Kepler llegó a componer seis melodías que se correspondían con los seis planetas del sistema solar conocidos hasta entonces. Al combinarse, estas melodías podían producir cuatro acordes distintos, siendo uno de ellos el acorde producido al inicio del universo, y otro de ellos el que sonaría a su término
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Lo cierto es que hoy, en el presente, gracias a las investigaciones psicotrónicas que se han estado realizando a nivel mundial, a través del uso sofisticado de equipos electrónicos, particularmente con grabadoras, por ejemplo, en experimentos que realiza en vida el célebre investigador parapsicológico Konstantine Raudive, sobre “Psicofonía”, se han podido detectar en sus cintas, música, como si realmente venía de las esferas, y que hasta la vez, no se ha encontrado respuesta a realmente como se reproducían. Lo cierto, es que varias veces, insistió Raudive y otros connotados parapsicólogos en grabarlas y el fenómeno se repitió. Posiblemente Boecio estaba en lo cierto cuando manifestó que sí existe una”Música de las esferas”.

Recientemente el conocido investigador parapsicólogo norteamericano: “Scout Rogo”, ha publicado un libro en donde analiza este aparente misterio de la “Música de las esferas” dándolo a conocer como un hecho verdaderamente insólito, pero que quizás muy pronto tengamos respuesta sobre ello.

Por otra parte señala Eduardo Martínez, que un satélite de la Nasa ha confirmado la ancestral tradición de la música de las esferas, según la cual los cuerpos celestes emiten sonidos armónicos. Aunque la música de las esferas ha derivado primero en la noción de armonía universal y después en simetría, ahora se ha descubierto que la atmósfera del Sol emite realmente sonidos ultrasónicos y que interpreta una partitura formada por ondas que son aproximadamente 300 veces más graves que los tonos que pueda captar el oído humano.

Martínez nos agrega, que una de las más recientes teorías físicas describe a las partículas elementales no como corpúsculos, sino como vibraciones de minúsculas cuerdas, consideradas entidades geométricas de una dimensión. Sus vibraciones se fundan en simetrías matemáticas particulares que representan una prolongación de la visión pitagórica del mundo y la recuperación, en la más moderna visión del mundo, de la antigua creencia en la música de las esferas.

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