APORTACIONES DE TAGORE EN PRO DEL CRECIMIENTO PERSONAL (II)
Carlos Mora Vanegas
No sé qué dedos invisibles sacan de mi corazón, como una brisa ociosa, la música de las ondas. Tagore
Nos indica la enciclopedia libre Wikipedia, que Rabindranath TagoreCommons escribió varias canciones apoyando el movimiento indio de independencia. Renunció al título de caballero que le concedió la corona británica en 1915 como protesta por la masacre de Jaliyaanwala Bagh en 1919 (Amritsar). Su sentimiento profundo era que la nación solamente podía ser despertada por medio de la educación para todas las personas. Estos puntos de vista se reflejaron en su escuela de Santiniketan a lo largo de su vida, Tagore mantuvo múltiples contactos con otros intelectuales de su tiempo, incluyendo a Henri Bergson, Albert Einstein, Robert Frost, Mahatma Gandhi, Thomas Mann, George Bernard Shaw, H.G. Wells y Romain Rolland. Particularmente famoso fue el encuentro Tagore-Einstein que tuvo lugar en el hogar de Einstein en Kaputh, Berlin en el 14 de Julio de 1930; la segunda parte de la conversación fue cuando Einstein visitó a Tagore en la casa de un amigo común, el Dr. Mendel. Discutieron sobre una amplia variedad de temas incluyendo la epistemología, ontología, teoría músical y creatividad.
Tagore comenzó a escribir cuentos cortos cuando apenas tenía dieciséis años, en 1877, comenzando con Bhikharini (La mendiga). Los cuatro años entre 1891–1895 son definidos por los historiadores como el periodo "Sadhana" de Tagore (nombrado en base a uno de los magazines de Tagore). El fruto principal de este periodo forma cerca de la mitad de los cuentos en los tres volúmenes del Galpaguchchha, que es una colección de 84 relatos.
Tagore solía asociar sus primeros cuentos (como lo son los del periodo "Sadhana") con una exuberante vitalidad y espontaneidad; estas características estaban íntimamente relacionadas con la vida de Tagore en los pueblos de, entre otros, Patisar, Shajadpur, and Shilaida mientras gestionaba las amplias propiedades familiares.
Nos regala además de su poesía, hermosos cuentos, de los cuáles hemos seleccionado tres.:
EL PRINCIPIO
-¿De donde venía yo cuando me encontraste? -preguntó el niño a su madre. Ella, llorando y riendo, le respondió apretándolo contra su pecho:
-Estabas escondido en mi corazón, como un anhelo, amor mío: estabas en las muñecas de los juegos de mi infancia, y cuando, cada mañana, formaba yo la imagen de mi Dios con barro, a ti te hacía y te deshacía; estabas en el altar, con el Dios del hogar nuestro, y al adorarlo a Él, te adoraba a ti; estabas en todas mis esperanzas, y en todos mis cariños. Has vivido en mi vida y en la vida de mi madre, tú fuiste creado siglo tras siglo, en el seno del espíritu inmortal que rige nuestra casa. Cuando mi corazón adolescente abría sus hojas, flotabas tú, igual que una fragancia, a su alrededor; tu tierna suavidad florecía luego en mi cuerpo joven como antes de salir el sol la luz en el Oriente. Primer amor del cielo, hermano de la luz del alba, bajaste al mundo en el río de la vida y al fin te paraste en mi corazón... Qué misterioso temor me sobrecoge al mirarte a ti, hijo, que siendo de todos, te has hecho mío. Y qué miedo de perderte! ¡Así, bien apretado contra mi pecho! ¡Ay! ¿Qué magia ha entregado el tesoro del mundo a mis frágiles brazos?
La noche era oscura y todos dormían, cuando ella se fue.
También ahora la noche es oscura, y la llamo: ‘Vuelve, tesoro mío, el mundo está dormido; si vienes un momento, mientras las estrellas se miran largamente, nadie se dará cuenta’. Los árboles reverdecían y la primavera era joven, cuando ella se fue.
Ahora todo ha florecido abundantemente, y la llamo: ‘Vuelve, tesoro mío. Los niños cogen y esparcen flores a manos llenas en la locura de sus juegos interminables. Si vienes a coger una sola florecilla, ¿quién protestará?’ Los que entonces jugaban, siguen jugando todavía. ¡Qué generosa es la vida! Yo escucho su bullicio y te llamo: ‘Vuelve, tesoro mío, el corazón de tu madre rebosa amor, y si vienes a robarle un solo besito, nadie más se lo reclamará’.
NUBES Y OLLAS
Madre, los que viven allá arriba, en las nubes, me llaman:
-Nosotros jugamos desde que despertamos hasta el anochecer -dicen-. Jugamos con el alba de oro y con la luna de plata.
Yo les pregunto: -Pero ¿cómo subiré hasta ustedes?
Y me contestan: -Ven hasta el borde de la tierra, levanta entonces las manos al cielo y te subiremos con las nubes.
Pero yo les digo:
-Mi madre me espera en casa, ¿cómo podría dejarla para venir?
Entonces sonríen y se van flotando.
Pero conozco un juego más bonito que ése.
Yo seré la nube y tú la luna.
Yo cubriré tu rostro con mis dos manos y el techo de nuestra casa será el cielo azul.
Los que viven en las olas me llaman:
-Nosotros cantamos desde el alba al crepúsculo; avanzamos siempre, siempre, sin saber por dónde pasamos.
Yo les pregunto: -Pero, ¿cómo me uniré a ustedes?
-Ven -dicen- ven hasta la orilla de la playa, cierra los ojos y serás arrebatado por las olas.
Yo respondo:
-Pero cuando llega la noche mi madre me quiere a su lado; ¿cómo podría dejarla para venir?
Entonces sonríen, y se van bailando.
¡Pero yo conozco un juego más divertido que ése! Yo seré las olas y tú una playa lejana.
Yo rodaré, rodaré, y como una ola que se rompe, mi risa rodeará tus rodillas.
Y nadie sabrá, en todo el mundo, dónde estamos tú o yo.
EL DISCÍPULO
Tu lenguaje, Señor, es muy sencillo,
mas no así el de tus discípulos
que hablan en tu nombre.
Yo comprendo la voz de tus alas
y el silencio de tus árboles.
Comprendo la escritura de tus estrellas
con que nos explicas el cielo.
Comprendo la líquida redacción de tus ríos
y el idioma soñador del humo,
en donde se evaporan
los sueños de los hombres.
Yo entiendo, Señor, tu mundo,
que la luz nos describe cada día
con su tenue voz.
Y beso en la luz la orilla de tu manto.
El viento pasa enumerando
tus flores y tus piedras.
Y yo, de rodillas,
te toco en la piedra y en la flor.
A veces pego mi oído
al corazón de la noche
para oír el eco de tu corazón.
Tu lenguaje es sencillo, mas no así
el de tus discípulos que hablan en tu nombre.
Pero yo te comprendo, Señor.
Tagore, cuyo legado honra el premio, fue una persona de talentos diversos que durante su existencia alcanzó renombre como uno de los más grandes poetas de
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