Carlos Mora Vanegas
“Ser de verdad profundamente serio es ser religioso; no con la religión de ir a templos, asistir a servicios religiosos y todas esas clases de cosas, esa no es religión. El hombre diligente en su seriedad, ese hombre es un ser humano verdaderamente religiosos”
Krishnamurti
Todos los días cuando nos despertamos e iniciamos nuestros rituales desde darnos una ducha, desayunar e ir al trabajo seguimos conectado con nuestra vida cotidiana y así lo hemos hecho por años, lo importante es detenernos a reflexionar qué tanto hemos aprendido de ello, como han sido nuestras relaciones con nuestro entorno, cómo actuamos, qué tanto hemos avanzado con nuestras experiencias logradas. Cuánto nos conocemos, cuáles son nuestras debilidades, fortalezas, hacia donde queremos llegar, cuán auténtico somos, serían algunas de las interrogantes que a esta altura de nuestra vida ya deben tener respuestas.
La oportunidad de estar despierto cada día y mantenernos en está dimensión de las formas que se mantienen impregnadas de estímulos externos que se emanan constantemente cuando nos interrelacionamos uno con los otros y con nuestro medio, nos indican por ejemplo, cuál es nuestro comportamiento, conducta con respecto a los demás, el cómo enfrentamos los problemas y como muy bien lo señala Krishnamurti hoy en día, la relación humana un problema y justamente el significado de esa palabra problema es el de tener algo que no ha sido arrojado; es un reto, algo que nos han lanzado, algo con los que debemos de enfrentarnos, no huir , hacerle frente, buscar solución.
Desafortunadamente son miles las personas que no se atreven y se dejan agobiar, aprisionarse por la situación, que a lo largo los va deteriorando, no solo física, sino psíquicamente. De ahí, que es significativo comprender cuál es la manera de abordar un problema que puede ser nuestras mismas relaciones con los otros en el trabajo, con la relación humana que es muy normal y que es cierto como lo indica Krishnamurti, es un problema en la vida de todos nosotros, seamos no conscientes de él, está ahí.
Es válido entonces, que nos cuestionemos ¿Cómo miramos ese problema? ¿De qué manera lo enfrentamos? ¿Queremos escapar de él? ¿Nos atemoriza?¿Queremos reprimirlo o racionalizarlo? ¿Cuál ha sido la causa, su origen? ¿Por qué se dio? ¿Cómo responder a él?. Lo cierto que hay que abordarlos, hay que resolverlo porque nos atormenta y estamos dispuestos a crecer, hay que enfrentarlos y evitar de nuevo que se repita.
Es cierto cuando se comenta, que cuando el problema se torna doloroso, cuando nos confunde, origina inseguridad, se debe considerar, no huir, investigarlo, abordarlo. Se requiere enfrentar el problema, de ahí su importancia de averiguar como abordarlo.
Es muy sencillo señala Krishnamurti, si se trata de un problema científico: dado que lo abordan con todo el conocimiento que poseen y tratan de encontrar nueva información sobre la materia. Pero también puede ser que lo aborden con las experiencias adquiridas, con los recuerdos pasados, o bien como si fuera por primera vez, lo cierto que no lo pueden eludir, si quieren vivir en paz, mantenerse equilibrado, libre de todo estrés.
Probablemente en este vivir cotidiano se ha sorprendido que es egoísta y eso lo está atormentando, lo considera un problema que debe solucionar. No quiere ser una persona solamente centrada en usted mismo, y eso es así porque ese es su hábito, tradición, educación religiosa : Tú eres un alma separada debes buscar tu propia salvación, etcétera.. Justamente Krishnamurti nos recuerda que este énfasis que la educación y las presiones ambientales han puesto en el egoísmo, en nuestra condición egocéntrica, ha sido desde tiempo incalculables que todavía permanece. De ahí que reflexione una vez más en lo que tanto este extraordinario filósofo y maestro señala, que lo importante no es el proceso analítico del descubrimiento de la causa, sino permanecer con el problema, el cual consiste que somos egoístas. Ese es un hecho.
Nos estamos tornando muy insensible, egocéntricos, violentos, criticones en donde cada cual sigue su propio rumbo: O sea, que nuestro rumbo es llegar a ser alguna cosa, pero cabe la pregunta ¿a que precio? Son muchos los que aspiran a obtener poder, ser rico, gerente, senador, diputado, presidente, etc. Krishnamurti al respecto señala, que ésta toda lucha por llegar a ser algo o alguien, es esencialmente egoísta.
Lo cierto, que debe enfrentarse ante esta realidad si es el caso, suponga que uno es egoísta y que se sorprendió en ello y no lo quiere se más, debe saber que es lo ha generado y cómo se manifiesta en el pensamiento para tornarnos egoístas, el lo estructura, pero también se presenta el hecho que el pensamiento dice: No debo ser egoísta, entonces se da el problema y usted debe resolverlo.
Uno debe ir a las causas que generaron el egoísmo, sorprenderse prisionero de esas acciones y tratar de irradicarlos con pensamientos positivos, que lo contrarreste y no le den oportunidad de manifestarse.
Sorpréndase por ejemplo en su vida cotidiana, cuán egoísta es y empiece a trabajar en él, como en todo aquello que le afecta en su crecimiento personal y espiritual. Puede hacerlo…

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