CAMOVA Cuando los países no cuentan con un buen servicio de la salud, amparado totalmente por el Estado y se le da paso a la proliferación desenfrenada de clínicas, hospitales privados, no nos debe sorprender como la mercadotecnia de la salud presenta grandes casos en donde demuestra el negocio productivo que es. Desde luego, a ello se agrega las grandes ganancias que generar los productos farmacéuticos. En el caso que nos concierne Venezuela, en donde sabemos existen grandes deficiencias en el servicio de la salud, aspecto que ningún gobierno se ha preocupado seriamente de subsanarlos, en donde observamos que cada vez se da más proliferación de clínicas privadas , conllevado realmente a convertir la salud en un negocio rentable, aspecto que definitivamente el estado debe intervenir en pro de establecer políticas normativas que favorezcan a todas las clases, sin sentirse el venezolano discriminado, especialmente muchos de la clase media y baja, que no cuentan con el poder adquisitivo necesario para sufragar los altísimos costos que involucran los servicios de la salud. No cabe la menor duda tal como se presenta la realidad de la salud en Venezuela que las instituciones privadas que prestan este servicio obtienen ganancias increíbles a un costo social bastante serio, dado a que muchos ciudadanos no tienen el respaldo necesario para enfrentar sus distintos problemas de la salud. En un escrito sobre este tema el Dr. Heberto Priego Álvarez, comenta, que la nueva gerencia en salud considera a los hospitales como empresas productoras de procesos-servicios de salud que requieren de un manejo empresarial que conlleve una rentabilidad social, el caso de los nosocomios públicos, y económica para los hospitales privados. Bajo este enfoque la mercadotecnia en salud es una herramienta de gestión que procura la satisfacción de las personas, usuarios o clientes, y que tiene a la calidad como meta. Todo ello surge en ese entorno en el que cualquier organización, y el hospital no es una excepción, se encuentra necesitada de adecuar permanentemente su capacidad de respuesta, de mejorar su competitividad, básicamente por la vía de optimización de los recursos, y por la vía de la mejora de los procesos de gestión y producción. En los últimos años hemos transitado del concepto de “Usuario” al de “Cliente”, lo que significa una mayor orientación de los servicios de salud a las necesidades, preferencias y expectativas de los ciudadanos, teniendo en cuenta la perspectiva de los profesionales y los objetivos de la organización (Priego Álvarez, 1995). Sin embargo, hoy en día muchos todavía se cuestionan el porque hablar de la mercadotecnia en los hospitales públicos, donde se da la impresión de que las “fuerzas del mercado” intervienen poco, y donde parece que los directivos tienen que pensar más en como frenar la demanda que en conseguir clientes. En respuesta a lo anterior, baste señalar que la mercadotecnia como elemento clave, explicativo del comportamiento en las organizaciones, encierra un gran valor como instrumento de cambio, de mejora del comportamiento, y por tanto de avance hacia unos resultados cualitativos y cuantitativos de la organización. Los hospitales públicos presentan un número cada vez mayor de problemas que pueden ser comprendidos y ayudados a resolver con acciones mercadotécnicas. Es muy lamentable como en nuestro entorno, el negocio de la salud se ha incrementado y atentado contra la ética profesional del médico, con la calidad de servicio y atención al cliente, en donde se nota claramente el interés por las ganancias que por el servicio, en donde no hay regulación de precio, aspecto que el estado debiera intervenir a fin de ser accesible el servicio. Es tanto el interés de obtener dinero rápidamente que hay miles de casos en donde los tratamiento, diagnósticos están totalmente equivocados y muchas veces se encuentran criterios de médicos cruzados en donde el consumidor no solo se ve afectado en lo económicos sino hasta en su propia saluda y muchas veces se origina hasta la muerte. Definitivamente el Gobierno nacional, más si se ha identificado con lo que el ha denominado Socialismo, debe responsabilizarse más con el servicio de la salud, reorganizando las clínicas, hospitales públicos que prestan este servicio y dotándolos de tecnología médica, equipos modernos, así como capacitando formando al personal que garantice un buen servicio de la salud sin discriminación de clases, abiertos para todos aquellos que requieren del servicio de la salud. Se debe inyectar más fondos en la reestructuración de la asistencia social puesto Venezuela en su actual bonanza petrolera cuenta con capital suficiente para lograrlo, tratando de distribuir mejor los ingresos petroleros en pro de la salud y siendo más equitativo en la distribución de ellos, dándole prioridad a sus necesidades y después obsequiarlos a los países que requieren de ayuda. Considere que los sistemas de hospitales en los Estados Unidos son grandes empresas como cualquier otra, con altos ejecutivos ganando sumas principescas, una burocracia vasta y bien entrenada para rechazar al que no esté asegurado, y médicos que escamotean tratamientos porque, sencillamente, el seguro no los cubre y el paciente no es un multimillonario. Sí, es cierto que muchos galenos sacrifican ganancias para curar a algunos enfermos, pero esa propensión individual a la generosidad no significa que el sistema no esté viciado. Desafortunadamente, las aseguradoras han acumulado tanto poder que proponer la medicina pública en Washington requiere una voluntad política hasta ahora inexistente, o invisible, y un valor a toda prueba.

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