CAMOVA

“El talento no es un don celestial, sino el fruto del desarrollo sistemático de unas cualidades especiales”.
José María Rodero

A todos se nos has proporcionado una fuente mágica creativa e innovadora que denominamos talento, correspondiendo a cada uno de nosotros, desarrollarlo, sacarle el provecho necesario mientras permanecemos con vida en este plano.

No podemos descuidar cada día que se nos da oportunidad de permanecer y no aprovechar nuestro talento, optimizar su potencial.

Desde luego, debemos alimentarlo con conocimientos, con lo que la experiencia nos lega, con nuestras acciones, inquietudes, a fin de darle paso a la creatividad a manifestar su grandeza.

Es sabido, como lo manifiesta Interrogantes. Net. que E.M.Gray escribió hace unos años un ensayo bastante famoso, que tituló The Common Denominator of Success: El común denominador del éxito. Lo hizo después de dedicar mucho tiempo a estudiar qué era lo común a las personas que tenían éxito en su trabajo y, más en general, en el resultado general de su vida.
Curiosamente, su conclusión no situaba la clave en trabajar mucho, ni en tener suerte, ni en saber relacionarse (aun siendo todas estas cuestiones muy importantes), sino que, según E.M.Gray, “las personas con éxito han adquirido la costumbre de hacer las cosas que a quienes fracasan no les gusta hacer”. Hay muchas cosas que no les apetece en absoluto hacer, pero subordinan ese disgusto suyo a un propósito de mayor importancia: saben depender de los valores que guían su vida y no del impulso o el deseo del momento.
Da igual que seas un estudiante universitario o una profesora de un instituto, un médico o una juez, una madre que se dedica por entero a su familia o bien otra que es además una joven ejecutiva de una multinacional; en cualquier caso (y quizá en este último más aún), en tu vida hay un reto muy importante en cuanto a la organización del tiempo.
Para una persona con un mínimo de inquietudes en la vida, el reto probablemente no es lograr ocupar el tiempo, sino más bien saber sacarle su máximo partido. Y no se trata simplemente de conseguir hacer muchas más cosas, sino de hacer las que pensamos que estamos llamados a hacer, establecer una juiciosa distribución del tiempo que nos permita alcanzar una alta efectividad en el trabajo y, a la vez, un uso equilibrado del resto del tiempo, en el que tenga cabida la familia, las amistades, la propia formación, la atención de otras obligaciones, etc.
Recordando las reflexiones de John Keating, aquel carismático profesor de literatura de El Club de los poetas muertos, se trata de «vivir a conciencia la vida, de manera que no lleguemos a la muerte y descubramos entonces que apenas hemos vivido».
Vivir a fondo, extraer a la vida todo el meollo. Son ideas con las que Keating luchaba por sacar a sus alumnos de la monotonía y la mediocridad. Les proponía salir del montón, vivir con intensidad el instante, aprovechar el momento— acuñado por Horacio.
Aunque quizá Keating se pasa, como se comprueba en la película, porque aprovechar el instante no significa vivir para él, sí resulta positivo ese afán por extraer a la vida humana toda su riqueza. No le falta razón en ese esfuerzo suyo por arrancar a sus alumnos de la vulgaridad, de la falta de sentido. Porque es triste ver cómo algunos casi se puede decir que han muerto antes de morir, porque cuando les llega la muerte le han dejado casi todo el trabajo hecho.

En el caso de las empresas, nos comenta Sergio Amadoz, que en toda compañía el capital más importante es el humano. 'El agente acelerador clave para las empresas son siempre las personas. Por tanto, aprovechar correctamente el talento de los trabajadores es una tarea fundamental para los directivos, en beneficio tanto de la empresa como del empleado.

Sobre esto reflexionaron varios expertos en una jornada organizada por UniConsult, en la que el asesor de tecnologías de la información y comunicación del Instituto Nacional de Administración Pública, Luís Felipe Paradela, llamó la atención sobre la importancia de buscar personas con talento, es decir, con 'capacidad de aprendizaje. Los procesos de selección va a tratar de conseguir eso; después hay que gestionar adecuadamente el conocimiento'. El objetivo es apoyar el crecimiento profesional de los empleados y sacarle a eso rendimiento empresarial.

En el contexto empresarial moderno, en opinión de Fernando de Salas, 'cada persona tiende a ser dueña de su carrera porque tiene la capacidad de llegar adonde quiera', pero necesita la ayuda de sus superiores. Es algo en lo que los directivos no pueden inhibirse,. 'El modelo de desarrollo profesional debe ser guiado por los jefes, que deben encargarse de elaborar un plan de mejora. Han de ponerse a disposición de los trabajadores y ofrecerles pautas y sugerencias para favorecer el autodesarrollo'.Los empleados 'deben tomar las riendas de su carrera, deben pensar en cuál quieren que sea su horizonte profesional'.

En su tarea de potenciar las competencias de las personas a su cargo, los ejecutivos deben colaborar estrechamente con los departamentos de recursos humanos desde el primer paso. 'La tendencia no es ésa, pero la selección es algo de lo que se deben ocupar directamente los directivos', sostiene De Salas. 'Hay que fomentar esa alianza', No olvide como ya se ha comentado, que todos podemos desarrollar nuestros talento latente con un poco de ayuda. Y lo primero que tendrá que hacer esa ayuda es despejar esa suerte de convencimiento colectivo de que la creatividad es algo innato. Hay unos pocos que la tienen y otros muchos que no.

Lo cierto es que todos somos creativos en nuestra vida diaria, encontramos infinidad de pequeñas soluciones a los múltiples problemas que surgen durante un día cualquiera. Casi siempre damos con alguna solución ingeniosa cuando la necesidad nos obliga a superar dificultades. ¿Falta algún ingrediente para realizar algún plato? Lo reemplazamos por otro y de pronto descubrimos que salió igual o mejor. ¿No tenemos la herramienta adecuada para arreglar una rotura? Recurrimos al "alambre" y a otra cosa.

¿Qué es eso sino creatividad? El pensamiento creativo existe y lo tenemos. La creatividad – cuando le damos la posibilidad de manifestarse -- nos permite darnos cuenta de lo que somos capaces, de que nuestros límites son extensibles y que los podemos correr sólo si nos animamos o si sabemos cómo hacerlo