
CAMOVA
Los departamentos de recursos humanos de muchas empresas venezolanas han tomado muy en serio el rol que en el presente ha venido desempeñando la mujer en el cargo de gerencia, especialmente, en algunas pymes que están bajo su dirección. Todo ello, ha sido motivo de que las mujeres se han actualizado en sus conocimientos, preparados con estudios de postgrado y han demostratado ser eficiente, saber gerenciar, integrarse a los grupos de trabajo garantizando productividad, resultados y rompiendo con el mito de que solamente los hombre son capaces de estar bajo la responsabilidad de la dirección de una empresa.
Al respecto de ello, Patricia Márquez Otero señala, que una revisión de la literatura más reciente sobre el tema de la mujer en la gerencia, en el caso de los Estados Unidos, revela que las mujeres gerentes tienen características que las distinguen claramente de sus colegas masculinos, y que las colocan en una posición de desventaja. Esto se refiere no solamente al "techo de vidrio", sino a niveles de salario y a la posibilidad misma de ser contratadas, en contraste con los hombres. Aunque algunos estudios indican una tendencia hacia una convergencia de las remuneraciones de hombres y mujeres en los más altos niveles gerenciales, el hecho es que las diferencias persisten, aunque las opiniones varían en cuanto a sus posibles efectos y factores condicionantes (a modo de ejemplo dentro de una vasta literatura: Hull y Umansky 1997; Konrad 1997; Management, Mayo 1997; Philips e Imhoff 1997; Burck y Black 1996; Monthly Labor Review, Diciembre 1996; Rodgers and Rodgers 1989; Schwartz 1989; Kanter 1977).
En el caso venezolano destacan los Papeles de Trabajo del IESA de Arango, Viveros y Bernal (1995), Hanes de Acevedo (1993), y Garbi (1989). De la lectura de estos trabajos se desprende, entre otras cosas, que las interconexiones entre el sexo, la carrera gerencial, y la presencia de la mujer en las organizaciones son complejas y pueden analizarse desde distintos puntos de vista. Por ejemplo, se ha argumentado fehacientemente la existencia de estereotipos según los cuales las mujeres y los hombres tienen atributos diferentes, que marcan las características y las condiciones de éxito de sus carreras gerenciales. Otros puntos de vista sugieren que, a pesar de estos estereotipos, la realidad es que los hombres y mujeres en la alta gerencia no muestran diferencias significativas en cuanto a sus estilos de vida y sus estilos y estrategias gerenciales.
Es necesario destaca Márquesanalizar la relación entre los procesos de socialización y la identidad de la mujer gerente, así como sus posibilidades profesionales en el contexto organizacional. Se busca respuestas sobre quiénes son las mujeres gerentes en Venezuela y qué fuerzas moldean su identidad como mujeres y como gerentes. ¿Se trata de una identidad homogénea, o nos encontramos ante una diversidad de factores y presiones ante las cuales las mujeres gerentes deben moldear sus identidades? Para ello nos basamos en una serie de entrevistas semiestructuradas realizadas a doce mujeres que ocupan o han ocupado puestos en la alta gerencia.
Comenta Márquez, que se considere, que en el mundo moderno, la palabra éxito ha empezado a tener un significado y unas connotaciones que son relativamente novedosas. Para muchas mujeres venezolanas tener éxito en la vida no equivale ya a tener una familia numerosa y unida o a lograr la adquisición de una casa o un carro-sobre todo si los recursos para esas adquisiciones provienen del "hombre de la casa". "Exito" es cada vez más algo que se consigue fuera del ámbito privado; se ha ido haciendo sinónimo de éxito en los negocios o en la carrera profesional. Es quizás por esto que este éxito público se está escabullendo de las mujeres. Anteriormente con cumplir sencillamente el rol que la sociedad les asignaba como madres de familia podían considerar exitosa su vida. ¿Cuál es el papel que le está tocando jugar a la mujer en el ámbito de lo público
Según una ingeniero civil, dueña y gerente de su propia firma constructora, una mujer exitosa nunca puede perder de vista su feminidad. En específico se refiere a su apariencia personal, ya que cuando visita cualquier obra no deja de usar tacones, aunque infinidad de veces los maestros de obra le han dicho que en una de esas se puede matar. Al comparar su situación con la de sus colegas hombres, dice que la única desventaja es que como mujer no puede salir a negociar contratos en restaurantes porque se presta a malas interpretaciones: "Te imaginas que una mujer discuta negocios en LeClub con un grupo de clientes masculinos, qué pensaran ellos y qué pensaran los demás".
Por último, no se debe olvidar como lo señala Marquez ,casi siempre que se comenta sobre la mujer gerente se hace particular énfasis sobre las dificultades que encuentra en su carrera profesional. Estas dificultades suelen reducirse a lo difícil que les resulta combinar su rol de madres y esposas con el de su carrera profesional. En contraste, revistas populares sobre gerencia como Fortune, Gerente, y Business Week que celebran a hombres exitosos rara vez incluyen información sobre su rol familiar. Pareciera-aunque es difícil de creer hoy en día-que sólo la mujer gerente tiene problemas para negociar entre sus diferentes ocupaciones. Hasta cuándo será tarea de mujeres el alcanzar un balance entre el ámbito de lo privado (casa y familia) y el de lo público (trabajo), sin morir en el intento o sin que le digan que perdió en el camino la feminidad (por ejemplo, la dejó el marido, engordó o envejeció sin gracia, etc.).

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