
CAMOVA
No solamente de Europa, Asia, Nosteamérica se manifiestan las transnacionales, últimamente, ha aparecido transnacionales latinoamericacanas, así tal como lo comenta el Boletín de Universia Wharton , compañías privadas de América Latina no sólo están expandiéndose por los países vecinos, sino que también están cruzando las fronteras regionales para conquistar el próspero mercado de EEUU e, incluso, prueban suerte en Europa o Asia. De conquistadas a conquistadoras. Así ha cambiado la mentalidad de las grandes empresas latinoamericanas.
Agrega el escrito, que la última translatina en dar la campana ha sido la mexicana Cemex, que adquirió la cementera australiana Rinker el pasado julio, colocándose así en el primer lugar mundial en la venta de materiales para la construcción. De esta manera, la facturación de la mexicana, que desembolsó 14.600 millones de dólares por la australiana, superaría en casi un 2% a la francesa Lafarge, cuyas ventas sobrepasan los 15.000 millones de dólares al año. Pero éste no ha sido el único movimiento protagonizado por una empresa mexicana en los últimos tiempos.
En 2006, el grupo financiero Banorte se hizo con el 70% del Inter National Bank (INB) en EEUU y, a principios de 2007, adquirió el 100% de las acciones de la empresa estadounidense de remesas UniTeller por 19 millones de dólares. América Móvil, propiedad del magnate mexicano Carlos Slim, ha seguido con su particular conquista de América Latina y, actualmente, es proveedora de telefonía móvil en Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Colombia, Perú, Brasil y Chile, entre otros países. A mediados de 2006, la empresa compró los activos de la americana Verizon en Venezuela, República Dominicana y Puerto Rico, en una operación valorada en 3.700 millones de dólares. La compañía de Slim mantiene una lucha encarnizada con la española Telefónica para dominar el mercado regional de las telecomunicaciones.
Por su parte, las mexicanas de alimentación Bimbo y Gruma, que ya habían consolidado sus posiciones en América Latina, Estados Unidos y Europa, han iniciado ahora inversiones en Asia, principalmente en China, Japón y Australia.
Las empresas brasileñas tampoco se han quedado atrás en esta fiebre colonizadora. Vale do Rio Doce (CVRD) compró el año pasado la canadiense INCO por 16.700 millones de dólares, convirtiéndose así en la segunda mayor empresa minera del mundo. En este mismo año adquirió la productora de carbón australiana AMCI por 662 millones de dólares. Embraer, uno de los mayores fabricantes de aviones del mundo, la petrolera Petrobras o el banco Itaú, que adquirió activos de BankBoston en varios países latinoamericanos, son algunos de los campeones brasileños más activos en este proceso de internacionalización.
En Chile, empresas minoristas como Falabella o Ripley ya están abriendo las puertas de sus comercios hacia otros países de América Latina. En Colombia, el grupo Nacional de Chocolates adquirió empresas de alimentos en Costa Rica, Panamá y Perú en 2006. La también colombiana Cementos Argos, líder en la industria cementera del país y quinta en el sector en América Latina, lleva ya varios años de compras por Estados Unidos.
Éstos son sólo algunos ejemplos del nuevo fenómeno de las translatinas que, en su proceso de internacionalización, están siguiendo tres caminos diferentes: conquistar los mercados de países vecinos; introducirse directamente en EEUU (por su tamaño y los aspectos culturales) sin pasar por otros mercados regionales; y, en casos más excepcionales, adentrarse en Europa y Asia. Juan Carlos Martínez Lázaro, profesor del IE (España), explica que, a parte de dos o tres translatinas que ya son gigantes mundiales como Cemex, Vale do Rio Doce o Embraer, “nos estamos encontrando con pequeñas empresas más embrionarias que saltan de país en país, extendiéndose por la región. Este giro se ha producido por el actual cambio de mentalidad “resultado de muchos años de acumular capacidades y de aprender a cómo competir”,comenta Mauro F. Guillén, Director del Lauder Institute en la Wharton School. Las empresas latinoamericanas “están en vanguardia de sus respectivos sectores, tal y como lo demuestran los casos de Cemex, Vitro (vidrio), Modelo (bebidas), Cisneros (comunicación), Embraer, Concha y Toro (vinos), Techint (acero), entre muchas otras”, apunta. El fenómeno, en realidad, “lleva produciéndose desde hace unos diez años, pero llama más la atención ahora porque estas empresas han llegado a posicionarse correctamente en los mercados internacionales”. Lo cieerto que la mayoría de los expertos ,coinciden en señalar ,que el avance de las translatinas es un proceso imparable. Aunque Ronderos tiene un punto de vista menos optimista y advierte que lo que parece que “está sucediendo es que cuando se expanden se vuelven atractivas para las grandes multinacionales y las absorben. El caso de la cervecera Bavaria (Colombia) que adquirió SABMiller (Sudáfrica) es un ejemplo de ello”. Por eso, para ellas, “el mayor reto es competir con los verdaderamente grandes y subsistir más allá de esquemas monopólicos y de protección que han hecho de algunas de estas empresas grandes conglomerados. El mercado latinoamericano sigue siendo muy protegido (aranceles, monopolios estatales, concesiones)” No cabe la menor duda, que este salto que han dado las empresas latinoamericanas transformándose en Transnacionales constituye nuevas oportunidades para sus países de origen y la posibilidad de conquista de nuevos mercados que de sabersele manejar ayudarán significativamente en la economía, más si sebane integrar adecuadamente en los tratatos internacionales que se dan. * boletin Universia-Knowledge@Wharton

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