
CAMOVA
No se puede negar que las franquicias al inciar sus actividades en donde operan proporcionan empleo, no obstante, se ha criticado si realmente estos empleos favorecen a las personas que desempeñan su labor , sabiendo que hay poco porvenir dado a lo limitado del número de cargos que se pueden aspirar para avan zar en el crecimiento profesional.En un interesante análisis al respecto realizado por Recursos Humanos de la Universidad de Wharton comentan, que es una creencia bastante generalizada que las franquicias, en especial aquellas del sector de la comida rápida, crean empleos sin futuro. Humoristas como David Letterman tienen muchos chistes sobre el tema. Se escriben libros con títulos como Fast Food Nation (La nación de la comida rápida) o Nickel and Dimed (Pago en calderilla). Incuso Peter Cappelli, director del Center for Human Resources (Centro de Recursos Humanos) de Wharton, admite haber aceptado el prejuicio de que muchas franquicias ofrecen “malos puestos de trabajo”, donde el salario es escaso, las prestaciones son pocas y las oportunidades de formación y promoción limitadas.Pero Cappelli, profesor de Gestión, y Monika Hamori, profesora de Gestión del Instituto de Empresa en España, decidieron investigar si los hechos corroboran dicha creencia popular. Una de las conclusiones del estudio que acaban de finalizar, titulado "Are Franchises Bad Employers?” (“Franquicias: ¿malos empleadores?”), es que en algunos casos no tiene por qué ser cierta. “Después de controlar por el tamaño y el sector, encontramos poca evidencia de que los empleos son peores en las franquicias; de hecho, podemos demostrar de son mejores que los creados en empresas equivalentes”, escriben.Analizando los datos de un informe nacional sobre empleo diseñado por Cappelli, estos investigadores descubrieron que las franquicias pagaban a sus empleados mejor que las empresas independientes de tamaño similar y pertenecientes al mismo sector; además ofrecían más formación. De hecho, en lo que respecta a formación, las franquicias superaban a sus competidores independientes en dos aspectos: no sólo formaban a un mayor porcentaje de sus empleados sino que, en promedio, además ofrecían más horas de formación por empleado. También eran más propensas a tener una política formal de formación y a utilizar prácticas que precisan la participación de los empleados, como por ejemplo reuniones con el gestor de calidad total. A menudo las reuniones pueden ser aburridas, pero en muchas empresas son una oportunidad para que los empleados den a conocer sus opiniones e ideas.
No obstante, existe otro lado de esta historia. Las franquicias no aventajan al resto de empresas en todas las variables que se han tenido en cuenta. Su tasa de rotación es más elevada y emplean a trabajadores con menos experiencia y nivel educativo. También tienen un porcentaje más alto de trabajadores a tiempo parcial. “Para ser justos con nuestra evaluación, debemos destacar que los empleos de las franquicias ofrecen más que los de otras empresas a los trabajadores menos cualificados”, escriben. El empleado medio de McDonald’s no está comparando su puesto preparando hamburguesas con un trabajo diseñando software para Microsoft. Compara su puesto con el que podría tener en la hamburguesería local. Y en ese contexto McDonald’s sale vencedora.
En ciertos aspectos las franquicias son buenas, y en otros no … En nuestra opinión, las diferentes empresas tienen diferentes modelos. Algunas son buenas en formación, así que ofrecen formación. Otras basan su estrategia en los bajos salarios”, explica Cappelli. Tal vez operen en un mercado en el que abundan los trabajadores poco cualificados que, por tanto, no pueden exigir altos salarios. En dicho mercado, retener a los trabajadores no tiene tanta importancia.
Los descubrimientos de Cappelli y Hamori plantean un dilema: si las franquicias invierten más en sus empleados, tanto a través de los salarios como en formación, ¿por qué experimentan mayores tasas de rotación que las otras empresas? Y dado que sus tasas de rotación y sus costes son más elevados, ¿cómo compiten?
Una posible explicación es que las tasas de rotación de las franquicias son inferiores a las que se tendrían en caso de que no ofreciesen mayores salarios y formación. Es una explicación posible, pero aún deja abierta la cuestión sobre la ventaja competitiva de las franquicias. “Gastar más por empleado que las otras empresas parece poner a las franquicias en una posición de desventaja en costes que de algún modo debe ser compensada, posiblemente a través de una mayor productividad o alguna otra forma de añadir valor”, escriben los autores. Se ha investigado muy poco sobre cuál podría ser esa posible ventaja, y los datos de Cappelli y Hamori no les han permitido abordar dicha cuestión. No obstante, están seguros de que “la ventaja competitiva de las franquicias no descansa en un modelo basado en un menor gasto por empleado”.
Aporta Universia-Knowledge@Wharton que los defensores de las franquicias, en especial aquellos en el negocio de la comida rápida, sostienen que no es correcto criticar a las franquicias por no ofrecer mejores empleos, ya que, por otro lado, están actuando como puerta de acceso para los trabajadores sin experiencia. De acuerdo con este argumento, los empleos de las franquicias suelen estar peor pagados y ofrecen muy pocas posibilidades de promoción. Pero esto constituye un problema sólo si se considera de forma independiente, sin tener en cuenta el resto de la economía, y se supone que será el único lugar en que trabaja una persona. La realidad es que el empleado medio cambia de trabajo varias veces a lo largo de su carrera profesional y ese empleo en, por ejemplo, un establecimiento de comida rápida le ofrece una experiencia y habilidades valiosas y necesarias para poder acceder en un futuro a un puesto mejor. Según esta argumentación, si en la actualidad preparas hamburguesas en McDonald’s, en un futuro tal vez podrías ser asistente de chef en Applebee’s.
Por último se señala, que los trabajadores de las cadenas de comida rápida, en especial los novatos -como los estudiantes de enseñanza secundaria-, pueden aprender algunas competencias básicas del trabajo, como comprender la importancia de ser diligente o un buen compañero de trabajo y el valor de los servicios al cliente. Pero posiblemente no estén adquiriendo habilidades especializadas que les hagan más valiosos para otras empresas; por tanto tampoco aumentará su probabilidad de ser contratados. Cappelli compara empleos de tipo no gerencial en Wendy’s, Dunkin’ Donuts y otras franquicias de comida rápida para evaluar algo más que la formación.
Esto no significa que, en algunos casos, este tipo de empleo no pueda ayudar a los trabajadores a progresar. Cuando el desempleo es elevado, las empresas se vuelven más selectivas a la hora de contratar. De hecho, empiezan a buscar entre los trabajadores preseleccionados para cubrir incluso los puestos menos relevantes. “Y para un primer empleo como lavaplatos en Applebee’s no contratarán a nadie que no demuestre tener alguna experiencia laboral”, señala Cappelli. “Un lugar como McDonald’s podría proporcionar dicha experiencia”.
No cabe la menor duda que es importante evaluar en el escenario venezolano, por ejemplo, el rol de las franquicias con respecto al empleo, especialmente en comidas rápidas como MacDonald's, en donde su rotación de personal es significativadado a que muy poco tiempo tiempo permanecen las personas interesadas en hacer carrera dentro de ella. Sería muy interesante determianr la manera de como contrrarestar la pérdida del personal y estar siempre sujeto a personas que requiere de capacitación adiestramiento para realmente proporcionar una buena atención al cliente.

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