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Mientras permanecemos interrelacionándonos con las personas de acuerdo a nuestro rol, en cada contacto estamos sujetos a que pueden administrarse situaciones conflictivas, perjudiciales, que nos afectan en nuestro resultado, comportamiornto, conducta.

No nos debe extrañar, que muchas veces por no saber manejar adecuadamente las interrelaciones, podemos darle paso a que se agraven los problemas en vez de darle la solución que demandan.

Justamente, al respecto, Carlos Davis nos invita a considerar, que es útil tener en mente los siguientes diez consejos de qué actitudes no asumir para solucionarlos:
1. No ser consciente de que las cosas casi nunca resultan tal y como fueron planeadas. Tal perfeccionismo conduce sin duda alguna hacia la frustración perpetua.
2. Sentirse mal y decidir que es lógico tener que preocuparse y angustiarse. Esto no ayuda a resolver una situación, mientras sí contribuye a ampliar la percepción de responsabilidad, asi como el nivel de estrés.
3. Creer que no triunfar es lo mismo que fracasar rotundamente. Por medio de tal mentalidad se agotará toda motivación.
4. Reaccionar con irritación y rabia. Así no se logrará otra cosa que ahuyentar las posibles soluciones y alejar el apoyo de los seres queridos y los compañeros de trabajo.
5. No asumir responsabilidad y buscar culpables. Con tal actitud no solamente se impide aprender de los errores, sino que se cultiva un destructivo sentimiento de víctima.
6. No disculparse por errores cometidos o actitudes adoptadas. Eventualmente, tal comportamiento causará aislamiento y la pérdida del respeto de otros hacia uno.
7. Esperar a que el problema se resuelva por sí solo. Uno de los métodos más eficaces para lograr que una bola de nieve se convierta en una avalancha.
8. Aferrarse a una sola manera de solucionar las cosas. De este modo se creará una falsa sensación de control que puede desvanecerse en cualquier momento. En otras palabras, una buena táctica tanto para complicarse, como para exasperar a los demás.
9. Confrontar los errores con arrogancia y displicencia. Rechazar enérgicamente opiniones que quieren ser oídas sirve para perder valiosos puntos de vista, al igual que para disminuir las posibilidades de resolver un problema y de aprender de los errores.
10. Sobreestimar lo hecho por uno y subestimar lo hecho por los demás. Una estrategia que sólo sirve para lavarse las manos a corto plazo. Puede que sea posible convencer al entorno, por unas pocas veces, de la importancia de la labor propia, y de la ineptitud del resto. No obstante, lo más probable es que con el tiempo se pierda toda credibilidad.

Concretamente, uno debe saber afrontar las situaciones, determinar las causas que han originado a que se manifiesten los problemas, agotar todas las vías que den paso a soluciones sin que se agrave más la situación. Hay que ser objetivo en el análisis. Estar dispuesto a colaborar en pro de soluciones. Mantener una actitud positiva, evitar la arrogancia, dejarse llevar por la ira, rabia, todo aquello que origine desarmonía, tener la disposición y convicción de buscar soluciones que beneficien a todos. De no ser así, es casi seguro que se agravaran los problemas
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