NOTAS RELEVANTES DE FELIX MENDELSSOHN

Carlos Mora Vanegas

Alemania ha sido cuna de grandes músicos, entre ellos esta Jacob Ludwig Félix Mendelssohn Bartholdy, que se sabe es una de las personalidades de mayor influencia en la vida musical de Europa de la primera mitad del siglo XIX. Al igual que Mozart, fue un niño prodigio. Nació, creció y se educó dentro de una sociedad con poderosa influencia intelectual. De ancestros judíos por línea paterna y materna. Fue hijo del banquero Abraham Mendelssohn y nieto del filósofo Moisés Mendelssohn, cuyo padre se apellidaba Mendel, de ahí el apellido Mendelssohn, que significa “hijo de Mendel”. La madre de Félix, Lea Salomón, era como el padre, de una gran cultura: hablaba varias lenguas, tocaba el piano y dibujaba de “modo admirable”, don este último que heredó su hijo.

Dentro de sus notas relevantes se pueden señalar:

  • Los cuatro hijos de la familia Mendelssohn Bartholdy fueron bautizados y educados como protestantes, a sugerencia de un cuñado del padre, Jacob Salomón Bartholdy, quien influyó en los padres de Félix para que cambiaran de religión y adoptaran el apellido Bartholdy, con la finalidad de evitar el antisemitismo de la sociedad alemana de la época y de este modo poder desenvolverse sin problemas en ella. La educación de los hermanos Mendelssohn Bartholdy fue muy rígida: los padres supieron crear un ambiente adecuado para el desarrollo de sus hijos, con la finalidad de que aprovecharan la gran cultura que podían darles con sus recursos económicos. Así, la familia vivía cómodamente pero sin ostentación. Un aspecto importante de la formación de los hijos fue que se les enseñó a amar a Dios y a estar muy unidos
  • A los 6 años, el niño Félix comenzó a recibir lecciones de piano con la madre y a los 8 empezó a estudiar composición con Zelter, quien “era un viejito gruñón, pero excelente y severo maestro”. Empleaba como base de su enseñanza musical “el clavecín bien templado” de Bach, pues admiraba y difundía entre sus alumnos las obras de este gran maestro. Gracias a su influencia, Mendelssohn apreció la música de Johann Sebastian Bach y años después se esforzaría por difundirla entre su público. El joven músico dominó sin dificultad alguna la teoría musical a la vez que aprendía a tocar el piano. Además, no descuidaron su cultura general y le enseñaron idiomas, dibujo y pintura, por la que sintió un gran entusiasmo, baile, natación, equitación y esgrima. Pronto se convirtió en un niño prodigio; practicaba todos los géneros musicales. Podría decirse que muchas de sus composiciones de esta época sobrepasan el mero ensayo.
  • A los 9 años, Mendelssohn se presentó por primera vez en público en un concierto de cámara. A los 10 años comenzó a componer y a los 11 ya había escrito un trío para piano y cuerdas, una sonata para piano y violín, cuatro piezas para órgano, una opereta cómica en tres actos y una cantata. A los 12 compuso cinco cuartetos para cuerdas, nueve fugas, varias piezas para piano y dos operetas. A los 13 tocó en público un concierto suyo para piano. A los 14 disponía de una orquesta privada, lo que estimulaba grandemente su producción musical. Al cumplir los 15, su ópera “Los dos sobrinos” se ensayó por primera vez con orquesta; ese año terminó su duodécima sinfonía juvenil, que es anterior a sus cinco sinfonías conocidas; y a los 17 dirigió su primera obra maestra: la obertura de concierto “Sueño de una noche de verano”.
  • La influencia de Weber fue decisiva en la vocación profesional del joven Mendelssohn. Y el talento literario de éste fue tan precoz como su genio musical. El 6 de noviembre del mismo año, su maestro Zelter lo llevó a visitar a Goethe, de 72 años, a Weimar. El joven músico, luego, escribió a su madre una carta sobre el sabio poeta: “No me sorprende que la figura del anciano caballero resulte imponente, Goethe no es mucho más alto que papá, pero su aspecto, su lenguaje y su nombre son imponentes. Su pelo no es del todo blanco, su paso es firme y sus maneras suaves, pero la fuerza de su voz es maravillosa y puede gritar como diez mil guerreros.” Mendelssohn siempre fue un niño saludable y vivaz. Su elegante figura, sus cabellos negros y rizados, sus ojos oscuros y ardientes y su sonrisa seductora, hacían que todo el mundo se encariñara con él, así como de su talento. Goethe se refería cariñosamente al niño como “mi pequeño David, que me deleita con su música cuando estoy hastiado del mundo”.
  • Félix Mendelssohn tenía 16 años de edad. Un año después estrenó su obertura para el “Sueño de una noche de verano” de Shakespeare, y ya se le consideró un maestro. Por aquella época sólo tuvo que lamentar el fracaso de su quinta ópera “Las bodas de Camacho”, representada en un teatro de segundo orden. También en esa época estudiaba en la Universidad de Berlín. Uno de sus maestros fue el gran pensador Hegel
  • Una vez que hubo cautivado a toda Londres, extendió su viaje a Escocia, cuyos paisajes le inspiraron algunas de sus mejores obras: la “Sinfonía escocesa” y la obertura de concierto “Las Hébridas”, más conocida como “La gruta de Fingal”. Pero los paisajes escoceses despertaron no sólo su genio musical, sino también su inspiración poética. Escribió: “Cuando Dios se pone a pintar paisajes, crea cuadros de extraña belleza.” De Escocia retornó a Londres, en donde se puso a trabajar en varias obras: una pieza para órgano para el casamiento de su hermana Fanny con el pintor Wilhelm Hensel y una opereta para las bodas de plata de sus padres. Lamentablemente, un accidente de tránsito le dañó una rodilla y tuvo que guardar cama durante dos meses.
  • A los 21 años de edad, escribió la “Sinfonía La Reforma” y a los 22 empezó las famosas sinfonías “Italiana” y “Escocesa”. A pesar de su recargado trabajo, fue metódico con su vida. Su horario era: en las mañanas, música; en las tardes, visita a los museos de pintura; y, en las noches, bailes. En los salones de bailes, “con su elegante figura, sus largos pantalones blancos, su casaca azul y su chaleco de vistosos colores, era la luz central alrededor de la cual revoloteaban las mariposas más hermosas de la sociedad italiana”. En cierta ocasión escribió a su familia: “Así es; no hago otra cosa que coquetear.” Como Franz Liszt, Mendelssohn también era enamorado de la belleza femenina, pero, a diferencia de aquel, jamás incurrió en escándalo alguno.
  • En 1837, cuando Mendelssohn se casó con Cécile Jeanrenaud, ésta tenía 17 años y él 27. “La excepcional belleza y dulzura de su esposa moderaron los ataques de irritabilidad a los que era propenso Mendelssohn”. Bajo los cuidados de Cécile, Félix vivió uno de los mejores y más productivos momentos de su vida. Transformó la mediocre orquesta de Leipzig en la principal organización musical de Europa. Su nombre llegó a ser una leyenda en numerosos círculos musicales. Músicos de todas partes acudían en peregrinación para visitar al joven músico y para “aprender de sus sabias palabras”. Centenares de ojos le seguían con gran admiración cuando, “envuelto en su capa española”, se paseaba por las calles del brazo de su amorosa Cécile. La pareja tuvo cinco niños, con los que su felicidad aumentó
  • Sufría de severos dolores de cabeza. Por ello Mendelssohn suspendió sus actividades por un tiempo. Dejó Berlín y se retiró a Francfort. En 1845 volvió al puesto de director de los conciertos de la Gewandhaus de Leipzig, y con ello a todas sus actividades anteriores: componer, dirigir, enseñar, etc. En 1846, visitó Inglaterra por última vez. Ofreció conciertos en varias ciudades. Fue invitado a tocar en el Palacio de Buckingham, en presencia de la reina Victoria y del príncipe Alberto. Se le consideraba el más significativo de los compositores germanos y su influencia era enorme.

Cuando Mendelssohn estaba gravemente enfermo, un gentío se agolpaba en la puerta de su residencia. Se publicaban boletines cada hora sobre su estado de salud. A eso de las 21:00 del día 4 de noviembre de 1847, el compositor se hallaba inconsciente, rodeado por su familia y amigos. Murió a los 38 años. Seis años después, su bella esposa lo seguiría. ** Fuente Enciclopedia Wikipedia