CAMOVA
La mercadotecnia moderna se caracteriza porque en el presente se dan aspectos que no se pueden ignorar, especialmente lo concerniente a la mercadotecnia emocional, sensorial, mercadotecnia verde, ecológica, así como la comercialización de los bonos de carbono.
Al respecto, en los foros sobre este tópico llevado a cabo por la cátedra de mercadotecnia del Programa de postgrado de la especialidad de gerencia de la calidad y productividad de Faces de
Durante
Durante la cumbre de Buenos Aires (1998) se estableció el plan de acción correspondiente a ese protocolo. Así, la verdadera fuerza derivada de Kyoto ha sido el consenso sobre la aplicación de un sistema de comercio que guíe la negociación y el conflicto alrededor del proceso de abatimiento de los niveles de emisiones.
El factor articulador de este mercado será el circuito de compraventa de "derechos de emisión" entre países.
Además, podrán también cumplir parte de sus compromisos financiando proyectos de eficiencia energética o fijación forestal de CO2 en otras naciones. La reforestación que cualquier país industrializado haya realizado a partir de 1990 contabilizará para restar al CO2 emitido por la industria o el transporte, lo cual dará como resultado una emisión neta, que es la que se contabiliza para el citado protocolo.
La reconversión ambiental con las tendencias que ejemplifica el modelo de Kioto se convertirá en otra de las brechas estructurales que definirán la existencia de un mundo desarrollado y un conjunto de países en desarrollo, a menos que éstos construyan sus propias instituciones que los representen en el mercado ambiental global.
Esta representatividad quiere decir interdependencia pero también negociación de los actores nacionales frente a los internacionales para aprovechar nacionalmente la globalización de intereses.
Definitivamente los Bonos de Carbono son un mecanismo internacional de descontaminación para reducir las emisiones contaminantes al medio ambiente.
El sistema ofrece incentivos económicos para que empresas privadas contribuyan a la mejora de la calidad ambiental y se consiga regular la contaminación generada por sus procesos productivos, considerando el derecho a contaminar como un bien canjeable y con un precio establecido en el mercado.
El Protocolo de Kyoto de 1997 formalizó un acuerdo internacional fundamentalmente destinado a reducir la dependencia de la economía mundial del consumo de combustibles fósiles: petróleo, gas y carbón.
Los bonos de carbono es un mecanismo que nació al alero del protocolo de Kyoto, el cual obliga a que los países desarrollados reduzcan sus Gases Efecto Invernadero (GEI).
Para cumplir con sus metas de reducción de emisiones, los países desarrollados pueden financiar proyectos de captura o abatimiento de estos gases en otras naciones -principalmente en vías de desarrollo-, acreditando tales disminuciones como si hubiesen sido hechas en territorio propio. Esto abarata significativamente los costos de cumplimiento.
En concreto, esto significa que una empresa venezolana que disminuye sus emisiones de CO2 puede vender esta reducción a empresas de países desarrollados que estén obligadas a emitir menos GEI, generando beneficios tanto económicos como ambientales.
Ello significa que una empresa venezolana que disminuye sus emisiones de CO2 puede vender esta reducción a empresas de países desarrollados que estén obligadas a bajar sus emisiones de GEI.
Miguel Amiuny participante, señala, que la comercialización de estos bonos me parece que es una manera poco ética de los países industrializados de cumplir con el compromiso de disminuir emisiones, y que van a jugar un rol importante para aquellos países en vías de desarrollo que no tienen esos problemas ambientales a corto plazo.
Coincido y me permito citar al Dalai Lama cuando en su libro “ El arte de vivir en el nuevo milenio” nos menciona: “Nuestras conquistas tecnológicas son tales hoy en día que nuestras actividades tiene un efecto inapelable sobre el medio ambiente…, Desarrollar una noción de responsabilidad universal, de la dimensión universal que tiene cada uno de nuestros actos y del idéntico derecho que tienen todos los demás a la felicidad…, equivale a desarrollar una actitud en razón de la cual cuando vemos una oportunidad de beneficiar a los demás las emprendemos sin tener en consideración la mera búsqueda de nuestros estrechos intereses particulares”.
De la misma manera recuerda que los países mas pobre se ven afectados por los excesos de los países más ricos y de su polución resultante de sus toscos medios tecnológicos.
No cabe la menor duda como lo reseña Rosario Guajardo, que el mercado de bonos de carbono y los mecanismos de desarrollo limpio representan una oportunidad para países emergentes como México, que si bien no están obligados por el Protocolo de Kyoto a una reducción de emisiones en el corto plazo, pueden aprovechar el marco internacional para aplicar tecnologías que favorezcan una reducción de emisiones de GEI en el mediano y largo plazos a través de esquemas de financiamiento muy favorables.
México, quien comparte junto con el Reino Unido una visión en común como socios naturales en los esfuerzos para contrarrestar los efectos nocivos del cambio climático y quien ya ha comenzado a realizar proyectos para la reducción de emisiones de GEI y para el comercio de bonos de carbono, puede considerar la creación de ICAP como una nueva alternativa que refuerza y consolida el marco institucional para combatir el cambio climático a nivel mundial, a través de un mercado de bonos de carbono que permitirá que las empresas adquieran nuevas tecnologías que no dañen el medio ambiente y que además generen utilidades para su crecimiento.


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