Carlos Mora Vanegas

El individualismo no es favorable jamás en pro de los logros de las metas que la organización ha establecido. La gerencia proactiva, plenamente identificada con la excelencia, la productividad, beneficios sabe que es importante integrar equipos cohesivos que integren bien sus labores, funciones en pro de los objetivos establecidos.

Al respecto Gabriela Bonilla nos recuerda, que uno de los elementos más importantes para lograr trabajar en equipo es tener una meta clara. Las tareas que conlleven al logro de tal meta deben satisfacer las ilusiones individuales de cada integrante del equipo. De tal manera, los equipos no tienen por qué atentar contra la individualidad de sus miembros. Sin embargo, el verdadero trabajo en equipo no da cabida al protagonismo, a las máscaras o los empleados que forjan una carrera basándose en la adulación hacia sus supervisores. A largo plazo esto es un daño para la empresa, porque se le está dando poder a alguien que quizá no tenga la capacidad de ejercerlo en beneficio de la organización.

Convencer a los empleados de que la labor en equipo es lo más conveniente a nivel empresarial e individual no es fácil.

En el entorno de la gran mayoría de las Pymes venezolanas por ejemplo, se ha descuidado significativamente el alcance, repercusiones que nos lega saber integrar las responsabilidades, compromisos del trabajo en equipo de manera que se maneje adecuadamente las emociones, los compromisos, las individualidades. Para ello se debe tener bien definido que es lo que se espera de cada integrante, como aportar sus destrezas, conocimientos de tal forma que garanticen productividad, resultados.

Justamente sobre este tema, aulafacil nos recuerda, que el trabajo en equipo implica un grupo de personas trabajando de manera coordinada en la ejecución de un proyecto.

El equipo responde del resultado final y no cada uno de sus miembros de forma independiente.

Cada miembro está especializado en un área determinada que afecta al proyecto.

Cada miembro del equipo es responsable de un cometido y sólo si todos ellos cumplen su función será posible sacar el proyecto adelante

El trabajo en equipo se basa en las "5 c":

Complementariedad: cada miembro domina una parcela determinada del proyecto. Todas estos conocimientos son necesarios para sacar el trabajo adelante.

Coordinación: el grupo de profesionales, con un líder a la cabeza, debe actuar de forma organizada con vista a sacar el proyecto adelante.

Comunicación: el trabajo en equipo exige una comunicación abierta entre todos sus miembros, esencial para poder coordinar las distintas actuaciones individuales.

El equipo funciona como una maquinaria con diversos engranajes; todos deben funcionar a la perfección, si uno falla el equipo fracasa.

Confianza: cada persona confía en el buen hacer del resto de sus compañeros. Esta confianza le lleva a aceptar anteponer el éxito del equipo al propio lucimiento personal.

Cada miembro trata de aportar lo mejor de si mismo, no buscando destacar entre sus compañeros sino porque confía en que estos harán lo mismo; sabe que éste es el único modo de que el equipo pueda lograr su objetivo.

Por ejemplo, en una operación de transplante todos los especialistas que intervienen lo hacen buscando el éxito de la operación. El cirujano no busca su lucimiento personal sino el buen hacer del equipo. Además, si la operación fracasa poco va a valer que su actuación particular haya sido exitosa.

Compromiso: cada miembro se compromete a aportar lo mejor de si mismo, a poner todo su empeño en sacar el trabajo adelante.

La organización (empresa, universidad, hospital, etc) asigna a un equipo la realización de un proyecto determinado: El equipo recibe un cometido determinado, pero suele disponer de autonomía para planificarse, para estructurar el trabajo.

El equipo responde de los resultados obtenidos pero goza de libertad para organizarse como considere más conveniente. Dentro de ciertos márgenes el equipo tomará sus propias decisiones sin tener que estar permanentemente solicitando autorización a los estamentos superiores.

Los equipos de trabajo desde luego, tienen bien definidas las responsabilidades, tareas que deben realizar sus miembros, lo que se espera de ello y en el caso específico de las empresas contar con la colaboración del líder de tener todas las herramientas necesarias para desarrollar sus funciones dentro del plan, tiempo, costo asignado que favorezca resultados

A ello se agrega además, considerar las características que debe presentar un miembro de un equipo de trabajo, dado a que son cualidades que el jefe de equipo debe tratar de potenciar entre sus colaboradores.

Espíritu de equipo: debe dejar atrás su individualismo (algo que no resulta fácil) y anteponer el interés del equipo.

Hay que tener presente que el éxito de un equipo de trabajo no va a depender de la genialidad individual de cada uno de sus miembros sino de la coordinación de sus actividades, del saber apoyarse unos a otros.

Ocurre igual que en un equipo de fútbol donde el jugador debe anteponer el trabajo de equipo a su propio lucimiento personal.

No sólo debe manifestar este espíritu de equipo sino que tiene que intentar contagiarlo al resto de compañeros.

Colaborador: debe ser una persona dispuesta a ayudar a sus compañeros. No sólo cuando un compañero lo requiera, sino que debe estar atento a detectar posibles dificultades de algunos de ellos para ofrecer su apoyo.

Respetuoso: tanto con el jefe del equipo como con sus compañeros. Debe saber defender sus puntos de vista con firmeza pero sin menospreciar otras opiniones, manteniendo un trato exquisito, especialmente en los momentos de tensión y ante los fallos ajenos.

Buen carácter: una persona con la que resulte fácil trabajar, que contribuya a crear un buen ambiente de trabajo, que no genere conflictos y que si estos surgen dentro del equipo se involucre para tratar de solucionarlos.

Leal: con la verdad por delante, sin segundas intenciones, cumpliendo su palabra, sin tratar de anteponer su beneficio personal al de los demás. Sus compañeros deben ver en él a una persona de palabra, de la que uno se puede fiar.

Asume responsabilidades: acepta sus obligaciones y responde de las mismas, sin tratar de esquivarlas. Cuando hay que dar la cara la da y cuando algo falla el acepta su parte de culpa.

Trabajador: ejemplo de dedicación, siempre dispuesto a asumir nuevas tareas; una persona que no intenta quitarse de en medio para que el trabajo recaigue en otro compañero.

Inconformista: busca permanentemente mejorar, tanto en su desempeño individual como en el del equipo, no se conforma con lo conseguido, entiende que el equipo tiene potencial para mucho más.