CAMOVA
La potencia más grande de Suramérica Brasil, no solo se caracteriza por su Football, por lo majestuoso de su situación geográfica, del número de habitantes que tiene, sino como se sabe sus reservas crecen, bate record en exportaciones, baja el riesgo país
La estabilidad de las políticas públicas aparece en la lista de virtudes casi tanto como la famosa alegría brasilera.
Tal como lo comenta Florencia Carbone, del diario La Nación de Buenos Aires, será la sede del mundial de fútbol en 2014 y, por si les faltaba algo, acaban de descubrir una megareserva de oro negro que podría posicionarlo como potencia petrolera
Venezuela ve en Brasil una potencia del petróleo, el mismo presidente Chávez en su última participación en la tan polémica Cumbre XVII de Santiago Chile, le digo al presidente Lula eres todo un magnate del petróleo y deberías participar en la Cumbre de la OPEP
Nos agrega Carbone, que la sigla creada por un economista de Goldman Sachs que identifica a los países emergentes atractivos para recibir inversiones arranca con la "B" de Brasil. Los integrantes del selecto BRIC (Brasil, Rusia, India y China) tienen ciertas características en común: una enorme población (los dos primeros superan los cien millones, China e India, los mil millones), un gran territorio, recursos naturales, y cifras de crecimiento de su economía y de participación en el comercio mundial elevadas.
Bastan unas pocas constataciones:

  • Es la décima economía mundial.
  • Tienen más de 200 millones de cabezas de ganado, mientras nosotros seguimos anclados en los 60 millones de los años 70.
  • Hoy, el 40% del mercado de las carnes en el mundo es manejado por empresas brasileras.
  • Es la octava bolsa mundial por volumen, que en los últimos 5 años creció el 1600 % y que en el primer semestre de 2007 alcanzó el 10% de las emisiones de acciones a nivel global.
  • Sus exportaciones ascienden a 137.000 millones de dólares, más del doble que hace cuatro años.
  • En la década del 40, todo el PBI de América latina sumado, incluido el de Brasil, era igual al de la Argentina; hoy el de Brasil es cuatro veces más grande que el nuestro.
  • Podría lograr en 2008 el "investment grade", la calificación de las principales evaluadoras de riesgo del mundo y que establece que no hay obstáculo alguno para las inversiones.
  • Podría también sumarse como socio en la Organización de Cooperación y Desarrollo Económioco (OCDE), que reúne a los 30 países más avanzados

.Carbone, señala, que Argentina se preocupa seriamente en su análisis de ver cómo Brasil a pesar de que todavía mantiene indicadores de pobreza significativos, ha salido avante más que ellla y lo considera gracias a tres P: Políticas de Estado, Perseverancia y Paciencia.
Las tres "P" guiaron los pasos de dirigentes políticos tan opuestos como Fernando Enrique Cardoso y Lula da Silva, en un camino que terminó llevando a Brasil a jugar en primera. Los tiempos en que la Argentina podía compararse con su vecino como quien compite con un igual quedaron atrás, al parecer, hace algunas décadas. Más atrás todavía quedó el tiempo en que nuestro país iba adelante.
Es así, no sólo nos ganan al fútbol, tienen las playas más lindas y disfrutan del carnaval mientras nosotros lloramos con el tango; no sólo son el interlocutor latinoamericano que eligen las potencias mundiales y hasta podrían alcanzar un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU, ¡ahora hasta podrían ser una potencia petrolera!
Es que, más allá de las zonceras que alimentan el folclore de las rivalidades de vecinos, la Argentina -como dice Rosendo Fraga- ya no puede compararse con el gigante. Su PBI es cuatro veces más grande que el nuestro: 1, 1 billón de dólares frente a los 214.000 millones locales

La persistente conflictividad política, la dificultad para pensar en el largo plazo, los continuos cambios de rumbo que pocas veces respetaron lo hecho por los gobiernos anteriores y la ausencia de un consenso desarrollista, son, según los observadores, las razones que mejor explican por qué, aunque pudimos ser iguales, hemos quedado tan atrás, incluso pese a la extraordinaria recuperación del crecimiento económico de los últimos cuatro años.
Nos agrega Carbone, que "Brasil es el resultado de un largo esfuerzo, de políticas públicas firmes y continuas en ciertas áreas, y de mucha paciencia y perseverancia", tal como lo indica Raúl Ochoa, miembro del Consejo Académico y docente de la Fundación Standard Bank, y profesor de la Universidad Nacional de Tres de Febrero.

Estabilidad en las reglas, aplicación de las famosas políticas de Estado en sectores claves. De eso se trata, o al menos, a eso atribuye Ochoa buena parte del boom brasilero. También al diálogo fluido entre el sector privado y el público. "Aquí las elites carecen de visión de futuro, por eso las recaídas. En Brasil hay mucho debate intelectual, se discute el futuro", dice.

El desarrollo del "agrobusiness" es un buen ejemplo, dice Ochoa. "Han sabido desarrollar los complejos cárnicos, de soja y azúcar-alcohol para elaborar bioetanol; son los primeros exportadores mundiales de pollo y tienen más de 200 millones de cabezas de ganado, mientras nosotros seguimos anclados en los 60 millones de los años 70".

Eso en cuanto a apuesta a la producción. Pero la economía también dio muestra de solidez: Brasil nunca cayó en default.

Sica no tiene dudas: Brasil juega en otra liga y eso lo posiciona como el gran líder de la región, situación que funciona como trampolín para consolidarse ante el mundo. El economista destacó que el vecino país ha tenido en los últimos 30 años políticas públicas de muy fuerte apoyo al sector industrial que lo han transformado no sólo en la gran plataforma del sector en América del Sur, sino en referente del agrobusiness. "Hasta la década del 80, ése era nuestro lugar. Hoy, el 40 % del mercado de las carnes en el mundo es manejado por empresas brasileras".

Para el subsecretario de Integración Económica Americana y Mercosur de la Cancillería, Eduardo Sigal, "180 millones de habitantes y 130.000 millones de dólares de exportaciones son motivos suficientes" para que Brasil ocupe el sitio de liderazgo regional que tiene. Sin embargo, aclaró: "Más allá de la enorme riqueza natural, tienen una visión estratégica de inversiones que sus dirigentes supieron aprovechar. Tuvieron crisis similares a las nuestras pero administraron los ciclos de modos diferentes: los militares y la burguesía brasilera fueron distintos".

Pero Sigal se anima a la autocrítica y admite que también los políticos fueron distintos. "La clase dirigente argentina fue sumisa a los proyectos de los países que no querían tenernos como competencia y a nuestra burguesía le gustó adoptar el estilo de especulación financiera; mientras que en Brasil fueron productivistas".
Lo cierto, que los últimos días se dio un impactante anuncio de la petrolera estatal Petrobrás. El descubrimiento en aguas del océano Atlántico de un enorme yacimiento de petróleo y gas natural que aumentaría en un 50 % las reservas de hidrocarburos del país.
El impacto económico que podría tener esa perspectiva petrolera es sólo comparable con su probable impacto geopolítico. Hace 15 años, Petrobrás era mucho menos en tecnología y desarrollo de recursos humanos que YPF. Tuvieron una estrategia muy clara y ahora son una potencia energética."
El entusiasmo de Kosacoff se relaciona con el concepto de complementación, ya que, explica, una alianza estratégica nos permitiría ganar economías de escalas. Si Brasil gana, nosotros podemos ganar también. Y además, también empujaría al MERCOSUR. "Los principales críticos del bloque decían que se trataba de una integración entre países sin posibilidades. Esto derriba esos argumentos".
Definitivamente indica Carbonea, nadie duda ya del liderazgo regional de Brasil y de que la coherencia y perseverancia dan sus frutos. Su proyección internacional ya es un hecho

La Argentina tendrá que trabajar sobre sí misma -fortalecer sus políticas a largo plazo, desarrollar una mirada estratégica- para encarar el gran desafío del siglo XXI que, según Sigal, es el mismo para los dos países: "Ser capaces de potenciarnos mutuamente".
Todo parece indicar, que las reservas comprobadas y probables, de 16 mil millones de barriles, podrían garantizar un horizonte de autonomía de cerca de 18 años, que será dramáticamente reducido por la política actual. Gracias al esfuerzo y a la competencia de las generaciones pasadas, Brasil se volverá autosuficiente, pero la política implantada por Fernando Enrique y confirmada por Lula nos reconducirá a una posición importadora en menos de una década.
Definitivamente, en el presente se debe tomar muy en serio el anuncio de Petrobras, sobre el hallazgo de un gigantesco yacimiento de crudo que puede aumentar las reservas probadas de Brasil en un 62 % y abrir unas perspectivas exportadoras inesperadas para el país. El hallazgo ha llevado a las autoridades a modificar el régimen de subastas de campos petroleros invocando el interés nacional. El nuevo yacimiento, localizado en el área de Tupi, en la cuenca marina de Santos (en el litoral sudeste del país), representa unas reservas probadas de 5.000 a 8.000 millones de barriles de hidrocarburos. El petróleo es liviano, sin azufre y con valor comercial cercano al Brent del mar del Norte, según el director de Exploración y Producción de Petrobras, Guilherme Estrella. Pese a que el nuevo yacimiento se sitúa principalmente frente al litoral de los estados de Río de Janeiro y Sao Paulo, la cuenca es mayor y se extiende hasta el estado de Espírito Santo, en el norte y hasta Santa Catarina, en el sur. Gabrielli consideró que se trata de "una noticia extremadamente auspiciosa", pues la cuenca podría albergar mayores reservas que, según él, pueden colocar las reservas de Brasil "en algún lugar entre las de Nigeria y Venezuela".
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