CAMOVA

Toda meta que se quiere alcanzar, que se ha planificado en pro de realizarla, lograrla, depende definitivamente de la cohesión que se tenga de la voluntad, el esfuerzo, constancia, trabajo que se haga.

Es importante evaluar, que tanto estamos identificado con nuestra voluntad en todas aquellas acciones que nos conlleven a resultados positivos, así como que tipo de esfuerzos, responsabilidades, funciones desempeñamos que permitan obtener resultados positivo.

Desde luego, se requiere haber definido las metas que se quieren alcanzar, haberse evaluado la factibilidad, él como emprender las acciones, estrategias que nos garanticen realizarla .

En la actualidad, en lo concerniente por ejemplo a la gerencia moderna, especialmente la que nos concierne la venezolana, la cuál esta sometida a grandes pruebas producto de la inestabilidad política que se afronta, su crisis económica, incertidumbre que ha dado paso al riesgo, debe manifestar una fuerte voluntad, acompañada de esfuerzos que garanticen un trabajo productivo, eficaz si se quiere salir adelante.

Ante esta realidad de cultivar, manejar adecuadamente la volunta ante los retos, cambios que se presentan, es importante recordar lo que se ha escrito con respecto a la aportación de la voluntad, por ejemplo lo legado en la filosofía de Schopenhauer, la que parte de un primer pensamiento capital: el ser es voluntad, el ser quiere ser y quiere permanecer como querer; el ser es esa voluntad que quiere ser siempre voluntad. El modo de ser de la voluntad es un continuo devenir en el que se afirma el querer-vivir. Todos los seres se disuelven en la voluntad única y en su afirmación en el incontenible devenir; el determinismo absoluto es la expresión de esta disolución de los múltiples en la serialidad del devenir: todo momento del devenir procede de un momento anterior y va hacia un momento siguiente; en la serie del proceso todo tiene una razón suficiente de su ser.

Si el determinismo domina el proceso del devenir de la voluntad, ésta en cuanto tal es irracional: no hay razón de ser de la voluntad; el proceso del devenir es un proceso necesario pero la existencia de la voluntad es contingente; la voluntad es razón de ser pero no hay razón de ser de la voluntad:

”La no existencia del mundo es tan posible como su existencia” (El mundo como voluntad y representación).

Del carácter contingente de la voluntad se sigue la pregunta por el valor y sentido de la existencia: si la voluntad no tiene en cuenta al hombre es justo que éste se pregunte qué interés tiene para él ese su ser cuyo origen es la voluntad; se trata de saber si la vida merece la pena.

La vida es voluntad, la voluntad esfuerzo, el esfuerzo es producto de la necesidad y produce la satisfacción, pero la satisfacción es breve. La vida es un eterno oscilar entre el deseo y el hastío.

Lavoluntad en sí y el sujeto puro del conocimiento existen fuera del tiempo y no conocen ni la permanencia ni la destrucción, que es el lenguaje del tiempo.

Lo cierto, que la voluntad cuando se tiene, se sabe manejar, colabora con el esfuerzo, el trabajo, con la identificación en lograr las metas propuestas.

Es conveniente por ejemplo en el análisis de estas interrelaciones, considerar lo que nos aporta Francisco Ugarte, de que:

  • Ajustar la propia vida a nuestras ideas, llevar a la práctica decisiones y alcanzar objetivos propuestos, sólo es posible si la voluntad cuenta con suficiente energía para responder a esas exigencias. La falta de unidad en la vida personal —pensar de un modo y actuar de otro— suele originarse en la voluntad débil. En el fondo, esas personas quisieran vivir como piensan, pero no lo consiguen porque su voluntad es lánguida, lo que acarrea frustración o fracaso, que suelen mitigar ajustando su modo de pensar a su estilo de vida: la justificación de quien no es capaz de vivir como piensa
  • Cuando la persona ve con claridad el sentido y fin de su vida, si tiene fuerza de voluntad, alcanza paulatinamente la plenitud mediante elecciones adecuadas y actos que hacen ser más, es decir, que la enriquecen y dilatan al incorporar valores derivados de sus elecciones y actos.
  • La voluntad fuerte nos hace más libres, si por libertad entendemos la capacidad de autodeterminación, de elegir lo que conviene, de hacer lo que dicta la recta razón y no lo que sugieren nuestras emociones y sentimientos cuando están mal orientados. La fuerza de voluntad proporciona dominio de sí, capacidad de autocontrol, para depender de nosotros mismos más que de las circunstancias y el ambiente. Es, por tanto, condición para la madurez de la personalidad

A todo ello agregamos, la importancia de tomar en cuenta, que la fuerza de la voluntad se revela ordinariamente en estos aspectos:

Facilidad y prontitud para decidir una vez hecha la deliberación y se manifiesta especialmente en tres tipos de decisiones:

Las que presentan varias alternativas, cada una con sus pros y contras; entonces la voluntad opta por la mejor o por la menos mala, sin mayores complicaciones.

Las que implican riesgos importantes y, sin embargo, se toman porque valen la pena, superando el temor.

Las decisiones que comportan compromisos existenciales, que exigen replanteamientos profundos de la situación vital del interesado.

Firmeza con que se decide, de ella depende, en buena medida, la trascendencia de la elección, es decir, que llegue a término.

Elección de lo mejor, de lo que objetivamente conviene más a la persona, aunque sea lo más difícil de llevar a cabo o vaya contra el propio gusto.

Definitivamente, la voluntad cuando esta bien cultivada, se transforma en energía motivacional que con lleva a que los esfuerzos requeridos para lograr las metas propuestas, hagan que el trabajo de los resultados adecuados, sea altamente productivo.

Consideramos, que la gerencia venezolana debe fortalecer más su voluntad y darle paso a acciones que realmente contrarresten todos aquello efectos que le generan incertidumbre, desfavorecen sus planes, obstaculizan el desempeño, el logro de resultados y colabora con estrategias, acciones que conlleven a que el recurso humano bajo su cargo no afecte la voluntad de lograr las metas propuestas.