Carlos Mora Vanegas

"¿De qué sirve la vida, si sólo le sirven al ego, contracción y sentimiento de separación, siempre escogiendo desde el punto de vista "yo necesito", "yo amo", "yo deseo?". Todos quieren trascender y hallar la divina iluminación, pero les digo yo, devotos de la luz, ¿cómo puede ocurrir cuando sus templos son casas de citas, cuevas de calumnia, y están desplomadas hasta el piso?".

Zelig

En la medida que tomemos conciencia de lo que representa en nuestro tránsito el darle oportunidad a nuestro espíritu de crecer, en pro de que nuestra alma se alimente día a día de acciones, obras espirituales, sin dejarnos atrapar por todas aquellas contaminaciones que genera el materialismo, lo superficial, lo ilusorio, todo aquello que nos esclaviza, nos ate, estaremos utilizando eficientemente nuestro potencial , esa oportunidad que se nos has dado de transitar en la dimensión de las formas, ilusiones.

Cada día, es un chance que se nos da de acicatear nuestro comportamiento en pro, de darle paso a acciones, que permitan cultivar nuestras virtudes, que nos generen resultados a favor de nuestra misión, línea de servicio , de saber usar eficientemente la oportunidad dada e identificarnos con nuestro crecimiento espiritual que es lo trascendental.

Estamos sometidos constantemente a pruebas en donde nuestra alma se experimenta a fin de que, apoyada por el espíritu divino, transite por esta dimensión y purifique todas aquellas imperfecciones, vicios que se manifiestan.

Nos corresponde usar nuestro vehículo físico de una manera positiva, cuidándolo, respetándolo, manejando adecuadamente nuestra mente, nuestros pensamientos para no desperdiciar nuestra energía, todo lo contrario, incrementarla en pro de realizar acciones que no solamente nos favorezcan , sino que colaboren con quienes nos acompañan en este tránsito.

Nuestros escenarios del presente, ese, en donde nos desenvolvemos cada día, están impregnados de contaminaciones, propio del materialismo que da paso a vicios, dependencias, apegos que generan resultados conflictivos, que afectan nuestra evolución y en donde desperdiciamos la oportunidad de superarnos, de evitar que no esclavice un karma negativo.

Elías Benzadon nos aporta al respecto, que al desarrollar nuestra dimensión espiritual, creamos sólidas bases y valores que nos permitan afrontar todo lo que nos rodea y entender todo lo que sucede en nuestra vida. Es un trabajo de adentro hacia fuera, no al revés. Al hacerlo, nuestra salud se verá beneficiada; los senderos del amor, del éxito y de las relaciones mejorarán notablemente.
Todo esto siempre ha estado a nuestro alcance ya que no somos seres humanos que tenemos una experiencia espiritual, en realidad somos seres espirituales que tenemos una experiencia humana.
Al compenetrarnos con nuestro crecimiento espiritual, con su alcance podemos adentrarnos en nuestro viaje hacia el interior, emprenderlo es reconocer que nuestro crecimiento pasa por un camino de dentro hacia afuera. En este viaje, nos encontraremos con nuestro espíritu que da vida a nuestra forma física con el fin de fortalecernos como seres humanos en nuestra interacción con el resto de la humanidad.

Lo cierto, que no nos debe sorprender, que se escriba que la dimensión espiritual es constitutiva de toda persona. Es nuestra característica preguntarnos por el sentido de las cosas que suceden. ¿Cómo puedo vivir en la incertidumbre, sin saber qué pasará mañana? ¿Cómo puedo conservar los valores en medio de tantos cambios? ¿Cuál es el significado de mi vida y de mi trabajo? ¿Cómo puedo mantener el curso para lograr mis metas?...
También es inherentemente humano apartarse de las circunstancias inmediatas y mirar hacia el futuro -o examinar el pasado- para interpretarlo. Por más desesperados o apurados que estemos, siempre tenemos la necesidad de encontrar un sentido a la realidad que vivimos.

Mientras permanecemos en esta dimensión es importante tomar en cuenta el legado por ejemplo que señala la tradición budista, que la fuente de la verdadera felicidad proviene de comprender que la vida es incierta. En lugar de aferrarse a una cosa o forma, aprendemos a aceptar que cambiará. Estamos dispuestos a movernos hacia nuevas prácticas, en lugar de empeñarnos en viejas. Como líder, no es efectivo acusar a las personas de ser resistentes al cambio. Todos lo somos. Es mejor darles tiempo para que reflexionen sobre sus experiencias de vida. Allí, descubrirán lo mucho que cambiaron... y que deberán seguir cambiando.

Busquedadepapel. com nos agrega, nos agrega que una vida espiritual no se lleva por momentos, es un ejercicio continuo, un ejercicio nutrido por los beneficios que da el actuar desde el corazón, no con orgullo; más sí con humildad, no criticando; más sí aceptando, no con quejas y reclamos; más sí en respeto y afecto hacia sí mismo y hacia los demás.

Quien está en un camino espiritual vive la unidad tras todas las cosas, sabe que su entorno es el reflejo de sí mismo, entiende que en la Unidad, el daño al otro sólo es el daño en su contra.

Es un Trabajo de responsabilidad en el que no se buscan excusas para huirle a la vida (trabajo, amigos, vicios, técnicas, conocimiento), por lo contrario; se busca vivirla con mas entereza, donde las circunstancias por buenas o malas que parezcan sólo son el flujo de la vida misma, y no castigo o reprimenda, "qué hice yo para merecer esto", o el acostumbrado "de malas" con que siempre se califica.

Y a quien pregunte cómo empezar a hacerlo, no siendo amigo de dar consejos, la respuesta más sabia que me han dado es "observa tu vida, acéptala, y ámala" ¿Cómo empezar a hacerlo?, dentro de miles de textos existentes, me atrevo a recomendar un sencillo libro, no como un acto propagandístico, porque entre ese mar de literatura, es de los pocos, que no da información y tampoco invita a alimentar la mente con más conocimientos.

Hay quienes manifiestan, que el mundo está entregado a la sensualidad Abundan los errores y las fábulas. Se han multiplicado las rampas de Satanás para destruir a las almas. Todos los que quieran alcanzar la santidad en el temor de Dios deben aprender las lecciones de temperancia y dominio propio. Las pasiones y los apetitos deben ser mantenidos sujetos a las facultades superiores de la mente. Esta disciplina propia es esencial para la fuerza mental y la percepción espiritual que nos han de habilitar para comprender y practicar las sagradas verdades de la Palabra de Dios. Por esta razón, la temperancia ocupa un lugar en la obra de cultivar nuestro espíritu y de prepararnos para lavuelta de Cristo.