CAMOVA
Las palabras encierran una magia que puede dar paso a hechos que se generan de su energía dependiendo de lo que comprenden.
Si realmente están integrada de sentimientos nobles, tiernos, amorosos, los resultados son maravillosos y puedEn generar estadios extraordinarios en donde disfrutamos enormemente lo quees capaz de proporcioanrnos, como la alegría, felicidad, amor, pertenencia.
Pero también ,pueden darle paso a reacciones negativas, como la ira, la rabia, el rencor, el odio, que pueden originar consecuencias nnefastas hasta llegar muchas veces darle paso a la muerte, a la destrucción.
Las palabras abarcan vibraciones positivas y negativas que deben saberse administrarlas , ordenarlas, componerlas a fin de manejar adecuadamente su esencia. Encierran una alquimia poderosa que dependiendo de su utilización nos conllevan a resultados que justifican su razón de ser, aunado a los medios en donde se expresan.
Las palabras unidas, van dándole paso al lenguaje, a los idiomas que cada país le da vida, en donde las palabras involucran un significado de identificación, relación con todo aquello en donde actuamos. muchas de ellas propias de ese lenguaje, ya clasificado en aquellas palabras que originan problemas , dan paso a las cosas negativas, comolas que resaltan los valores, la belleza, el amor.
Las palabras se estructuran y le dan paso al lenguaje que es una herramienta que nace de la sociedad, que como se ha comentado, si hablamos una lengua es porque nacimos en una comunidad lingüística determinada y no en otra, lo cual también quiere decir que la lengua es un vehículo para poder influir en los demás y dejarnos influir por los otros. Esta capacidad de influencia la notamos nosotros desde muy pequeños de una forma inconsciente, natural, lo cual ayuda a entender que le dotemos al lenguaje de poderes que, ciertamente, los tiene.
Moebiux nos agrega ¿Queréis magia en las palabras? Cualquiera de vosotros podéis ser un mago. Haced la prueba, decid a vuestra persona deseada estas dos palabras: “Te amo”. Y, por favor, no es necesario que acudáis a forzados escenarios románticos, no necesitáis cena a la luz de las velas ni atardecer en playa paradisíaca. Probad a decirlo en un vagón de metro en hora punta; en un paseo despreocupado por vuestras calles; haciendo cola en el banco; apuntado en la servilleta de papel de cualquier bar; mediante el frío teléfono o el ciber-actual Messenger. Da igual el lugar, ante una declaración así sólo caben dos respuestas aceptables: que nos den calabazas o que seamos correspondidos. En ambos casos, la persona a la que le hemos dicho ese “Te amo” no nos mirará igual, y nuestra vida cambiará. Hemos conseguido pues ese poder que otorgan a las lenguas mágicas: cambiar el rumbo de dos vidas con tan sólo un puñadito de letras o de fonemas. ¿Es eso magia? Sí, pero, al mismo tiempo, quizá no. Quizá sea tan solo ser humano y ejercer la vida, lo cual no sólo no es poco sino que, ambas cosas, encierran todos los misterios y magias que se puedan imaginar.
Encontramos mucha magia de las palabras en la poesía, por ejemplo en las rimas de Gustavo Adolfo Becquer: ¿Cómo vive esa rosa que has prendido junto a tu corazón?
Nunca hasta ahora contemplé en el mundo
junto al volcán la flor.

ANTES QUE TU MORIRE ESCONDIDO
Antes que tú me moriré; escondido
en las entrañas ya
el hierro llevo con que abrió tu mano
la ancha herida mortal.
Antes que tú me moriré; y mi espíritu,
en su empeño tenaz,
se sentará a las puertas de la muerte,
esperándote allá.
Con las horas los días, con los días
los años volarán,
y a aquella puerta llamarás al cabo...
¿Quién deja de llamar?
Entonces, que tu culpa y tus despojos
la tierra guardará,
lavándote en las ondas de la muerte
como en otro Jordán;
allí donde el murmullo de la vida
temblando a morir va,
como la ola que a la playa viene
silenciosa a expirar;
allí donde el sepulcro que se cierra
abre una eternidad,
todo cuanto los dos hemos callado,
allí lo hemos de hablar.

No olvide que dentro de usted hay un mago capaz de darle belleza a sus palabras.