CAMOVA

A través de la historia se ha visto como los grandes líderes mundiales, han manejado eficazmente las emociones para motivar a sus seguidores, usando eficazmente la energía que de ello se deriva y logrando movilizaciones de masas en forma increíble, como Cristo, Hitler, Ghandi, Musolini, Buda, entre otros.

En el caso que nos concierne, nos concretamos en analizar la relevancia que representa para el líder gerencial el identificarse con su potencial emocional, inteligencia, emocional de tal forma, que cuando le da paso a las emociones estas generen resultados positivos en su gestión y aplicabilidad.

Daniel Goleman, Richard Boyatzis y Annie McKee, señalan que lograr mantener un control emocional adecuado nos permitirá ser lideres resonantes, pues para lograr el éxito personal y empresarial, no basta tener un alto coeficiente intelectual, sino que depende en gran medida de la capacidad que se tenga para controlar nuestras reacciones ante situaciones que nos produzcan molestia, tristeza, ansiedad, e incluso alegría; así como, de la capacidad que tengamos para sintonizar con nuestros propios sentimientos y con los sentimientos de los demás.

Buen punto de partida es conocer el papel exacto que desempeñan las emociones en el trabajo de los líderes y en la eficacia de todo tipo de organizaciones, pues aún cuando en la corteza neocortical el aprendizaje de nuevas ideas es mucho más rápido y preciso del que puede lograrse con el cerebro límbico, los programas de desarrollo de competencias de liderazgo proponen cambios en hábitos que muy probablemente adquirimos en temprana edad, y que por tanto están profundamente arraigados, requiriendo de un tipo de aprendizaje diferente, con enfoque emocionalmente inteligente que influya directamente en los centros emocionales.
Esto es un desafío que requiere de un alto grado de motivación pues, desarrollar competencias de liderazgo que no aprendimos en temprana edad, para el adulto representa una doble tarea: deshacerse de los hábitos que ya no nos sirven y reemplazarlos por otros nuevos, teniendo que trabajar más duro y por más tiempo que cuando lo aprendimos por primera vez.
Dentro de este orden de ideas, es preciso definir que el primer paso del proceso de cambio en los ámbitos de los equipos y de las organizaciones consiste en identificar la realidad emocional y las normas de la empresa, es decir, lo que las personas hacen juntas y el modo en que lo hacen. Solo entonces pueden realmente acometerse el proceso de transformación de la inteligencia emocional de una organización.
El único modo de alentar una transformación completa y duradera de las organizaciones consiste en promover un liderazgo emocionalmente inteligente en todos sus niveles que permita que sus líderes afronten directamente la realidad.
Aunque la tarea principal del líder consiste en descubrir la verdad y la realidad de una organización, no son muchos en lo que se hallan en condiciones de hacerlo, dada la conocida enfermedad de ceo que acaba desconectándolos de la realidad, en la que parecen no disponer de tiempo para las conversaciones realmente importantes y tampoco suelen establecer el tipo de relaciones afiliativas o de coaching que alientan el diálogo en profundidad sobre lo que funciona y lo que no funciona. Carecen adecuado contacto de sus colaboradores como para saber lo que está ocurriendo en las organizaciones manteniéndolos aislados de la realidad emocional de la vida cotidiana.

En el caso concerniente a la gerencia venezolana, nuestro interés, se nota ausencia del dominio en el manejo de las emociones, en donde muchas veces la gerencia comete, genera errores que dan paso a un clima organizacional negativo, han descuidado mucho su comportamiento emocional y no nos extrañe que constantemente se maneje en base de emociones compulsivas.

Definitivamente, se requiere un manejo asertivo de los conocimientos, herramientas del crecimiento personal que le ayuden a crecer, a saber manejar más eficientemente sus estados emocionales, si se pretende mantener ese rol de liderazgo escogido.

No recuerda Cristina Yacoub considerar lo aportado por los autores señalados, de que se tenga presente, el que las emociones son como un circuito abierto donde la estabilidad emocional depende en parte de las relaciones que establecemos con los demás, a diferencia del resto de los sistemas de cuerpo humano que son un circuito cerrado (circulatorio, respiratorio) razón que explica la importancia del líder, sus acciones y como influyen en la organización. Este circuito abierto facilita el contagio de las emociones, pudiendo afectar de esta forma, el líder, el clima emocional de toda una empresa. Afirman que estudios realizados determinaron que tanto la alegría como la cordialidad se transmiten mas rápidamente que la irritabilidad y la depresión, además que el estado de ánimo determina la eficacia laboral. Lo líderes emocionales se convierten en atraedores límbicos que ejercen una gran influencia sobre el cerebro emocional de sus seguidores. Por otro lado, las emociones negativas secuestran la atención y dificultan el trabajo, presentando de esta forma disonancia en el grupo, donde las personas tienen la sensación de encontrarse desconectados a los demás. Mientras que el líder resonante, tiene la habilidad de congeniar las características de todos los estilos de liderazgo según sea el caso manteniendo siempre una conexión con sus seguidores prolongando el tono emocional positivo, originandose la resonancia.

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