Carlos Mora Vanegas El gerente debe sorprenderse con que optimismo desempeña sus funciones, se propone alcanzar sus metas y lo que es más, como ese optimismo contamina a su personal. En la medida que ha venido desarrollando el optimismo, manifestándose en un positivismo productivo, los resultados serán muy buenos, además, de dar paso a que se cuente con un comportamiento organizacional que presenta un clima organizacional positivo. No puede el gerente dejarse aprisionar por el pesimismo, porque ello afecta seriamente al personal, a la productividad, al clima de la organización, debe mantener siempre un optimismo que se transforme en un estimulo motivacional que favorezca a todos La enciclopedia Wikipedia nos señala, que el término "optimismo" surge del latín "optimum": "lo mejor". El término fue usado por primera vez para referirse a la doctrina sostenida por el filósofo alemán Gottfried Wilhelm Leibniz en su obra Ensayos de Teodicea sobre la bondad de Dios, la libertad del hombre y el origen del mal (Ámsterdam, 1710), según la cual el mundo en el que vivimos es el mejor de los mundos posibles. Comúnmente se cree que Voltaire fue el primero en usar la palabra en 1759, como subtítulo a su cuento filosófico Cándido (en el que se burla en casi cada página de la idea de Leibniz). Ciertamente Voltaire fue el primer personaje famoso que usó aquella palabra en el siglo XVIII y quizá también el que la popularizó; no fue, sin embargo, su inventor. El término "optimismo" aparece por primera vez, en francés (“optimisme”), en una reseña de Geocities nos agrega, que es esa chispa mágica que nos ayuda a ver la parte positiva de las personas o de cualquier situación o circunstancia en que nos encontramos. El optimismo es una de las armas más poderosas para ayudarnos a conseguir nuestras metas, nuestros deseos, lo podríamos comparar con la gasolina para los coches. Optimismo es una actitud positiva ante la vida. El ser optimista es uno de los regalos más maravillosos que podemos dar. Es sentir y tener primavera en el corazón. Todos los seres humanos tenemos problemas, pero tenemos que evitar que éstos nos amarguen la vida; con una actitud optimista, resolverlos con tranquilidad, sabiendo que todos los problemas tienen solución y sobre todo si confiamos en nosotros mismos, en nuestra capacidad para resolverlos. La gerencia, jamás puede darle mala impresión a su personal de un pesimismo en todas las tareas, compromisos a realizar, porque ello los afecta en su conducta, además de que va deteriorando la confianza depositada, y contaminando el clima, que a lo largo se degenera en pesimismo, improductividad, apatía. Siempre debe el gerente mostrar en sus interrelaciones, comportamiento optimista, contaminante que active las energías de quienes están bajo sus órdenes, de hacer que estos también lo demuestren generando resultados producto de ello. En situaciones difíciles, como las que actualmente afrontan muchas empresas del país, producto de la inestabilidad política y sus consecuencias, la gerencia no debe caer en el pesimismo, debe siempre manifestar una proyección de positivismo, buscar la manera de que la situación no afecte el optimismo, generando estímulos que demuestren que la situación no deteriorará la confianza, los objetivos establecidos. Proyectosalonhogar.com, nos aporta, que se considere, que alcanzar el éxito no siempre es la consecuencia lógica del optimismo, por mucho esfuerzo, empeño y sacrificio que pongamos, algunas veces las cosas no resultan como deseábamos. El optimismo es una actitud permanente de “recomenzar”, de volver al análisis y al estudio de las situaciones para comprender mejor la naturaleza de las fallas, errores y contratiempos, sólo así estaremos en condiciones de superarnos y de lograr nuestras metas. Si las cosas no fallaran o nunca nos equivocáramos, no haría falta ser optimistas. El optimista sabe buscar ayuda como una alternativa para mejorar o alcanzar los objetivos que se ha propuesto, es una actitud sencilla y sensata que en nada demerita el esfuerzo personal o la iniciativa. Sería muy soberbio de nuestra parte, pensar que poseemos el conocimiento y los recursos necesarios para salir triunfantes en toda circunstancia El optimista no es ingenuo ni se deja llevar por ideas prometedoras, procura pensar y considerar detenidamente todas las posibilidades antes de tomar decisiones. Si una persona desea iniciar un negocio propio sin el capital suficiente, sin conocer a fondo el ramo o con una vaga idea de la administración requerida, por muy optimista que sea seguramente fracasará en su empeño, ya que carece de las herramientas y fundamentos esenciales para lograrlo Proyectosalonhogar.com, agrega que el paso hacia una actitud optimista requiere de una disposición más entusiasta y positiva, es tanto como darle la vuelta a una moneda y ver todo con una apariencia distinta:
Es elegir lo más bello agradable y bello de la vida para disfrutar ¡cada día!
Por el contrario, el pesimista se pone lentes negros para ver la vida y hace de la tristeza y la melancolía sus compañeras inseparables
- Analiza las cosas a partir de los puntos buenos y positivos, seguramente con esto se solucionarán muchos de los inconvenientes. Curiosamente, no siempre funciona igual a la inversa.
- Haz el esfuerzo por dar sugerencias y soluciones, en vez de hacer críticas o pronunciar quejas.
- Procura descubrir las cualidades y capacidades de los demás, reconociendo el esfuerzo, el interés y la dedicación. Esto es lo más justo y honesto.
- Aprende a ser sencillo y pide ayuda, generalmente otras personas encuentran la solución más rápido.
- No hagas alarde de seguridad en ti mismo tomando decisiones a la ligera, considera todo antes de actuar pues las cosas no se solucionan por sí mismas. De lo contrario es imprudencia, no optimismo..

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