Abundante ha sido la bibliografía que se ha escrito sobre el liderazgo y todas las clasificaciones que se han hecho de ello, aspectos interesantes para quienes se identifican plenamente con lo que representa el liderazgo especialmente dentro del ámbito gerencial. No nos debe sorprender por tanto que constantemente aparezcan nuevos enfoques sobre este tema, como el caso que nos presenta Daniel Goleman y Richard Boyatzis este tipo de líderes. Al respecto señalan, que hay líderes que saben sacar lo mejor de su equipo, motivan, comprometen, inspiran, escuchan y hacen sentir a las personas como parte de algo importante, comparten su pasión y dedicación. Existe sin embargo, otro tipo de líder que responsabiliza al resto cuando algo no sale bien, habla de yo y no de nosotros, se encuentra permanentemente a la defensiva y en algunos momentos, resulta amenazante. Las diferencias son claras y están a la vista, mientras una persona crea y promueve distancia, la otra te hace sentir valorado e inspira sentimientos y sensación de pertenencia al equipo y a la compañía. A este tipo de líder, lo llamo líder resonante Los líderes resonantes son personas capaces de despertar en sus seguidores entusiasmo y movilizarlos a donde se desee, encausando las emociones de cada uno de los individuos de tal forma que todo marche como es debido. Explican que cuando las emociones son transmitidas de forma positiva sin duda el funcionamiento del grupo alcanzará cuotas muy elevadas, en cambio quienes se inclinan hacia el resentimiento y la ansiedad, encaminan los grupos a la desintegración. Con respectos a sus características Boyatzis, señala que: Están un paso más adelante. Tienden caminos hacia territorios desconocidos y estimulan a la gente de sus organizaciones, instituciones y comunidades. Buscan nuevas oportunidades durante las crisis y crean esperanza ante la existencia de miedo y desesperación. Movilizan gente. Con energía, pasión y determinación manejan, además, los inevitables sacrificios inherentes a su rol. Son quienes dirigen a sus equipos alcanzar metas que, hasta hace poco, eran imposibles. Están en armonía con quienes los rodean. Esto predispone a que la gente trabaje en armonía, concuerde en el pensamiento (qué hacer) y sienta afinidad con las emociones (porque hacerlo) de los otros. Poseen empatía. Saben leer a la gente, los grupos y las culturas organizacionales con precisión. Construyen relaciones duraderas e inspiran a otros demostrando, no solo pasión y compromiso, sino también una profunda preocupación por la gente y la visión de la compañía. Han aprendido que los sentimientos son contagiosos: la emoción transmitida por el líder es un poderoso conductor de los estados de ánimo de la gente y, en última instancia, esto influirá en su rendimiento. Por tanto entienden que el miedo y la angustia impulsan a la gente en el corto plazo, pero que estas emociones se tornan nocivas rápidamente, dejando a la gente distraída, ansiosa e inefectiva. Definitivamente, lograr mantener un control emocional adecuado nos permitirá ser lideres resonantes, pues para lograr el éxito personal y empresarial, no basta tener un alto coeficiente intelectual, sino que depende en gran medida de la capacidad que se tenga para controlar nuestras reacciones ante situaciones que nos produzcan molestia, tristeza, ansiedad, e incluso alegría; así como, de la capacidad que tengamos para sintonizar con nuestros propios sentimientos y con los sentimientos de los demás.
Definen las emociones como un circuito abierto donde la estabilidad emocional depende en parte de las relaciones que establecemos con los demás, a diferencia del resto de los sistemas de cuerpo humano que son un circuito cerrado ( circulatorio, respiratorio) razón que explica la importancia del líder, sus acciones y como influyen en la organización. Este circuito abierto facilita el contagio de las emociones, pudiendo afectar de esta forma, el líder, el clima emocional de toda una empresa. Afirman que estudios realizados determinaron que tanto la alegría como la cordialidad se transmiten más rápidamente que la irritabilidad y la depresión, además que el estado de ánimo determina la eficacia laboral. Lo líderes emocionales se convierten en atraedores límbicos que ejercen una gran influencia sobre el cerebro emocional de sus seguidores. Por otro lado, las emociones negativas secuestran la atención y dificultan el trabajo, presentando de esta forma disonancia en el grupo, donde las personas tienen la sensación de encontrarse desconectados a los demás. Mientras que el líder resonante, tiene la habilidad de congeniar las características de todos los estilos de liderazgo según sea el caso manteniendo siempre una conexión con sus seguidores prolongando el tono emocional positivo, originandose la resonancia en el ambiente de la cual hablan los autores
Pueden entender intuitivamente o se han esforzado en desarrollar la inteligencia emocional. Cultiva las competencias de autoconocimiento, auto gestión (self management), conciencia social y manejo de las relaciones sociales. Actúan con claridad mental, no sólo siguiendo un impulso. De esta manera puede guiar los sentimientos e inteligencia de otros y, a la larga, construyen relaciones sólidas.
Para ser verdaderamente eficaz, un líder necesita entender el mercado, la tecnología y una multitud de factores acerca de la compañía. Sin embargo, aunque estos conocimientos sean necesarios, no es suficiente para producir líderes duraderos y efectivos. Aquí es donde la resonancia juega su principal papel: permite al líder utilizar su experiencia en el reconocimiento de la performance de la organización.


Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados