CAMOVA En la medida que nos hemos identificado con el trabajo que seleccionamos para desempeñarnos de acuerdo a nuestros conocimientos, habilidades, destrezas, si realmente nos lo proponemos, podemos lograr ese éxito del que somos merecedores, dándole paso a que nuestra proactividad se manifieste. El éxito demanda una característica importante que debemos saber manejar, activarla a fin de que la proactividad aparezca en todo su potencial y lograr los resultados esperados. Contamos con un gran potencial mental energético que requiere ser activado, darle la oportunidad a que se proyecte y saberlo gerenciar en pro de resultados, de todo aquello que nos proponemos alcanzar, es por eso, que no debe sorprendernos que se diga, que las empresas buscan personas flexibles que se adapten a lo inesperado y que sepan gestionar la incertidumbre. Los emprendedores y pequeños empresarios tienen más posibilidades de gestionar con éxito sus negocios si son proactivos. Las personas que no están satisfechas con su trabajo o con su entorno laboral actual tienen la responsabilidad de generar nuevas acciones para cambiar su situación y conseguir los resultados que desean Al respecto, nos recuerda, María Pallares, no cabe la menor duda, que el concepto de proactividad se ha puesto de moda en el ámbito de la dirección de empresas Desde luego ello se debe a varias razones desde nuestro punto de vista, como son los cambios, la competitividad, la globalización, tecnología, economía. De aquí, que no se puede negar, como lo indica Pallares, las empresas modernas requiere de directivos y gerentes proactivos y también las compañías construyan sus futuros de forma proactiva, aunque no todo el mundo coincide en la forma de definir la proactividad. Este concepto tiene diversas acepciones como sucede con otros tantos términos que se han introducido recientemente en el léxico del mundo empresarial, pero que no se encuentran en el diccionario. Algunas de estas definiciones son: Para Steven Covey, considera que la esencia de la persona proactiva es la capacidad de liderar su propia vida. Al margen de lo que pase a su alrededor, la persona proactiva decide cómo quiere reaccionar ante esos estímulos y centra sus esfuerzos en su círculo de influencia, es decir, se dedica a aquellas cosas con respecto a las cuales puede hacer algo. Para Covey la proactividad no significa sólo tomar la iniciativa, sino asumir la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan; decidir en cada momento qué queremos hacer y cómo lo vamos a hacer Por su parte, para Ralf Schwarzer, sostiene, que el comportamiento proactivo es la creencia de las personas en su potencial para mejorarse a sí mismas, su situación y a su entorno. Las personas que se rigen por este comportamiento anticipan o detectan estresores potenciales y actúan para prevenirlos. Según esta definición, la proactividad está estrechamente relacionada con la sensación de control y de autoeficacia. Las personas que se consideran eficaces, que piensan que pueden controlar la situación y solucionar sus problemas, tienen más facilidad para emprender la acción. Para Bateman y Crant la proactividad supone crear cambio, no sólo anticiparlo. Según estos autores ser proactivo no consiste únicamente en tener flexibilidad y adaptabilidad hacia un futuro incierto sino que es preciso tomar la iniciativa para mejorar un negocio. En lo personal consideramos que ser proactivo requiere estar plenamente identificado con los requerimientos del entorno y emprender adecuadamente las acciones que las favorezcan, estar decididos en enfrentar los cambios y de ser posibles generarlos. ¿Qué es lo que caracteriza a las personas preactivas? Bateman y Crant consideran que las personas proactivas se caracterizan por lo siguiente Pallares nos agrega además en su análisis, que Se han publicado varios trabajos sobre proactividad y éxito laboral. Así, Bateman y Crant han llevado a cabo distintos estudios en los que analizan el comportamiento proactivo y lo relacionan con distintas medidas de logro, liderazgo, rendimiento y resultados de carrera. Estos investigadores, tras entrevistar a distintos colectivos —banqueros, vendedores, estudiantes de MBA, emprendedores, presidentes de compañías, etc. — afirman que el comportamiento proactivo tiene consecuencias positivas demostrables tanto para los empleados como para las organizaciones Seibert y Crant establecen una clara relación entre la personalidad proactiva, la innovación y la iniciativa en un estudio sobre una muestra de 773 alumnos de escuelas de negocios y de ingeniería. El impacto positivo de la innovación en el éxito laboral se asocia a aquellos empleados capaces de encontrar soluciones a los problemas; en cambio, las personas que sólo desafían el statu quo pero no ofrecen soluciones pueden experimentar repercusiones negativas Otros trabajos analizan la importancia del comportamiento proactivo en el proceso de socialización dentro de las organizaciones; la relación entre el comportamiento proactivo y la capacidad para convertirse en un/una líder transformacional en el futuro o la mayor facilidad de las personas proactivas para conseguir logros de carrera por su capacidad para influir sobre las decisiones que afectan a su paga, promociones, etc . Definitivamente, las escuelas de Administración en la capacitación, formación de los administradores encargados de gerenciar las empresas del presente deben proporcionar los conocimientos, herramientas que generen la necesidad del profesional de ser proactivos en todo aquello que emprenda, tomar en cuenta lo expresado por Pallares, que somos responsables de gestionar nuestras propias carreras, no podemos quedarnos sentados esperando que alguien venga a rescatarnos o a ofrecernos el gran trabajo de nuestras vidas. No es operativo quedarse anclado en la queja anti-sistema si lo que deseamos es cambiar nuestra situación actual. Ante la pérdida de empleo hay personas que caen en la depresión, en cambio, otras aprovechan esta coyuntura para montar un negocio propio y triunfar


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