En la medida que nos detenemos a evaluar nuestras actuaciones, haciendo uso de nuestro autoconocimiento y determinando nuestras debilidades y fortalezas, podemos emprender acciones que refuercen las últimas, pero que transformen las primeras en verdaderas fortalezas que nos permitan alcanzar el éxito.
No podemos estancarnos, en dejar que las debilidades nos deterioren nuestro logro exitoso, nos afecten, eviten alcanzar los objetivos, metas que nos hemos propuesto.
Conviene determinar cuáles son las causas que nos producen esas debilidades y empezar a transformarlas, evitando que vuelvan a aparecer.
Al respecto, se requiere determinación voluntad, constancia, perseverancia y objetividad de poder realizarlo con acciones reales, factibles.
En un interesante escrito de René Alvarado sobre este tópico, nos señala, la siguiente regla para crecer exitosamente:
TRABAJAR EN LOS PUNTOS FUERTES: EL 80% DE TU TIEMPO
TRABAJAR EN COSAS PARA APRENDER: EL 15% DE TU TIEMPO
TRABAJAR EN LOS PUNTOS DÉBILES: EL 5% DE TU TIEMPO
Lo que sucede con la mayoría de las personas es que dedican una gran cantidad de tiempo, energía y recursos para mejorar sus debilidades personales y empresariales y en muchas ocasiones terminan frustrados por los pocos resultados obtenidos.
Al desarrollar nuestros puntos fuertes lo que logramos es alcanzar resultados cada vez mejores con menos tiempo, energía y recursos y conseguir muchos triunfos. Así permitimos la diversidad en un equipo de trabajo. Mientras uno apoya con sus fortalezas al equipo, otros refuerzan sus debilidades con sus fortalezas.
René Alvarado nos presenta la siguiente pregunta:
¿Cómo podemos apoyarnos mutuamente para crecer en nuestras fortalezas? Debemos promover lo siguiente:
1) Tengamos confianza en nosotros mismos: Nuestras inseguridades pueden obstaculizar nuestro crecimiento personal.
2) Autoevaluémonos constantemente: Cada miembro del equipo debemos reconocer tanto las fortalezas como las debilidades. Tenemos que dedicar tiempo a la reflexión personal y grupal para crear planes de acción.
3) Apoyémonos en la experiencia: Somos personas que nos hemos formado en la universidad de la vida, por lo que cada experiencia vivida puede ayudarnos a desarrollar nuestras fortalezas.
4) Trabajemos en equipo: Cada uno debe aceptar su rol en el equipo completo y el resto de los miembros debemos reconocernos nuestros espacios y responsabilidades. El apoyo mutuo y el respeto son vitales.
5) Reconozcamos el liderazgo: Un buen líder nos ayudará a avanzar en la dirección correcta para desarrollar nuestras fortalezas en función del equipo de trabajo para obtener excelentes resultados.
6) Tengamos un plan de desarrollo: Cada miembro del equipo debe tener un plan de desarrollo personal que le permita crecer en sus fortalezas. Se puede incluir cursos, seminarios, talleres, lecturas, recursos audiovisuales, mentores, etcétera.
Definitivamente, está en cada uno de nosotros determinar la jerarquía de nuestras debilidades y como afectan cada una de ellas en el logro de nuestro éxito, para ello no podemos quedarnos pasivos, necesitamos acciones correctivas y emprender la labor de transformarlas en fortalezas.
No se puede dejar para mañana el que las acciones se lleven a cabo, se debe ir corrigiendo de inmediato las causas que generan nuestras debilidades, revisando todos aquellos factores que inciden en que estas se manifiesten, buscar las acciones que garanticen la transformación y emprender la labor a fin de no postergar nuestro éxito, porque mañana puede ser demasiado tarde.
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