CAMOVA

En las empresas no solamente es responsabilidad de la gerencia, optimizar la productividad en base de integración del recurso humano con el técnico, sino de que la gerencia garantice un humanismo ético en donde realmente se de una verdadera democracia en el personal, que se alcance un clima organizacional propenso siempre a obtener resultados que beneficien a todos.
Se comenta, que la función de cualquier directivo es crear una organización donde las personas puedan ser felices. Para lograrlo es fundamental seleccionar a personas con una actitud positiva y proactiva, que conciban su vida personal y profesional como un continuo proceso de aprendizaje"
En un interesante escrito sobre este tópico de comunicarseweb.com.ar. se comenta, que el compromiso social y el equilibrio entre vida y trabajo se han convertido en una baza estratégica de las empresas, confirma la experta en directivos Jutta Rump, de la Escuela Superior de Ludwigshafen (Alemania). Es la nueva fórmula para reclutar y motivar. Desde la pequeña empresa hasta el gran consorcio Volkswagen (cuyo nuevo lema es Vivir y trabajar en el mundo VW) anuncian conciliación, teletrabajo y la posibilidad de permisos y periodos sabáticos. Pero Rump advierte que no habrá una revolución work life balance para todos, sino sobre todo para los 'insustituibles'. 'Hay quienes construyen óperas; nosotros invertimos en la felicidad de nuestros empleados', dice Gunnar Grosse, empresario que fundó en Alemania la electrónica Komsa AG, premiada en muchas ocasiones por sus esfuerzos conciliadores. Dispone de servicios de guardería, espacios deportivos y wellness y ofrece teletrabajo y flexibilidad de horarios. Y la empresaria Antonnela Lorenz, fundadora de Lorenzsoft, de Múnich, permite a sus programadores trabajar el tiempo que quieran, salir de compras y sentarse en un café en horario de trabajo. Se basa en una forma de organización del trabajo por objetivos realistas diarios.
Pero la gestión humanista y la responsabilidad social empresarial no constituyen una actividad paralela, sino que se refieren al modo de gestión y producción (ecológico, social y sostenible) en el núcleo de negocio de la compañía. 'Y casi todas las empresas están todavía muy lejos de ello', dice Paschen von Flotow, jefe del Sustainable Business Institute (SBI) de la European Business School en Oestrich-Winke. No obstante, los expertos en responsabilidad social reconocen los pasos dados por empresas como Toyota (coche híbrido), el líder de textil por catálogo Otto (cultivo de algodón sin química y sueldos justos en África) y Unilever (compromiso de pesca sostenible).
Se agrega, que no existe la empresa feliz. Como tampoco existe un mundo feliz. Pero, el futuro es del humanismo empresarial; es decir, la gestión humanista y ética. Porque las empresas sostenibles, que integran estrategias de felicidad para cuidar a sus empleados y consolidarse a largo plazo, venden y son la nueva razón económica en el nuevo mercado moral. 'No es romanticismo social, sino pura eficacia', advierte el consultor Jürgen Schott, que asesora a los grandes consorcios alemanes en cuestiones éticas.
En el futuro se evaluarán las competencias de felicidad de las empresas y se introducirán índices de satisfacción laboral, pronostica el investigador Matthias Horx, del Instituto de Futuro de Kelkheim. 'La calidad de la cultura empresarial es ya un factor decisivo en la búsqueda de trabajo para los ejecutivos', afirma Jürgen Schott, directivo de la consultora muniquesa Zentrum für Unternehmenskultur.
El resultado: más allá de brindar posibilidades de conciliar, las empresas responsables esbozan programas globales de sostenibilidad que abarcan desde una visión ética, una política social avanzada y relaciones justas con los diferentes actores implicados (trabajadores, proveedores, clientes, socios, etc.) hasta la utilización de energías renovables y uso responsable de los recursos naturales. Empresas que integran la sostenibilidad en el corazón de su estrategia, fidelizando a los nuevos clientes inteligentes. 'Además, es bueno para el planeta, para el alma, la familia y un mundo más justo y ético', opina la investigadora de tendencias Faith Popcorn (EE UU).
A todo ello, agrega el prestigioso semanario Die Zeit, de Hamburgo, afirma incluso que se ha iniciado una reorganización del capitalismo. 'Serios investigadores sociales observan que están cambiando las actitudes de la sociedad industrial, cuando las máquinas de las fábricas marcaban las pautas de la vida y el trabajo'. En la sociedad de redes actual, los wired workers (término del sociólogo británico Anthony Giddens, refiriéndose a los trabajadores de la red en su lucha contra la marea de datos) y el technostress se contradicen con el imperativo de competitividad y creatividad que reclama la moderna sociedad del conocimiento. Antes era la gente de la Iglesia y los políticos quienes ejercían una función de modelo social. 'Hoy son los manager', afirma el ex monje y consultor Anselm Bilgri, fundador de la consultora Zentrum für Unternehmenskultur, de Múnich, que asesora a la élite económica alemana en cuestiones éticas. Para Bilgri, la cultura empresarial de valores es esencial para tener éxito a largo plazo.
En el caso que nos concierne de Venezuela, el gerente debe generar transformaciones en pro de su gestión a fin de dar paso a una verdadera cultura organizacional humanista que respetándose el alcance de una buena ética, permita que se tenga organizaciones humanistas, en donde, el recurso humano se sienta bien recompensado, se le reconozca el cumplimiento de sus funciones, se les motive, se le de participación preactiva en las tomas de decisiones que favorezca a la empresa
Debe considerarse, como lo expresa el profesor de Esade y de la Universidad Autónoma de Barcelona, Javier Aguilar, experto en creación de empresas, que la gestión humanista y ética, que suele concebir a la organización desde una perspectiva holística -que parte de la premisa de que la empresa es un todo integrado, donde todas las partes implicadas son igualmente importantes-, es el leitmotiv de la responsabilidad social empresarial (RSE). En el fondo, se trata es de "guiarse por el sentido común, lo que a veces resulta complicado, debido, sobre todo, al estrés, el cansancio y la hipervelocidad, tan presentes en la mayoría de ambientes profesionales", apunta.
A su juicio, "cuanto más se invierte en mejorar las condiciones laborales de los trabajadores, mayor es el compromiso de estos y, en consecuencia, su motivación y productividad, lo que repercute muy positivamente en la cuenta final de resultados". Además, "la satisfacción de los trabajadores es lo que posibilita que la empresa pueda ofrecer un mejor trato a los clientes, estableciendo conexiones más cercanas y emocionales, que son la base de la auténtica fidelización". No en vano, "dado que en las empresas de servicios las personas son lo que generan el mayor valor añadido, los directivos deben crear una cultura que los cuide y los desarrolle todo lo posible".

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