Carlos Mora Vanegas
Se nos dió la oportunidad de pasar por esta dimensión y aprovechar nuestro aprendizaje en función de nuestro crecimiento, de comprender por que pasamos, estar atento en todo aquello que también otros, como nosotros, probablemente con distintos intereses, nos aportan su vivencia, percepción de la vida, ayudándonos a entender mejor el por qué de nuestro tránsito, el que no sabemos cuando tenemos que interrumpirlo, cuando se nos termina el tiempo que se nos dio de permanecer. No obstante, es importante tener presente, la relevancia de reflexionar sobre aspectos que nos ayudan a ampliar nuestro espectro de visión, de tal forma, que nos permita incrementar nuestra información de tal manera, que percibamos nuestra razón de estar con más claridad. Se ha escrito como lo destaca Nueva Acrópolis, debemos constantemente enfrentarnos a lo circunstancial en lo que al mundo exterior se refiere - a quienes juzgan antes de conocer, a quienes usan una parte para deducir el todo, a quienes pretenden mostrar "claramente" lo que no comprenden para nada, a quienes tienen más deseo de causar sensación que de informar. Por eso, en repetidas oportunidades, se nos indica se debe estar preparado ante el comportamiento actual de quienes viven en el Planeta Tierra salir avante del período de angustia, crueldad y falsa política, en donde todos deben ser mentirosos y malignos, aprovechados y tramposos, para encajar dentro de las escasas definiciones que la moda permite manejar. No nos debe sorprender por ejemplo, que Nueva Acrópolis de Argentina, al respecto se manifieste señalando, que sin excederse en una prolongada descripción de causas, se considera que la pérdida de Los males contra los cuales hay que batallar en el día de hoy son lo bastante poderosos como para no prolongar indefinida e innecesariamente esta crisis. Una cosa es cambiar de sentido en un momento crucial de Ante esta realidad por ejemplo, Nueva Acrópolis nos invita a considerar, que es evidente que ante la crisis de nuestro mundo, debemos proponer un Mundo Nuevo y Mejor. Cuando decimos "nuevo", no queremos significar que estos valores no hayan existido antes, alguna otra vez, sino que hoy son pocos los que se atreven a vivirlos. Cuando decimos "mejor", no es porque hoy no haya nada bueno, sino porque aún lo bueno debe ser perfeccionado. Pero este Mundo Nuevo y Mejor no puede construirse sin un Hombre Nuevo que sea su célula esencial. Soñamos al Hombre Nuevo como un auténtico Hombre, como aquél que ha superado las limitaciones humanas y ha ganado el contacto directo con lo divino. ¿Y cómo ha de ser ese Hombre Nuevo?
Hoy se imponen la angustia, el temor y la desesperación como respuestas a la ignorancia, la falta de principios y de fines.
Hoy se imponen el ateísmo, la impiedad y la creciente insensibilización como respuesta al materialismo, que también es otra forma de ignorancia.
Hoy se impone la violencia, como cáncer degenerado de un valor que falta a todas luces.
Hoy se impone el fanatismo a falta de idealismo: ya no existe la fidelidad por las propias ideas, sino la destrucción de los que no piensan del mismo modo que uno.
Indudablemente, la razón ha muerto... Y no nos contentamos con el olor a muerto. Pretendemos hallar otra forma de razón, superior naturalmente, más sensible, fina y amplia, para suplir los viejos esquemas intelectuales, ya vencidos e inútiles.
Ha de poseer la llave maestra que abre todas las puertas de la evolución: es la fuerza de voluntad, una voluntad sana, fuerte y bien dirigida.
Ha de aplicar en todo momento la máxima del "Conócete a tí mismo", dominando la angustia de no conseguir aquello que se quiere ser, o bien de no saber exactamente lo que se quiere ser.
Ha de ser formado a través de una correcta educación, es decir, la que permite "educir" los valores internos y expresarlos adecuadamente en lo extremo. Esta educación es la que lleva a
Consideremos lo aportado por Krishnamurthi cuando nos señala, que hay que aprender a distinguir entre lo egoísta y lo desinteresado. Porque el egoísmo tiene muchas formas, y cuando uno cree haberlo destruido por fin en una de ellas, surge en otra, tan fuerte como siempre. Pero, gradualmente estaremos tan llenos con el pensamiento de ayudar a los demás, que no tendremos ya lugar ni tiempo para pensar en uno mismo
Bueno será que nos acostumbremos desde ahora a pensar cuidadosamente antes de hablar, porque una vez alcanzada la Iniciación, debemos vigilar cada palabra a fin de que no se nos escape lo que no debe ser revelado. Acostumbrémonos, a escuchar mejor que a hablar; no de su opinión si no se la piden directamente.
El Maestro enseña que ninguna importancia tiene para el hombre lo que viene del exterior: tristezas, dificultades, enfermedades y pérdidas. Todas estas cosas han de ser consideradas por uno como nada, y no debemos permitir que perturben nuestra calma.
Piense cada día en alguien que sepa que está afligido o sufriendo, o necesitado de ayuda y vuelca sobre él el caudal de tu amoroso pensamiento
Hay que renunciar a todo sentimiento de posesión; el Karma podría separarnos de las cosas que más queremos, aún de las personas a quienes más amamos. También en este caso, se deberá estar contento y pronto a desprendernos de cualquier cosa y de todo.
A menudo necesita el Maestro transmitir su fuerza a otros por mediación de su discípulo y no podrá hacerlo si su siervo se deja abatir por la depresión. Por tanto, que la alegría sea la norma de nuestra vida.
Nunca hables mal de nadie y rehúsa escuchar a quien se expresa mal de otro, haciéndole observar con dulzura: "Quizá no sea verdad y si lo fuese, es más caritativo no hablar de ello".
De todas las cualidades requeridas, la más importante es el amor, porque si el amor está suficientemente desarrollado en un ser, le obliga a adquirir todas las demás; que, sin amor, jamás serían suficientes.


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