CARLOS MORA VANEGAS

No se puede negar que afrontamos en el tiempo presente un ambiente huracanado , especialmente a quienes vivimos en Occidente, especialmente en el caso que nos concierne ,Venezuela, en donde la incertidumbre, inestabilidad , violencia está generando una atmósfera que da paso al estrés, agotamiento, enfermedades y aun hasta inseguridad en nuestra vida.
Todo estos hechos no invitan a tomar muy en cuenta el legado de sapiencia, enseñanza que Oriente nos brinda en relación a como debemos identificarnos con la meditación , de tal forma, que nos permita sorprendernos inatentos, desarmonicos, manejando inadecuadamente nuestra energía.
De aquí, que no nos sorprende que al respecto se escriba como expone

universal-tao.com/special que hace miles de años, los maestros taoístas descubrieron los centros de Chi (energía) del cuerpo, mediante la observación interior. Para ello había que apartar el cuerpo de los estímulos externos y meditar, para que, de este modo, se activasen los sentidos internos. Mediante procesos de relajación mental y física y utilizando sus sentidos interiores, los maestros descubrieron que algunas partes del cuerpo tienen más Chi que otras. Sirven como puntos de acumulación de nutrientes para unos órganos y glándulas concretos. Estos centros pueden recibir el Chi de fuentes externas, como la fuerza electromagnética, la vibración de la tierra, la luz y la frecuencia o sonido de la luna, el sol y las estrellas. A este alimento se añade la Fuerza Universal, bajo la forma de la luz roja y violeta del amor incondicional.
Los maestros descubrieron que estos centros se conectan para formar un circuito al que llamaron Órbita Microcósmica. Por entonces, no tenían el conocimiento que tenemos nosotros de la electricidad y, a pesar de todo, fueron capaces de acceder al flujo de energía electromagnética del cuerpo (CHI).

Los maestros aprendieron a utilizar la mente y el ojo interior para guiar el Chi por este circuito. Lo utilizaban para curarse ellos mismos estableciendo así la base de un trabajo espiritual. Según iban desarrollando sus sentidos internos para distinguir y catalogar el Chi dependiendo de sus diversas fuentes (el sol, la luna, las estrellas, etc.), aprendieron a absorber más Chi de cada una de estas fuentes para pasarlo a su cuerpo

La Órbita Microcósmica es como un gran depósito de Chi que abastece de Chi nutritive al resto del cuerpo. En primer lugar, llena los Canales Extraordinarios o Ancestrales (en total, son ocho los Canales Extraordinarios, siendo los dos primeros el Gobernador y el Funcional, que forman la Órbita Microcósmica. Estos alimentan los otros seis). Después, llena los doce Canales Ordinarios: los seis Yin ylos seis Yang. Los canales Yin y los Yang están todos conectados con alguno de los órganos vitales. Así es cómo la meditación de la Órbita Microcósmica envía Chi nutritive a todo el cuerpo.

Todo el mundo ha nacido con el circuito de la Órbita Microcósmica abierto y con flujo. Incluso en el seno materno, el Chi de un feto fluye por su propia órbita Microcósmica. Después de nacer, este camino está libre y abierto, hasta que aparece la pubertad, cuando el cuerpo siente las presiones del cambio hormonal y el desarrollo físico y las emociones se hacen más fuertes durante la delicada fase de la adolescencia. El estrés es uno de los principales factores que producen los bloqueos de Chi que aparecen en los canales del cuerpo cuando se es adulto. Al volver a abrir conscientemente la Órbita Microcósmica, aumentamos la eficacia de nuestro consumo de energía y empezamos a rellenar las pérdidas de Chi.

Como las cualidades espirituales, o virtudes, están vinculadas a nuestros órganos vitales, la instrucción taoísta hace que se restablezca el cuerpo físico y se mantenga sano, como base del trabajo espiritual. Cuando un órgano no recibe Chi suficiente, puede deteriorarse su estado físico y, al mismo tiempo, puede resultar más difícil que se manifieste la virtud propia de este órgano.

Considérese se nos indica, que todos los sistemas de meditación pretenden relajar la mente y alimentar el espíritu. Cuando la mente está agitada, se desbordan las ideas y los sentimientos, reaccionando ante todo, a veces de forma exagerada, haciendo que se disperse la fuerza vital. Como la mente está tan ocupada con este flujo, no puede dar toda su fuerza a ninguna idea o sentimiento, pierde agudeza y se dispersa y distrae. Es como los rayos del sol, si están extendidos, dan calor, pero si se concentran con una lente, tienen el poder suficiente para quemar un papel. Del mismo modo, cuando tranquilizamos la mente con la meditación, esta se concentra y fortalece con el flujo del Chi. Es lo que llamamos "poder de la mente".

Definitivamente cuando damos paso a la meditación, lo hacemos en forma armónica, canalizamos nuestra energía de tal manera que nos permita alcanzar la armonía, saber usar adecuadamente el poder de chi, y al alcanzar un estado de meditación ideal, nuestro potencial energético esa dispuesto a ser usado eficazmente si decidimos usarlo en favor de nosotros.

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