Debemos saber aprovechar la oportunidad mientras permanecemos con vida en esta dimensión y no descuidar nuestro trabajo en pro de alcanzar un crecimiento personal que nos de la garantía de que hemos cumplido y que nuestro crecimiento espiritual es un hecho cierto cuando nos toque partir. Cada día, cada hora, si estamos despiertos, atento en como saber aprovechar nuestro potencial divino y manejar adecuadamente nuestra mente racional, obtendremos informaciones que nos ayudan a autoevaluarnos a determinar que también realizamos nuestras acciones que favorecen a todos. Afortunadamente quienes nos acompañan en este tránsito de formas cambiantes, perecederas, nos han legado muchas sugerencias que de considerarlas, practicarlas pueden contribuir en pro de nuestro crecimiento personal. Así tenemos por ejemplo lo que George Ivánovich Gurdjieff nos recuerda: . La mujer perfecta Paulo Coelho Nasrudin conversaba con un amigo.- Entonces, ¿nunca pensaste en casarte? - Sí, pensé –respondió Nasrudin. – En mi juventud resolví buscar a la mujer perfecta. Crucé el desierto, llegué a Damasco y conocí a una mujer muy espiritual y linda; pero ella no sabía nada de las cosas de este mundo. - Continué viajando y fui a Isfahan; allí encontré a una mujer que conocía el reino de la materia y el del espíritu, pero no era bonita. - Entonces, resolví ir hasta El Cairo, donde cené en la casa de una moza bonita, religiosa y conocedora de la realidad material. - - ¿Y por qué no te casaste con ella? - - ¡Ah, compañero mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto… · En la dicha o en la angustia, en miseria o en riqueza, en salud o enfermedad, · Un estudiante una vez preguntó: “¿Cual es la diferencia entre un Hombre del Tao y un hombre pequeño?”El maestro le respondió: “Es simple. Cuando el hombre pequeño se vuelve un estudiante, no puede esperar para correr a su casa y gritarlo a todos a todo pulmón. Cuando oiga las palabras del maestro, subirá a los techos de las casas y lo gritará a la gente. Cuando aprenda las enseñanzas del maestro, desfilará por el pueblo diciéndoles a todos acerca de su nuevo conocimiento”.“Cuando el Hombre del Tao se vuelve un estudiante, en gratitud hará una reverencia con la cabeza. Cuando escuche las palabras del maestro, hará una reverencia con la cabeza y con los hombros. Cuando aprenda las enseñanzas del maestro, hará una reverencia hasta la cintura, y caminará calladamente a lo largo de la pared para que la gente no lo vea o lo note”. · Crea buenos hábitos mentales y físicos, por ejemplo: No dejes que tu mente vague y vague saltando de una idea a otra sin sentido y sin rumbo. Tu mayor riqueza es tu cerebro no lo dejes suelto por ahí como a un perro vagabundo. Enfócate en ideas concretas, en planes palpables. Toma un libro, concéntrate y lee. Renta una buena película o un documental. Trata de mantener conversaciones interesantes. Así mismo con tu cuerpo, no lo dejes tirado frente al televisor o sobre la cama. Levántate. Camina. Ve a dar un paseo y toma aire. tusuperacionpersonal.com · Muchas personas disponen de más capacidad de la que piensan, y sin embargo viven una vida limitada por falta de confianza en si mismas; asimismo hay otras que son perpetuas fracasadas por no darse cuenta de que los objetivos que se fijan son irrealistas de acuerdo con sus capacidades. Tanto la falta de confianza como el exceso de la misma pueden contribuir a no tengamos una vida tan exitosa como se podría. · Quiénes han alcanzado el dominio de la comunicación son capaces de modificar su propia experiencia del mundo, pueden dar forma a sus percepciones y por consiguiente a sus sentimientos. La sensación interior de éxito, que es algo completamente diferente de la impresión de éxito que causemos en el mundo, depende completamente de la manera en que interpretemos nuestra circunstancia. La felicidad y la alegría de ser exitoso están a tu alcance aunque solamente tú sepas que has alcanzado el éxito. www.camova.com
mantente erguido y sonríe. Ante quienes se abalanzan, o se echan al vacío,
o se hieren mutuamente, mantente erguido y sonríe. Y si avanzan a codazos,
y ávidos tienden la mano o se ocultan al acecho, mantente erguido y sonríe.

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