CAMOVA

"El Hombre moderno es el eslabón perdido entre los monos y el ser humano."
Anónimo

Cada vez más se hace obligatorio que la gerencia moderna se comprometa con la empresa en donde presta sus servicios, a que se manifieste la responsabilidad social de la empresa (RSE) para con su entorno, sus consumidores, personal, para ello, es necesario que la gerencia de paso al surgimiento de un nuevo enfoque de cultura organizacional que incluya todas aquellas acciones, precauciones que conlleven a que se manifieste eficazmente la responsabilidad social, de acuerdo a la realidad del escenario en donde operan.

Hay algunas pymes que ha descuidado mucho el que su gerencia, este plenamente identificada con el alcance, logro, repercusiones que genera el ejercicio de sus funciones en el logro de los objetivos, misión, visión que la empresa debe cumplir sin descuidar jamás la responsabilidad social. No obstante otras han dado pautas para hacer ver que si se puede hacer realidad el cumplimiento de la responsabilidad social.

Cuando nos ubicamos en Responsabilidad social , consideramos entre muchas aportaciones al respecto, las que nos proporciona Bull Benedicte, comentando sobre ello, de que se argumenta que para adelantar un análisis de la RSE como una herramienta de desarrollo hay que incluir una tercera perspectiva: la de la economía política, que en el caso Venezolano es significativa en estos momentos. La hipótesis de la cual se parte es que la conducta de la RSE depende de dos vertientes: a) La que está relacionada con el sector económico y rama de producción a la que pertenecen y b) La que proviene de las relaciones entre el Estado y las empresas. Se concluye que a pesar de las exageradas literaturas existentes sobre la RSE se debe estudiar más y analizar la relación Estado-empresa; aquí sólo se ha propuesto la inclusión de la economía política pero queda pendiente esclarecer analíticamente por qué algunas empresas toman mas responsabilidad social que otras.

No debe sorprendernos comenta Benedicte, que la idea de “la responsabilidad social de las empresas” (RSE) es actualmente adoptada por muchos de los actores y sectores del contexto político internacional. Muchos grupos; tanto movimientos activistas, como por grandes participes de la comunidad empresarial, instituciones financieras y agencias de desarrollo, lo ven como una manera de mejorar la calidad de vida de la gente. Al mismo tiempo que se puede alcanzar la protección del medio ambiente.

En el contexto Latinoamericano, la RSE se ha lanzado como una herramienta de competitividad y desarrollo (Vives, 2004; Peinado-Vara, 2004). Las dos perspectivas teóricas dominantes en el debate sobre RSE son, por un lado, la ética empresarial, y por otro, la gestión empresarial. Bajo la primera perspectiva teórica se discuten los argumentos éticos a favor y en contra de la idea acerca de que las empresas tienen una responsabilidad social que va más allá de producir un superávit y de cumplir con las leyes. Bajo la segunda perspectiva teórica, el propósito más importante de asumir una responsabilidad social, no solamente tiene un aspecto ético, sino que también es un buen negocio. Entonces el debate tiene que ver con métodos para incluir la RSE en las operaciones empresariales.

Hay que recordar cita Benedicte, que las raíces de RSE se encuentran en las leyes de Judea del tiempo pre-Cristiano (Klausen, 2000). Otros han encontrado información sobre la gestión empresarial en los archivos de los Estados Unidos entre los años 1950 y 1960 (Melling y Jensen, 2002). Ahí la responsabilidad social fue considerada como una obligación moral y una responsabilidad personal del dueño de la empresa (Bowen, 1953; Davis, 1963).

RSE significa: las prácticas de la corporación que, como parte de la estrategia corporativa, en complementariedad y apoyo de las más importantes actividades empresariales, busca evitar daño y promover el bienestar de “stakeholders” (clientes, proveedores, empleados, fuentes financieras, la comunidad, el gobierno y el medio ambiente) a través de cumplir con reglas, regulaciones y voluntariamente ir más allá de ellas” (Vives, 2004:1).

Definitivamente, cabe señalarse, que ante la realidad política que actualmente afronta Venezuela no se puede negar que ha originado afectaciones en el sector empresarial, haciendo que muchas empresas no continúen su operatividad, y otras tienen que realizar una reingeniería en sus operaciones, sistemas administrativos para poder afrontar los nuevos retos que el actual gobierno ha decidido emprender con su revolución socialista, obligando a que la gerencia venezolana, especialmente las pymes, se ubiquen más en el rol, compromiso que se debe seguirse en relación a ofrecer una responsabilidad social que favorezca a todos y que sea una realidad

En un interesante escrito sobre ello, publicado en la revista Dinero 181 se comenta, que es una grata sorpresa de descubrir que la mayoría de las empresas venezolanas y extranjeras con presencia en el país desarrollan múltiples programas para apoyar las más nobles causas en favor de los desposeídos, del medio ambiente y de la salud y educación de los niños.

Hay que reconocer cita el artículo, que lo importante y lo positivo es que si hay responsabilidad social de las empresas en Venezuela, lo que se puede palpar en obras concretas, en escuelas construidas, en mantenimiento de áreas verdes para el esparcimiento, en donaciones a instituciones hospitalarias que atienden a niños y comunidades de menores recursos, en apoyo a los afectados por sida o por problemas cardiovasculares, en estimulo a las habilidades creativas, en fin en la solidaridad que se verifica en resultados para un mejor país.