Carlos Mora Vanegas

Una de las grandes fallas que manifiesta la gerencia en el ejercicio de su gestión es lo concerniente al manejo equivocado de las emociones. Ello ha conllevado a que se genere en muchas empresas, especialmente en las Pymes en donde hay mucha improvisación, conflictos organizacionales, dando paso a un clima no positivo para el comportamiento organizacional requerido, especialmente en un entorno como el venezolano, en donde se dan hechos que generan turbulencias en las organizaciones, especialmente, aquellos provocados por las acciones del gobierno del presente.

Esta falla debe ser corregida, la gerencia identificarse más con el manejo de sus emociones, evaluar sus resultados, determinar cuál es su comportamiento ante estímulos que inciden en su conducta, y cómo sus acciones repercuten en las emociones de quienes tiene bajo su cargo.

Es muy válido lo que aporta Karpedia.cl., que en nuestro cotidiano vivir estamos constantemente tomando decisiones que afectan nuestro futuro. Estas decisiones trascendentales y no tanto dependen de nuestros pensamientos, valores, sentimientos, estados emocionales del momento, pero cuántas veces no nos hemos puesto a dudar sobre su validez, y cuántas otras nos hemos arrepentido (o alegrado) de ellas.

Una buena gerencia se puede apoyar en todas las aportaciones que nos lega la Inteligencia emocional que permite utilizar de manera inteligente las emociones para mejorar nuestra calidad de vida en cuánto a relaciones, iniciativas, trabajo, etc.

Se agrega, que entrenarse en el desarrollo de las aptitudes emocionales permite desarrollar la capacidad de manejar las emociones idóneas para cada acción y regular su manifestación, manteniendo el equilibrio emocional; transmitiendo estados de ánimo para generar actitudes y respuestas positivas; aprendiendo a evaluar el 'costo emocional' de situaciones y acciones; desarrollando destrezas sociales, forjando y manejando relaciones con clientes, proveedores, colegas, etc.; realizando un plan de aplicación en el terreno de nuestra esfera de influencia empresarial y laboral, extendiéndolo a la vida familiar y social.
De hecho, tómese en cuenta, que la estructura emocional básica puede ser modificada mediante una toma de conciencia y cierta práctica: los circuitos neurológicos involucrados pueden alterarse o reforzarse con la repetición de ciertos hábitos. Allí se abre una oportunidad única para desarrollar la Inteligencia Emocional: la infancia y la adolescencia son dos momentos críticos, pero en la madurez la mayoría de las personas pueden educar con ventaja sus emociones.

El gerente comprometido en el logro de resultados, en todo aquello que le favorezca en su crecimiento, como le ayude a otros a lograrlo, que la estructura emocional básica puede ser modificada mediante una toma de conciencia y cierta práctica: los circuitos neurológicos involucrados pueden alterarse o reforzarse con la repetición de ciertos hábitos. Allí se abre una oportunidad única para desarrollar la Inteligencia Emocional. La infancia y la adolescencia son dos momentos críticos, pero en la madurez la mayoría de las personas pueden educar con ventaja sus emociones. El aprendizaje es capaz de moldear, en definitiva, algunos aspectos importantes de la realidad emocional individual y colectiva.
La aptitud emocional no se puede mejorar de la noche a la mañana, porque el cerebro emocional tarda semanas y meses en cambiar sus hábitos, no horas y días. Para llegar al punto en que un hábito nuevo reemplaza a otro se requiere cierta práctica. Los estudios clínicos realizados sobre cambios de conducta demuestran que cuanto más tiempo pasa una persona esforzándose por cambiar, más durable será ese cambio.
Cuando la persona tiene un conocimiento eficaz sobre la Inteligencia Emocional puede encauzar, dirigir y aplicar sus emociones, permitiendo así que las mismas trabajen a favor, y no en contra de su personalidad. De esta forma, las emociones pueden guiar todas las actitudes de nuestra vida hacia pensamientos y hábitos constructivos, que mejoren en forma absoluta los resultados finales que queremos alcanzar.
El gerente moderno definitivamente en el tiempo presente está sometido día a día, aun en su rutina a estímulos que inciden en su comportamiento, conducta, personalidad y en donde ya debe saber manejar adecuadamente sus emociones, sus sentimientos y actuar equilibradamente, de tal forma que las sepa gerenciar, no que las emociones lo maneje y así evitar resultados que no favorecen a nadie.

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