Carlos Mora Vanegas
Llegué a Monterrey, cuando esta era una ciudad que estaba desarrollándose hasta lograr lo que hoy es una verdadera métropoli, siendo una de las ciudades más benéficas para México en su desarrollo económico. Monterrey es una verdadera ciudad industrial, avalada de empresas bien consolidadas ,que cuenta con técnicos, profesionales que aportan sus conocimientos en pro del desarrollo de la región.
Ingresé al Tecnológico de Monterrey (ITESM) a estudiar ingeniería mecánica-adminsitrador (IMA) en donde para iniciar la carrera tomamos un curso introductorio a fin de nivelar los conocimientos, más cuando uno viene del extranjero con otro nivel educativo, aspecto, que las autoridades para ese entonces del Tecnológico ya habían previstos en beneficio del aprendizaje de sus estudiantes.
Me encontré con una población estudiantil plural , desde luego muy variada. dado a que habían muchos extranheros venidos de centroamérica, suramérica y de distintos Estados de México.Integrabamos las clases como máximo 20 personas y ello ya constituía una punto a favor del aprendizaje porque nos permitía un acermaniento más con el facilitador e intercambios de ideas con los compañeros.
El Tecnológico de Monterrey para sus autoridades de ese entonces ya tenían una visión muy clara de lo que iban a convertirse en el futuro, en un centro de enseñanaza de excelencia académica no solo a nivel regional, sino nacional e Internacional, como lo son en el presente. A ello se agrega otro factor sumamente interesante que muchas universidades descuidan, como es la vinculación con los sectores productivos a fin de dar paso a la formación de profesionales ,cónsonos con las necesidades, requerimentos que se necesitan para colaborar en su desarrollo, aspecto que jamás a descuidado el ITESM desde su inicio.
La compañía Hojalata y Lámina para ese entonces, una de las empresas fuertes de Monterrey estaba plenamente vinculada con el TEC , ello le favoreció a ambos.
Nunca podremos olvidar en nuestra formación hace muchos años atrás, que el perfil de los profesionales que formaba el Tec eran constantemente reformados de acuerdo a las necesidades del entorno, y un aspecto que muy poco hacen algunas instituciones latinoamericanas por ejemplo, es que los estudiantes de Ingeniería, cualesquiera fueran sus menciones se vinculaban a las empresas en pasantías obligatoias que les permitía evaluar que tan acertados eran los conocimientos que se aportaban de acuerdo a los requerimientos de ese entonces.
A todo ello se agrega que se contaba con laboratorios en diferentes materias que permitían aplicar los conocimientos teóricos con los prácticos, avalados de facilitadores con experiencia, con vastos conocimientos al respecto.
El Tecnológico dentro de su pensum académico, cualesquiera eran las carreras de ingeniería a seguir, no descuidaron jamás una asignatura determinante en la formación de valores que garantiza en todo profesional un comportamiento ético, de honestidad, de compromiso, así se daba como obligatoria la materia de Etica profesional.
Se contaba con docentes que la gran mayoría ya tenían postgrados con sus respectiva maestrías y algunos con doctorados, obtenidos en Estados Unidos de universidades reconocidas.
Los docentes siempre estaban dispuestos a proporcionar colaboración ante cualquier duda, inquietud que el estudiante tuviese, aspecto muy importante para motivar al participante a usar adecuadamente su potencial, especialmente cuando se siente el aval del docente dispuesto a subsanar dudas, sugerencias, consejos.
Junto con la excelencia académica que para ese entonces se nos proporcionaba, el ITESM contaba espacios deportivos según el interés de cada participante, hasta poder de acuerdo a las habilidades, destrezas , integrar los equipos de representación de las diferentes disciplinas que el Tec organizaba. Aspecto que disfrute en lo personal.
Otro tópico relevante dentro de la formación integral del profesional que se formaba en ese entonces , estaban las actividades culturales, la Sociedad Artística Tecnológica que presentaba actos desde obras de teatro, música popular, música clásica, danza, pintura que proporcionaban además del acervo cultural que es necesario tener, un buen alimento para el espíritu, invitando a sus profesionales a no descuidar su humanismo.
El Tecnológico ofrecía a todos los participantes también el uso de una Biblioteca "Cervantina" que contaba con obras literarias completas, manuscritos de grandes poetas, que todos podían disfrutar .
No había problemas para quienes querían estar todo el día en las instalaciones del Instituto , puesto estaban habilitados comedores que daban todo tipo de srvicio que satisfaciera las necesidades básicas de comida y bebidas
Aunado a todo ello estaba la atmósfera de camadería entre los compañeros , docentes y autoridades, que amortizaban un poco lo árido de la ciudad para ese entonces, y sobre todo el carácter del regiomontano un poco cerrado.
En lo personal , mi paso por el TEC en mi primera oportunidad me permitió consolidar conocimientos que a corto plazo no se ven los resultados, pero que largo plazo se cristalizan en otros que dan paso a otros nuevos, a definir un perfil profesional basado en la confianza y seguridad de uno mismo en el ejercicio de la profesión, gracias a la formación que se nos dió.
El hecho de ser evaluado cada mes en cada una de la sasignaturas a fin de en el fondo saber si el participante se ha identificado con su responsabilidad, crecimiento es algo significativo, aunque ello genera un poco de apatía por el compromiso, no obstante es importante para que el docente determine en donde están las fallas tanto de sus alumnos, como del mismo docente en la transmisión de conocimeintos.
Es importante resaltar la reponsabilidad del TEC, la oficina de control de estudios para ese entonces enviaba tanto a la casa del alumno como de la familia, que en mi caso de ser extranjero, lo hacia a mi residencia y a la de mis padres. Ello daba a los padres una seguridad del rendimiento de los hijos.
Concretamente mi paso por el Tec en mi formación de pregrado me proporcionó responsabilidad, conocimientos, motivación,seguridad, confianza que a lo largo de mi vida profesional me han servido y han dado paso a que se manifiesten otros conocimientos que con ellos he contribuido a los países en donde me ha tocado laborar, especialmente dentro de la educación superior, aun en el mismo Monterrey en donde me tocó desarrollar el programa de postgrado de la Escuela de Gradudados en Administración e Ingeniería Industrial en la Universidad Autónoma de Nuevo, que es una realidad.
No se puede negar que mi formación profesional de pregrado me permitió saber hasta que punto estaba plenamente identificado con la carrera seleccionada o no, aspecto que he venido restroalimentando con el constante autoconocimiento de mismo, a fin de determinar lo que más me identifica con mis inquietudes. Todo ello, dio pasó a que sinergicamente reforzará algunos conocimientos que permitieran obtener una visión más amplia de lo que debiera ser mi ejercicio profesional, así opté como segundo paso, consolidar mi formación a través de estudios postgrado, y justamente uno de llos lo tomé en ni antigua alma Mater : el ITESM, motivo de otro escrito.
Debo agradecer que parte de mi formación profesional, lo logré gracias a una beca que el Gobiertno Norteamericano me concedió AID ( American International Development), Así como algunos de mis profesores, Vera, Arechiga, Junco, González Arce. al rector de ese entonces García Roel y a Reyes Salcido.



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