Carlos Mora Vanegas
Las universidades nacionales afrontan serios problemas en pro del logro de la excelencia académica, muchas de las careras que ofrecen están desfasadas de su realidad, no cuentan con programas acorde a los requerimientos que el los presentes escenarios demandan a fin de contar con profesionales no solo capaces de afrontar los cambios, retos, sino generar aquellos que permitan utilizar adecuadamente el talento humano de los que egresan de las universidades.
El profesor Chicha Páez en un artículos sobre esta realidad señala, que el problema no solo es nacional sino que acaban de salir los dos principales 'ranking' -listados en orden de excelencia, (comillas y aclaratoria del autor de este espacio)- de las mejores universidades del mundo -el del Suplemento Educativo del London Times y el de la Universidad de Shanghai -y ambos le dan muy malas calificaciones a las universidades de América Latina.
La lista de 'Las 200 mejores universidades del mundo, 2006' del Suplemento Educativo del London Times de Londres, que salió el viernes, está encabezada por la Universidad de Harvard, e incluye sólo una universidad latinoamericana, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). La Universidad de Sao Paulo, Brasil, que el año pasado estaba entre las mejores 200, ya no aparece en la lista este año.
'Para ser honesto, estoy sorprendido que no veamos más universidades latinoamericanas', me dijo Martin Ince, el director del ranking del London Times. 'Parte de la razón es que un 40 por ciento de la calificación depende de la reputación que tienen las universidades en medios académicos, y no se ve mucha investigación saliendo de las universidades latinoamericanas'.
Efectivamente, incluso la UNAM de México, que subió del lugar 95 el año pasado al 74 este año, obtiene la peor clasificación posible -cero- en trabajos de investigación aparecidos en publicaciones académicas internacionales. La UNAM 'no produce mucho en materia de trabajos científicos de alto nivel. Es una universidad más dedicada a la enseñanza que a la investigación,' dice Ince.
El ranking de la Universidad de Shanghai, a su vez, también está encabezado por Harvard y otras universidades de Estados Unidos y Gran Bretaña, e incluye a sólo tres universidades de América Latina entre las 200 mejores del mundo.
La lista, que después de los primeros 100 puestos agrupa al resto en grupos de 50 universidades, coloca a la Universidad de Sao Paulo, de Brasil, en el grupo del 102-150, mientras la Universidad de Buenos Aires en Argentina y la UNAM son colocadas en la categoría de 151-200.
Ambos rankings dan poco para celebrar en América Latina. Las tres universidades latinoamericanas están muy por debajo de las universidades de China, (la Universidad de Beijing es la número 15 del mundo en la lista del London Times), Singapur, India, Corea del Sur y varios otros países.
Agrega el profesor Chicha Páez, que 'No hay duda de que América Latina se está quedando atrás en educación superior', como lo señala Jeffrey Puryear, un experto en educación del Diálogo Inter-Americano en Washington D.C. 'Parte del problema es que los gobiernos no exigen estándares más elevados de sus universidades. Tienen mucho poder político, y se resisten a ser evaluadas'.
Asimismo, los gobiernos latinoamericanos dan la mayoría de los fondos para la educación superior a las universidades, en lugar de dárselo a los estudiantes. 'Esto último les permitiría a los estudiantes escoger dónde quieren estudiar, e incentivaría la competencia entre las universidades por mejorar la calidad de la enseñanza' -comillas del autor de este espacio-, dice Puryear.
Finalmente, las grandes universidades públicas latinoamericanas, como la UNAM o la UBA, son gratuitas, lo que significa que la clase trabajadora está subsidiando a los estudiantes ricos con sus impuestos.
Un porcentaje significativo de graduados de estas universidades son estudiantes de clase media o clase media alta, que perfectamente podrían pagar sus estudios, como ocurre en China comunista, España y la mayoría de los países europeos. En China, los universitarios pudientes pagan la nada despreciable suma de $600 anuales, que son usados para becar a los estudiantes pobres.
Las universidades venezolanas que nos concierne no figuran para nada, sabemos están en una crisis muy seria que requiere de soluciones que permitan adentrarse en lo que representa el contar con una buena excelencia académica, para ello, se necesita de desarrollar investigación, compenetrarse las universidades en la realidad nacional y aportar soluciones a muchos de los problemas que se puede lograr utilizando adecuadamente el talento humano que se forma.
Se necesita de una planta de docentes más preactivos, con conocimientos adaptados a los requerimientos de los escenarios del presente de acuerdo a las profesiones que se ejercen.
Definir, reestructurar los perfiles de los profesionales que se forman y proporcionarles los conocimientos que el presente demanda.
Se necesita de docentes con otra pedagogía, capaces de transmitir, generar conocimientos que favorezcan la participación de todos. Retroalimentar la participación de los participantes con estímulos motivacionales que den paso a un nuevo aprendizaje, cambios que favorezcan al país.
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