Carlos Mora Vanegas

Definitivamente, los países no pueden eludir los retos que genera la competencia internacional que cada vez se torna agresiva, cambiante, y que ha dado paso a que se manifiesten el poder de los grandes bloques económicos que buscan conquistar nuevos mercados y garantizar estabilidad en sus economías.

Se insiste en señalar, que las naciones están vinculadas a la economía internacional a través del comercio y bienes de servicios, los precios de los productos básicos y los flujos de capital.

En los apuntes que publica IESA (Venezuela: Reto de la competitividad, 1994) se señala que la experiencia en los países en desarrollo, en la época de los 80 se reveló que los intentos de aislar una economía pueden tener efectos sumamente perjudiciales. En el mundo moderno, los países pueden tratar de huir de la economía mundial, pero no puede esconderse. Sin duda alguna, esto es cierto para los países pequeños, donde los costos generados por el aislamiento económicos en términos de la búsqueda de rentas improductivas y pérdidas de eficiencia pueden ser sustanciales para los países en desarrollo, donde cualquier pérdida de eficiencia implica por lo general mayores pobreza.

Ante la evidencia de un escenario crítico, como el que actualmente afronta Venezuela, garantizándose por la incertidumbre, riesgos, inflación, inestabilidad, incidencia significativa de las variables económicas, pérdida de valores, un sistema bancario deficiente, altas tasas de interés en las tarjetas de créditos, malversación de capital, corrupción galopante, inseguridad, violencia, deterioramiento de la salud del venezolano, educación que deja mucho que decir, ausencia de planes coherentes por parte del gobierno, hambre, desempleo entre otros, conlleva a que se debe evaluar la relevancia de la competitividad, no copiando modelos foráneos, sino interpretando el comportamiento económico y organizacional productivo de lo que actualmente presenta Venezuela

No se puede ignorar el hecho, que las empresas del país han estado golpeadas por elevadas tasas de interés, por la incidencia de las variable circundantes, contingencias, por la incertidumbre acerca del rumbo del país que constantemente demuestra inestabilidad en sus acciones, ausencia clara de programas económicos, incidiendo en sus metas, filosofías, estrategias, recortando planes de expansión con el fin de enfrentar la recesión

A todo lo anterior hay que agregar los antecedentes de que ha existido una falta generalizada de competencia por parte de las empresas nacionales y aun extranjeras que permitiera mejorar la eficiencia, desarrollar nuevos productos o invertir en su fuerza laboral, preparando mejorar a su personal, capacitando y adaptando sus conocimientos a su entorno. Agregándose además, la ausencia de desarrollo tecnológico nacional y de investigación

De aquí, que no debe sorprendernos, que se comente, que si Venezuela desea desarrollar la economía reclamada por el presidente Chávez, constantemente, es necesario contar con una perspectiva económica clara, la cual debe encarar tanto las prácticas e ideologías del pasado como las realidades del presente, buscar nuevas salidas, pero no a un costos social que afecte el desarrollo del país

Se necesita una mejor distribución de la riqueza, un uso adecuado de los ingresos que el país tiene de su principal fuente de ingresos como es el petróleo, saberla administrar, no vilipendiarla evitando la corrupción, una nueva estrategia para los principales actores de la economía venezolana, en donde el Estado sea un garante de la administración correcta del gasto público y sepa invertir en proyectos de desarrollo social y económicos que favorezca al país, incorporando al sector empresarial en todo aquello que de paso a la generación de nuevos ingresos. La estrategia debe reflejar el hecho de que Venezuela sigue siendo una tierra llena de potencialidades. Aprovechar productivamente sus enormes recursos naturales, su mano de obra joven, las mismas universidades que deben capacitar a los profesionales que el presente demanda, hacer más investigación, optimizar resultados con una mejor integración y capacitación de todos los actores comprometidos en la producción que genere riquezas para el país.

Venezuela debe comprometerse con desempeñar un rol más competitivo, considerando que la competitividad determina si las empresas serán capaces de aprovechar las oportunidades que brinda la economía mundial Recuérdese que la competitividad en las industrias sujetas al comercio internacional y la inversión extranjera directa pueden brindar una forma de apuntalar sustancialmente el crecimiento económico. A ello se agregar que la competitividad es muy importante para que las empresas de un país puedan protegerse contra las amenaza de la economía internacional. No hay que olvidar, que barreras arancelarias más bajas, menores costos de transportes y comunicación y difusión de la tecnología se han combinado para hacer más difícil la competencia en el ámbito internacional.

Finalmente, la competitividad de una industria consiste en la capacidad que tienen las empresas nacionales de un sector particular para alcanzar un éxito sostenido contra ( o en comparación) sus competidores foráneos, sin protecciones o subsidios.

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