EL DESPERTAR
Carlos Mora Vanegas
La naturaleza primordial de todo ser humano consiste en estar abierto a la vida y al amor. El hecho de mostrarse vigilante, a la defensiva, desconfiado y encerrado, constituye la segunda naturaleza en nuestra cultura. Son los medios que adoptamos para protegernos de la posibilidad de ser heridos, aunque cuando este tipo de actitud se convierte en algo caracterológico o estructurado en la personalidad constituyendo así una herida mayor que crea una lesión más grande que la que uno pudiera sufrir.
Alexander Lowen
No debemos transitar en este planeta Tierra sin despertar, sin saber del por qué estamos, por qué aparecimos, haciá donde queremos llegar, el de cumplir cabalmente con nuestra misión, el no alinearnos, ni mantenernos prisioneros de los dogmas promulgados, establecidos, ni ser imitadores, descuidar nuestra propia autenticidad. Todo lo contrario debemos vivir plenamente el aquí y el ahora, el no permitir que nos encarcelen yoes falso, normas que atentan contra nuestro libre albedrío.
Nuestro tránsito es tan corto e incierto, que no podemos darnos el lujo de permanece inatentos a los efectos que originan los estímulos externos, que dan nacimiento a necesidades artificiales, producto de una sociedad consumista, materialista, dormida, que quiere permanece en ese estadio, que no le interesa despertar en pro del crecimiento trascendental.
Paul Lowen nos lega su experiencia al despertar en el aquí y en el ahora, que puede ayudarnos a romper esa dependencia, condicionamiento, que nos ha impedido crecer, descubrirnos inatentos y nos indica, que es posible vivir sin enjuiciar; y cuando los juicios se van; es allí, cuando emana la felicidad, la alegría, la gratitud, la vida. Cuando llegué a descubrir esto indica Lowen, descubrí que es posible para cualquiera si está preparado para comenzar a vivir de un modo diferente. Mi sufrimiento, nos lo recuerda Lowen provenía, de que yo estaba en contra mía, que había una división en mi interior y que yo decía que ciertas partes de mi mismo estaban bien y ciertas partes no…que había esta división. Descubrí que esa división era proyectada a todos los demás; que esto es bueno y esto es malo, y esto es lo correcto y esto errado.
Insiste Lowen en señalar; Vive el ahora por el ahora. Esto es. Es tan simple. Escuchen a la mente: la mente vive en el tiempo y el espacio, y no existe. Es un espejismo.
Cristo dijo: No pienses en el mañana que el mañana cuidará de si mismo. ¡Vive ahora intensamente!
Es válido lo que afirma Lowen, que cuando estás despierto y miras algo o alguien, observarás lo que hay ahí. No estamos negando el otro lado, lo que llamamos vida, pero que en realidad es nuestra parte interna que comienza a reflejar la forma como estamos viviendo. Así, si nos vivimos quejando, lamentándonos, aparecerán más motivos para quejarnos, lamentarnos, echarle la culpa a alguien, el no reconocer nuestro descuido, de no estar atentos despiertos.
Si estamos despiertos, emanamos amor daremos amor. Abriremos nuestra conciencia en pro de incrementar nuestra percepción más allá de la dependencia de lo relevante, de lo que incrementa nuestra energía para crecer, estaríamos usando realmente nuestras capacidades propias para esta dimensión.
Debemos aprovechar cada momento en pro de nuestro despertar, tomar en cuenta lo que dijo Jesús en su tránsito por esta dimensión: Busca primero en el reino de Dios y todo el resto te vendrá por añadidura.
En Oriente dicen: Da un paso hacia Dios y Dios dará cien o noventa y nueve hacia ti.
Sugerimos en pro de ese despertar considerar las aportaciones del Zen, puesto ayuda a vaciar todo lo que hemos aprendido y repetimos como grabadora, por el contrario, invita a que nuestro Yo Superior emane, broten los conocimientos que puedan ayudarnos a crecer, a mantener viva nuestra autenticidad; en otros términos, invita a que olvidemos todas las ideas, lo que alguna vez hemos leído, lo que alguna vez oímos; olvidar lo que de uno dicen, murmuran y obligan a repetir.
Solo hay que vivir cada momento completamente y todo ocurrirá.
Jesús señaló: Cuando veas lo interno como lo externo y lo externo como lo interno, lo de arriba y lo de abajo como lo de arriba; un hombre como una mujer y una mujer como un hombre; cuando tú y yo seamos uno, entonces tu cuerpo se llenará de luz, se ha despertado.
No olvide, que cada uno de nuestros pensamientos influye en la formación del todo- que mutua constantemente- y la repuesta al por qué de las cosas no tiene un carácter masivo, sino personal. No desperdicie su tiempo y emprenda definitivamente la tarea de despertar.

Escribe un comentario