COMPROMISO
Carlos Mora vanegas
Tenga el valor de desechar las tenciones, las cargas y las obligaciones que se ha impuesto y experimente la alegre plenitud de sentir en su corazón, paz, gratitud y felicidad.
Robert Conklin
En nuestro tránsito por este corto viaje físico en donde todos debemos esta claro con nuestra misión, con nuestro rol, con nuestro compromiso, responsabilidad frente a los destinos del hombre y de la humanidad, éste debe acrecentarse cada día. Necesitamos mantener la más férrea disciplina para sumarnos todos juntos, a una obra común, significativa y trascendente, capaz de llevar al mundo profano el fruto valioso de nuestros afanes y preocupaciones.
Un gran maestro, Aristóteles Berlendis, nos destaca, que nuestra calidad de hombres libres, de pensamiento esclarecido, nos impone el perentorio deber de tener una clara conciencia de lo trascendente de nuestra obra y de nuestra calidad, porque los que hemos recibido el impulso vital iniciático, nos encontramos en la grata posición de llamar a otros hombres nuestros hermanos Debemos procurar, por tanto, que nuestras actitudes y nuestra posición espiritual se orienten y encaucen para servir permanentes y sólidas normas de conductas inspirada en la más pura, leal y efectiva fraternidad. No pueden entonces, ser compatible, ni el encono, ni la pasión, ni la violencia que hoy pulula en nuestro entorno. Al contrario, el sentido fraternal de la vida nos obliga a ser tolerantes con las ideas y juicios ajenos, a respetar cada individualidad y a prestar efectivo y solícito apoyo a quienes lo demanden. Todos sin excepción debemos darnos a la tarea de estudiar y analizar con hondura y amplitud, los hechos sociales y exhibir una posición constructiva y de avanzada, capaz de influir en los procesos de la vida comunitarios y promover el progreso colectivo, que ha de transcurrir en la fraternidad efectiva, en igualdad de posibilidades para todos, en alegre y sana convivencia, en auténtica dignidad para la existencia humana.
Debemos de comprometer los esfuerzos y los afanes más decididos y potentes porque tenemos un deber que cumplir: laborar incansablemente porque la justicia social sea efectiva y alcance a todos sin excepciones ni limitaciones; sin exclusiones que la degraden, de esta manera, Venezuela, caso que nos concierne, tiene que salir engrandecida y respetada, es nuestro compromiso.
Necesitamos enriquecer los contenidos de libertad, evitar la amputación de las libertades individuales, de modo que el concepto, el valor libertad se nutra en las fuentes mismas del ideal. Debemos asumir expectante frente al diario acontecimiento de la existencia humana, reconocer que la sociedad humana esta afectada por muchos y graves problemas que exigen soluciones en lo económico, político, social, educacional, etc., los cuales golpean con insucitada violencia y amenazan aún la estabilidad de los regímenes políticos.
Debemos salvar la moral que esta presente en todas las manifestaciones de la actividad espiritual del hombre y es tal su poder integrador que los individuos que se desenvuelven en su diario acontecer dentro de las más variadas profesiones o actividades ocupacionales encuentran siempre un denominador común que es la moral.
La crisis del mundo actual es fundamentalmente una crisis moral que invade todos los ámbitos de la comunidad mundial, en efecto, la prepotencia, la arrogancia y atropello de las naciones poderosas sobre pueblos pequeños o débiles; los abusos de poder de los gobernantes sobre gobernados; el abuso y menosprecio del poderoso sobre el débil, como también la explotación del hombre por el hombre y de unos pueblos sobre otros pueblos encuentran su raíz en la indigencia moral, en la inmoralidades que vive sumido el orbe entero.
No cabe la menor duda, que el progreso material en lo técnico y en lo científico alcanzado tan vertiginosamente por la humanidad, no ha corrido con la misma proporción con el progreso espiritual del hombre, que vive desorientado y carente de un sentido superior de la vida.
Se hace necesario por tanto,
que el Estado, en cuanto representa la aspiración común debe estimular el desarrollo de una fuerte conciencia de unidad espiritual de la nación y de servir las grandes políticas de desarrollo social, económico, político, cultural que interesan al estado.
El Estado tiene el compromiso, obligación de servir grandes líneas reacción, grandes políticas nacionales en donde todos los venezolanos están de acuerdo y que permita desarrollar acrecentar una sólida conciencia nacional.


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