Carlos Mora Vanegas

La realización personal es innata y evoluciona hasta convertirse en un tipo distintivo de conciencia, que ha sido descrita de diversas maneras por personas muy diferentes. Los míticos, por ejemplo hablan de esta conciencia como una percepción de la divinidad y de la perfección del mundo. Richad Bucke la llamó conciencia cósmica; Buber la describió refiriéndose a la relación yo-tu; Maslow la designó cognición del ser, y nosotros empleando el término de Ouspenky. La denominaremos percepción de lo milagroso que conlleva a indagar… La verdadera maravilla del mundo está a nuestro alcance en todas partes; en los fragmentos más diminuto de nuestro cuerpo, en las vastas exenciones del cosmos y en la íntima interrelación de todas las cosas….

Stara Washburn

No nos debemos dejar aprisionar por la costumbre, lo rutinario, enclaustrarnos en los viejos paradigmas, en lo que asimilamos, alienados, por el contrario, debemos darnos la tarea de indagar, escudriñar, investigar dar respuestas a nuestras inquietudes, interrogantes de quienes somos, por qué estamos, hacia donde vamos, cuál es nuestra misión, cual en nuestro auténtico rol, entre otras.

Es necesario por los acontecimientos que diario a diario se suscitan y que probablemente ya ha experimentado, el que ya es hora de modificar la forma de percibir el entorno, de comprender el misterio de su existencia, recurrir a la proyección y como alguien comentó cargando sobre la espalda del otro yo su deseo inconciente de cambio, de incrementar más ampliamente su visión y cognición de este universo que nos ha tocado transitar, liberado de dogmas, temor a las críticas o usos de estas, al que dirán, por atreverse opinar lo que considera percibe de este universo y sus componentes, de su vida, de lo que en él se manifiesta.

Es hora de que se tenga, de que opine, de lo que esta libre de dependencia, censura, de abandonar el afán de protagonismo y la sed de poder personal, del ego material, de los deseo, pasiones y vicios artificiales, de lo ilusorio , por el contrario, dése tiempo para indagar del por qué de su razón de ser en esta dimensión… de quienes son realmente los que le han acompañado desde su infancia hasta el presente, de cuánto se ha condicionado, hecho dependiente, posesivo, auténtico…

Se dice que cada ser humano, desde el momento en que se ocupa en régimen de arrendatario una parcela de este universo, contrae la obligación moral de restituir a éste, el importe del alquiler y ese pago debe consistir en aportar su pequeña parte de luz, o sea de comprensión, con el fin de disipar las sombras que amenaza con destruirlo. Debe estar consciente de que el vehículo físico debe ser abandonado, pero también de dar respuestas a algunas de las preguntas ya señaladas y no tener miedo al ostracismo académico, al que dirán, pues usted cuenta con su libre albedrío y al derecho de opinar, de dar respuestas a sus interrogantes una vez que ha indagado.

En este indagar considere lo que señala el TAO, de que la persona más sabia confía en el proceso, sin tratar de controlar, toma todo como se presenta, no vive para lograr o poseer, sino simplemente para ser todo lo que puede ser en armonía con el Tao.

En su constante indagación no olvide lo que Tomás de Kempis nos legó en su obra Imitación de Cristo, siempre que el hombre desea desordenamente algo, pierde el sosiego. El soberbio y el avaro nunca están tranquilo; en cambio, el pobre y humilde de espíritu viven en mucha paz.

El hombre que no ha muerto para sí mismo, es tentado y vencido en menudencias y vilezas. El débil de espíritu todavía inclinado a lo carnal y sensorio, con dificultad se puede totalmente abstraer a los deseos terrenos; y cuando se abstiene, hallase tan triste que fácilmente se enoja se enoja si alguien lo contradice. Pero si satisface su deseo, siente pesadumbre y remordimiento de conciencia: no le aprovechó someterse a su apetito para alcanzar la paz que buscaba.

La verdadera plenitud del corazón se logra resistiendo las pasiones, no supeditándose a ellas…

Le sugerimos no descuidar su meditación. Indagación, contemplación, todo lo contrario, aproveche la oportunidad de vida que le han dado hasta que le llegue su partida definitiva. Cuando el hombre ha alcanzado la libertad de la santidad, sus pensamientos son paz, sus palabras son paz, y su acción es paz. Decídase a indagar para poder vivir con alegría como un verdadero espíritu de luz…

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