CAMOVA

Todo es posible en los grandes escenarios económicos, en donde países poderosos como los Estados unidos afronten seria crisis económica que lo ha estado afectado en los últimos años. Desde luego, no queremos con ello en adentrarnos en esoterismo y señalar que por la ley causa efecto, ley karmática está afrontando producto probablemente de sus últimas acciones, espacialmente las bélicas como la tan sonada guerra de Irak, las amenazas a Irán , Afganistán, y otros países.

Se ha comentado, que el problema fundamental es el desequilibrado desarrollo de la economía a nivel mundial, los paises desarrollados viven de sus propias economías y de lo que puedan vender con ventajas comparativas a paises del tercer mundo, el mantener sus propias economías generando economías externas ha sido la formula de oro para el progreso del capital, pero se olvida que el mundo debe generar también economías externas a nivel global si se quiere salir de este estancamiento, y la variable energética es la solucion para afrontar momentos de crisis como el que vivimos, el vehiculo tierra es uno solo y no podemos bajar pasajeros.una conducta medioambiental responsable es vital para seguir adelante todos.

Lo cierto, como lo comenta Jorge Beinstein, la recesión se ha instalado en los Estados Unidos, los subsidios alimentarios que cubrían a unas 26 millones y medio de personas en 2006 subieron en 2007 a 28 millones, nivel nunca alcanzado desde los años 1960. Recientemente la OCDE ha revisado a la baja sus previsiones de crecimiento para la economía estadounidense asignándole una expansión igual a cero para el primer semestre del año actual, por su parte el FMI acaba de hacer un pronóstico aún más grave incluyendo períodos de crecimiento negativo. Estos organismos venían bombardeando a los medios de comunicación (que a su vez bombardeaban al planeta) con pronósticos optimistas basados en la supuesta fortaleza de la economía norteamericana; sostenían que no habría recesión y que lo peor podría ser un crecimiento bajo rápidamente desbordado por una nueva expansión... si ahora admiten la recesión es porque algo mucho peor está en el horizonte.

Bajo la apariencia de varias crisis convergentes se despliega ante nuestros ojos el final de lo que deberíamos mirar como el primer capítulo de la declinación del Imperio norteamericano (aproximadamente 2001-2007) y el comienzo de un proceso turbulento disparado por el salto cualitativo de tendencias negativas que se fueron desarrollando a lo largo de períodos de distinta duración.

De todos modos las malas noticias financieras, energéticas y militares no parecen aplacar los delirios mesiánicos de Washington sino todo lo contrario, es como si Bush y sus halcones no fueran a dejar la Casa Blanca dentro de unos pocos meses. Siguen amenazando a gobiernos que no se someten a sus caprichos, insinúan nuevas guerras y afirman querer prolongar indefinidamente las ocupaciones de Irak y Afganistán, incluso un ataque devastador contra Irán todavía es posible. De tanto en tanto emerge una nueva ola de rumores bélicos apuntando hacia Irán por lo general originados en declaraciones o trascendidos de altos funcionarios del gobierno, un ataque contra ese país tendría consecuencias inmediatas catastróficas para la economía mundial, el precio del petróleo se dispararía hacia las nubes, el sistema financiero global pasaría a una situación caótica y la recesión imperial se convertiría en ultra recesión encabezada por un dólar en caída libre. Tal vez algunos estrategas del Pentágono y del círculo de halcones mas radicalizados estén imaginando un gran fuego mundial purificador del que emergería victoriosa la nación elegida por Dios: los Estados Unidos de América. Se trata de una locura pero forma parte de la configuración psicológica de una porción importante de la élite dominante atravesada por una corriente letal que combina virtualismo, omnipotencia, desesperación y furia ante una realidad cada día menos dócil.

En su interesante artículo sobre este tema, Beinstein agrega, que la palabra "colapso" fue apareciendo con creciente intensidad desde fines del año pasado en entrevistas y artículos periodísticos muchas veces combinadas con otras expresiones no menos terribles, en algunos casos adoptando su aspecto más popular (derrumbe, muerte, caída catastrófica) y en otros su forma rigurosa, es decir como sucesión irreversible de graves deterioros sistémicos, como decadencia general. Paul Craig Roberts (que fue en el pasado miembro del staff directivo del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos y editor de Wall Street Journal) publicó el 20 de marzo un texto titulado “El colapso de la potencia americana” donde describe los rasgos decisivos de la declinación integral de los Estados Unidos (1), el 27 de marzo “The Economist” titulaba “Esperando el arnagedon” a un articulo referido a la marea irresistible de bancarrotas empresarias norteamericanas. El 14 de marzo “The Intelligencer” titulaba “Expertos internacionales pronostican el colapso de la economía norteamericana” donde recogía las opiniones entre otros de Bernard Connelly del Banco AIG y de Martin Wolf, columnista del Financial Times. El 3 de abril Peter Morici en una nota aparecida en “Counterpunch” señalaba que “es imposible negar que la economía (estadounidense) ha entrado en una recesión cuya profundidad y duración son impredecibles” (2). A modo de conclusión el 14 de abril Financial Times publicaba un articulo de Richard Haass, presidente del Consejo de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos donde señalaba que “la era unipolar, periodo sin precedentes de dominio estadounidense, ha terminado. Duro unas dos décadas, algo más de un instante en términos históricos” .

Desde luego, son muchos los factores que han conllevado a este situación, sin embargo nos detenemos en lo que es muy significativo y como lo señala Beinstein , la mitalirización y la decadencia estatal, , al respecto aporta, Otro fenómeno a tomar en cuenta es la larga marcha ascendente del Complejo Industrial Militar, área de convergencia entre el Estado, la industria y la ciencia que se fue expandiendo desde mediados de los años 1930 atravesando gobiernos demócratas y republicanos, guerras reales o imaginarias, períodos de calma global o de alta tensión. Algunos autores, entre ellos Chalmers Johnson, consideran que los gastos militares han sido el centro dinámico de la economía norteamericana desde la Segunda Guerra Mundial hasta las guerras eurasiáticas de la administración Bush-Cheney pasando por Corea, Vietnam, la Guerra de las Galaxias y Kosovo. Según Johnson, que define a la estrategia sobre determinante seguida en las últimas siete décadas como "keynesianismo militar", el gasto bélico real del ejercicio fiscal 2008 superaría los 1,1 billones (millones de millones) de dólares, el más alto desde la Segunda Guerra Mundial (7). Estos gastos han ido creciendo a lo largo del tiempo involucrando a miles de empresas y millones de personas, de acuerdo a los cálculos de Rodrigue Tremblay en el año 2006 el Departamento de Defensa de los Estados Unidos empleó a 2.143.000 personas. mientras que los contratistas privados del sistema de defensa empleaban a 3.600.000 trabajadores (en total 5.743.000 puestos de trabajo) a los que hay que agregar unos 25 millones de veteranos de guerra. En suma, en los Estados Unidos unas 30 millones de personas (cifra equivalente al 20 % de la Población Económicamente Activa) reciben de manera directa e indirecta ingresos provenientes del gasto público militar (8). El efecto multiplicador del sector sobre el conjunto de la economía posibilitó en el pasado la prosperidad de un esquema que Scott MacDonald califica como "the guns and butter economy", es decir una estructura donde el consumo de masas y la industria bélica se expandían al mismo tiempo (9). Pero ese largo ciclo esta llegando a su fin; la magnitud alcanzada por los gastos bélicos los ha convertido en un factor decisivo del déficit fiscal causando inflación y desvalorización internacional del dólar. Además su hipertrofia otorgó un enorme peso político a élites estatales (civiles y militares) y empresarias que se fueron embarcando en un autismo sin contrapesos sociales. La creciente sofisticación tecnológica paralela al encarecimiento de los sistemas de armas alejó cada vez más a la ciencia militarizada de sus eventuales aplicaciones civiles afectando negativamente la competitividad industrial. Esta separación ascendente entre la ciencia-militar (devoradora de fondos y de talentos) y la industria civil llegó a niveles catastróficos en el período Terminal de la ex Unión Soviética, ahora la historia parece repetirse.

A todo esto se agrega un acontecimiento aparentemente inesperado, las guerras de Irak y Afganistán y de manera indirecta el fracaso de la ofensiva israelí en el Libano muestran la ineficacia operativa de la súper compleja (y súper cara) maquinaria bélica de última generación puesta en jaque por enemigos que operan de manera descentralizada y con armas sencillas y baratas. Planteando una grave crisis de percepción (una catástrofe psicológica) entre los dirigentes del Complejo Industrial Militar de los Estados Unidos y de la OTAN (en la historia de las civilizaciones no es esta la primera vez que ocurre un fenómeno de este tipo).

Ahora bien, la hipertrofia-crisis de la militarización esta estrechamente asociada (forma parte de) la decadencia del Estado expresada por el repliegue de su capacidad integradora (declinación de la seguridad social, predominio de la cultura elitista en sus centros de decisión, etc.), la degradación de la infraestructura y por un déficit fiscal crónico y en aumento que ha derivado en una deuda pública gigantesca. Si nos remitimos a las últimas cuatro décadas los superávits fiscales constituyen una rareza, desde los años 1970 los déficits fueron creciendo hasta llegar a comienzos de los 1990 a niveles muy altos, sin embargo Clinton se despidió a fines de esa década con algunos superávits que observados desde un enfoque de largo plazo aparecen como hechos efímeros. Pero desde la llegada de George W. Bush el déficit regresó alcanzando cifras sin precedentes: 160 mil millones de dólares en 2002, 380 mil millones en 2003, 320 mil millones en 2005...

Hay quienes a raíz de todo esto exponen además, que

Si USA y Europa entran en recesión a la vez y el petróleo sigue subiendo por el inicio del declive de producción... la recesión mundial está asegurada. Todas las economías en crisis, el consumo cayendo, las exportaciones cayendo en todo el mundo, las producciones industriales cayendo, la construcción cayendo en picado, el paro aumentando en todo el mundo...
La recesión global hará que el consumo de petróleo y de energía en general baje a nivel mundial, lo que en circunstancias normales haría que el petróleo bajase de precio, pero las circunstancias son excepcionales y resulta que la producción mundial de petróleo también bajará, y no por falta de demanda sino por agotamiento de pozos. Esto hará que los precios del petróleo no bajen y que la recesión no acabe.
Con pequeñas oscilaciones la situación se mantendrá décadas y más décadas en una situación de recesión constante. Además no debemos olvidar que la comida se transporta con petróleo y se abona con abonos provenientes del petróleo y otros hidrocarburos, con lo que los alimentos se dispararán de precio representando cada vez más una mayor parte de la cesta de la compra y quedando cada vez menos dinero para otros productos industriales y servicios. Será un retroceso hacia una economía cada vez más agrícola y menos industrial.
Será el fin de los paises industrializados y de los países en vías de industrialización. Dentro de 50 o 70 años todo el mundo en una economía básicamente agrícola. Todos como los africanos ahora, con el petróleo como un lujo para los más ricos y para los gobiernos y sus ejércitos.

Definitivamente señala Beinstein , la inmensidad del desastre en curso, la extrema radicalidad de las rupturas que puede llegar a engendrar, muy superiores a las que causó la crisis iniciada hacia 1914 (que dio nacimiento a un largo ciclo de tentativas de superación del capitalismo y también al fascismo, intento de recomposición bárbara del sistema burgués) genera reacciones espontáneas negadoras de la realidad en las élites dominantes, los espacios sociales conservadores y más allá de ellos, pero la realidad de la crisis se va imponiendo. Todo el edificio de ideas, de certezas de diferente signo, construido a lo largo de más de dos siglos de capitalismo industrial está empezando a agrietarse. *ecoportal.net