
Carlos Mora Vanegas
América Latina enfrenta cambios políticos importantes en términos de asegurar los procesos de participación de la gente y controlar las decisiones que toma el gobierno",
No se puede pasar por desapercibido el hecho del interés de los países asiáticos, entre ellos China, Japón, Corea, por mencionar algunos, sobre los grandes mercados que se pueden derivarse del continente latinoamericano, especialmente en países como Venezuela que nos concierne, ya no se diga Bolivia, Ecuador, Perú que no han desarrollado tecnología de punta .
No nos sorprende las declaraciones de la canciller Merkel cuando dice: “Sabemos que América Latina dispone de materias primas que la hacen atractiva para los países asiáticos, pero también sabemos que para el desarrollo del continente es importante que conserven parte de los beneficios. También lo es para el medio ambiente y la biodiversidad. Ante esta realidad expresa la canciller, en todo lo que sea posible, juntemos nuestros intereses y nuestros esfuerzos”, este será el lema alemán de estos encuentros como por ejemplo su participación en la V Cumbre Latinoamericana- Unión Europea celebrada en Lima, Perú .
Tal como lo comenta dw-world.de/dw, Por el contrario, la “amenaza china” la ve Soledad Alvear, senadora chilena y ex ministra de Relaciones Exteriores, mucho más pragmáticamente desde la otra orilla: “China se ha convertido en un socio importante; compra soya, cobre y otros recursos importantes en escalas nunca antes vistas en la región. Cómo convertir esa demanda para financiar grandes inversiones en infraestructura que hemos postergado”.
Y no sólo Pekín, “Corea está interesada en la región como acceso de sus manufacturas al mercado norteamericano. México, Colombia y Chile pueden potenciarse como plazas de servicio en esa dirección. La inclusión de los países asiáticos en la región no está dominada por preguntas sobre la estabilidad regional o la orientación de nuestros gobiernos. Apuestan por los acuerdos, sin preguntar por los mecanismos de regulación de conflictos o la confiabilidad de los mismos. Es un enfoque pragmático pero de insospechadas consecuencias regionales”, afirma Alvear. Los asiáticos están en la región, hacen negocios: y no preguntan. Así de claro lo ve la representante del “niño bueno” de los países latinoamericanos, aquel que junto con México fue el primero en lograr acuerdos bilaterales.
Recordemos nos indica analitica.com que en 1997 la llamada “crisis financiera asiática” tuvo serias repercusiones en el resto del mundo, y en especial en los países subdesarrollados, causando tres años de estancamiento en sus economías debido a la relevancia del mercado de Asia Oriental, segundo en importancia después del mundo anglo-europeo. Ahora aparecen nuevamente signos de que la mayoría de las economías asiáticas no sólo distan de haberse recuperado, sino que aparecen al borde de una nueva crisis que puede tornarse tan seria como la anterior, lo cual es preocupante para nosotros, pues la globalización económica ha traído como consecuencia que todas las economías del mundo estén interconectadas y se afecten entre sí, tanto en las buenas como en las malas.
Nos indicadeamatsu.com/Latinoamérica, que países como Japón, que no posee recursos naturales, requiere que América latina y el Caribe (ALC) sea una fuente estable y confiable de provisión de materias primas y sus derivados, pero a la vez que sea un interesante mercado de consumo para los productos que exporta o que llegue a producir en la región, como lo demuestra en su experiencia con los países asiáticos. Si se observan los datos del comercio exterior de dichos países, la mayoría exporta gran cantidad de productos industriales pero a la vez importa productos de la misma índole con diferentes grados de valor agregado, complementándola con el intercambio de productos primarios que no superan el 20% del total de las transacciones con el exterior.
Los países asiáticos, al igual que América Latina, también tiene pendiente problemas estructurales como la pobreza y la distribución desigual de los ingresos, pero no son pocos los que buscan mejorar su perfil industrial y exportador invirtiendo en educación, capacitación, medidas preferenciales para atraer capital extranjero, crear centros de excelencia y de investigación y desarrollo, etc. También es cierto que no ofrecen mucha resistencia en incorporar las nuevas tecnologías en sus industrias como en la vida cotidiana, como ha sido la telefonía celular y los servicios por Internet, que de alguna manera amplían alternativas y mejoran la calidad de vida.
Si los países latinoamericanos buscan promover con más ingenio y humildad la llegada de nuevas tecnologías y de capitales, incluyendo la de sus propios connacionales que tienen "ahorrado" en el exterior, seguramente podrá desarrollar mucho mejor los preciados recursos naturales que el mundo está necesitando y va a seguir necesitando, pues solamente con más valor agregado podrán obtener más beneficios y oportunidades de corregir los grandes desequilibrios y superar el problema de las deudas que tienen con los de adentro como con los de afuera
Es interesante observar agrega analítica. com. que el sistema financiero multilateral, integrado por organismos como el FMI y el BM, se ha manifestado incapaz de frenar las crisis asiáticas, a pesar de haber desembolsado ingentes recursos para apuntalar las economías afectadas. Sus recetas de disciplina fiscal y transparencia no han sido bien aceptadas por las poblaciones de esos países, y en muchos casos su tímida implementación ha intensificado las crisis políticas, que a su vez han entorpecido la recuperación esperada. Aparentemente, en Asia -como en América Latina- los cambios y controles exigidos por esos entes, no tienen un cariz agradable, por tratarse un remedio amargo y recetas difíciles de realizar, dado el facilismo que impera de los países del tercer mundo, quizás demasiado mimados por el “paternalismo interesado” proveniente de los centros de poder occidentales. Y, aunque parecen lejanas y localizadas, las decisiones tomadas por las autoridades financieras de EE.UU. y Europa, con sus monedas fuertes y altas tasas de interés, retrasan indirectamente la recuperación de las economías asiáticas y latinas. América Latina puede bien mirarse en el espejo asiático, pues sufre de los mismos síntomas y situaciones igualmente confusas en el plano político-económico, que la hacen poco atractivas para la inversión. Así, mientras muchos gobiernos latinos siguen aplicando soluciones populistas a sus problemas estructurales e insisten en medidas improvisadas para evitar las explosiones sociales, más se hundirán en sus respectivas crisis financieras y más se alejarán los inversionistas. Al igual que en el Oriente Asiático, los liderazgos políticos no parecen tener la visión de largo plazo para efectuar las reformas económicas, controlar la corrupción y mejorar la eficiencia administrativa, acosados como están por sindicatos oportunistas y una burocracia irresponsable que exigen concesiones salariales sin ofrecer una mayor eficiencia. Y en la población existe la sensación generalizada de que los líderes políticos sólo piensan en sus privilegios y su permanencia en el poder, sin preocuparse mucho por el bienestar de las mayorías, aunque las halagan periódicamente con promesas demagógicas para fines electorales.
China ha sabido aprovechar más que los otros países asiáticos las oportunidades que le da Latinoamérica, como el caso de Venezuela, en donde últimamente suscribieron ocho acuerdos en un acto atestiguado por los mandatarios venezolano Hugo Chávez y chino Jiang Zemin .Venezuela y China estrecharon sus vínculos energéticos con la firma de un acuerdo para la construcción de una refinería en la provincia sureña china de Guandong.
El convenio es ventajoso para ambas partes, porque Venezuela asegura para su inagotable petróleo un cliente gigante y China garantiza parte de su suministro ante su avidez de combustibles debido a su acelerado crecimiento económico.
Conforme al acuerdo, la refinería en China procesará a diario 400. 000 barriles de petróleo enviados por Venezuela. Las empresas estatales Petróleos de Venezuela (PDVSA) y PetroChina el acuerdo para la construcción de la refinería Gaolan Dao, durante la visita al país sudamericano del viceprimer ministro chino Hui Liangyu
No se debe olvidar, que la crisis asiática, cuyos efectos en el resto del mundo significaron la agudización de la crisis en Rusia y ha implicado la desaceleración en el crecimiento económico de Latinoamérica, al parecer ha tocado ya fondo y puede avizorarse una luz al final del túnel. Sus efectos en Latinoamérica se han sentido fuertemente pero el paquete de 41,000 millones de dólares orquestado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para salvar a la economía brasileña al parecer evitara que esta economía entre en una crisis aguda que podría afectar mas directamente a los países latinoamericanos y a nuestro país.

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