CAMOVA

Es muy preocupante la realidad mexicana en lo concerniente al trabajo infantil, más de 3500 millones de niñas y niños teniendo que laborar para poder ayudar a su familia, a conseguir los alimentos necesarios para vivir.
Las edades están entre los 6 y los 14 años trabajaban. Esto corresponde a uno de cada seis niños y niñas de este grupo de edad. En las comunidades indígenas esta estadística se duplica: 36% de los niños y niñas trabajan.
Todo parece indicar que se olvida como lo cita Fernando Salgado que entre las restricciones que establece la Constitución mexicana esta la prohibición que los menores presten sus servicios en lugares insalubres, peligrosos, trabajos nocturnos o en donde se expiden bebidas alcohólicas, sin embargo "hemos observado que la realidad supera lo que dicta la ley,.
Además, la Constitución instituye la educación obligatoria de nueve años, lo cual implica un niño de 15 años de edad, pese a ello, uno de los sectores más sensibles de la sociedad que aporta trabajadores baratos y que no protestan, lejos de ser saneado, tiende a incrementarse hipotecando prematuramente un futuro que no tardará mucho en llegar.
Lo cierto, que de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) las entidades federativas del país con mayor incidencia de niñas y niños que trabajan son Chiapas, Campeche, Puebla y Veracruz, en donde la tasa de trabajo infantil oscila entre el 29 y 22.4% de la población entre 6 y 14 años. En contraste, en Chihuahua, Nuevo León, Distrito Federal, Baja California y Coahuila las tasas son de entre 8.3 y 6.7%.
Luís M. Casado Ledo , nos recuerda, que si bien en México la Constitución prohíbe el trabajo de menores de 14 años y los mayores de esa edad y menores de 16 deben contar con el permiso de sus padres, tutores o de un sindicato, según cifras oficiales más de 3.3 millones de niños ayudan económicamente a su familia y de esa cifra, 2 millones, abandonaron sus estudios para trabajar de ayudante, cargador, cerillo, franelero o lavacoches, incluso muchos de ellos caen en las redes de prostitución infantil
En días recientes, Fernando Salgado Delgado, secretario de Bienestar Social y Ecología del Comité Nacional de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), alertó sobre la gravedad del problema del trabajo infantil en el país e informó que se tiene un registro aproximado de 3.3 millones de niños que trabajan, de los cuales sólo 25 por ciento acude a la escuela mientras el restante 75 por ciento dejó sus estudios para ayudar económicamente a su hogar.
Esos menores se enfrentan a una dura realidad tanto en el campo como en la ciudad. "Muchos de ellos son jornaleros agrícolas y ayudan en las labores del campo, mientras que otros ofrecen su fuerza de trabajo en pequeños talleres o maquilas", explicó Delgado, quien seguidamente dijo que esos centros de trabajo "son talleres prácticamente clandestinos" que no pagan impuestos, ni entregan las cuotas obrero-patronales al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y que tampoco cumplen con el Instituto del Fondo Nacional para la Vivienda de los Trabajadores (INFONAVIT) y mucho menos existe el reconocimiento de una relación laboral.
Theresa Kilbane, oficial del proyecto de protección a la infancia del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Agrega, que México cuenta con la riqueza (es la economía 14 del mundo) para reducir la incidencia de trabajo infantil; pues a pesar de ser uno de los países más ricos de Latinoamérica en las estadísticas de este rubro está a media tabla, por debajo de países más pobres como Nicaragua y Panamá.
Desdichadamente aún encontramos a infantes trabajando en las formas más denigrantes y aunque hemos endurecido muchas leyes y firmado acuerdos internacionales, basta darse una vuelta por la zona de La Merced, en la ciudad de México, para encontrarnos niñas de menos de 15 años prostituyéndose a plena luz del día, abunda.
Esmas.com sobe el tema señala, que aquella frase trillada de ‘los niños son el futuro de México’, resulta ilógica si nos centramos en las cifras, entre más pobres sean los hogares, mayor será la aportación del trabajo infantil en el ingreso familiar, además de que los beneficios económicos son redituables sólo en el corto plazo.
Se ha revelado que más de 630 mil hogares apoyan su economía en el trabajo de los hijos menores de 16 años, según estimaciones de la Unicef, sin ese apoyo, tanto en México como en los países en desarrollo, la pobreza se elevaría de un 10% a un 20 %.
Por una parte, la edad mínima para trabajar recomendada internacionalmente es de 15 años, por otro lado, el número de niños menores de 10 años incorporados a la fuerza de trabajo, dista mucho de ser insignificante, prácticamente toda la información estadística relativa al trabajo infantil se refiere al grupo de edad de 10 a 14 años.
Habitualmente las horas laborales para un adulto son ocho horas diarias, lo que significan 32 a la semana; un menor que vive en pobreza extrema trabaja 41 horas, para un adolescente de hogar no pobre son 34.
El destino del recurso que gana un niño varía según su estabilidad familiar. Si el chico vive con sus padres o por lo menos uno de ellos, su ingreso sirve para pagar sus necesidades como ropa o útiles escolares.
Por el contrario, cuando viven en una casa, sin algún parentesco directo, su salario se destina a sufragar su alimentación, incluso otros gastos de la casa.Cimacnoticias.com agrega, Es una realidad dolorosa que está bajo nuestras narices y que pretendemos ignorar. Vemos niñas haciendo la labor doméstica sin prestaciones y al capricho de cuando sus patrones las corran sin liquidación siquiera, en ocasiones embarazadas por el júnior. Incluso en los camiones de la basura del gobierno capitalino aparecen, aunque no fueron contratados abiertamente por las autoridades, sus tutores que ostentan el puesto recogen la basura casa por casa para ganarse una propina y dejan a los niños recibiendo los botes en el camión, a veces pareciera que el peso les gana pero se las ingenian para hacer su trabajo.
Otros están en condiciones insalubres recolectando basura para poder tener para el taco, muchos prefieren fingir que no existen salvo cuando les insultan, pues les ensuciaron el carro tratando de limpiarles el parabrisas. En la Encuesta Nacional de Empleo no están incluidos, cual si por ese hecho ya no hubiera trabajo infantil en México, destaca el texto.