Carlos Mora Vanegas
Para quienes todavía permanecemos en este Planeta, a fin de cumplir con nuestra misión, conocernos mejor, no podemos dejar de filosofar, especialmente, si tomamos en cuenta las manifestaciones del Dr. Rphrmoser de la Universidad de Colonia, cuando nos dice: La sociedad universal del mañana será una sociedad emancipada, en el que por medio de la técnica y de la ciencia acabarán por imponerse también de un modo universal y de propósito, condiciones homogéneas de vida a favor de todas las culturas, de todos los pueblos de todas las clases y razas.
Vale la pena recordar las aportaciones de Platón hasta Hegel, cuando destacan, que habrá una pérdida de la idea sobre la Humanidad tradicional y que es propio del hombre su capacidad de trascendencia.
Este impulso a la trascendencia, intrínsico al hombre, significa que el hombre no se realiza en su ser, cuando se entiende a sí mismo como un hecho meramente natural, Se trasciende con vistas a su determinación instalada en la razón. En la doctrina nietzscheana del último hombre no se quiere indicar en el fondo otra cosa que la amenaza del hombre por la pérdida de su capacidad para la trascendencia. El último hombre tiene según Nietzche, un pequeñito placer durante el día, otro durante la noche, ha inventado la felicidad y, por lo demás, sólo es ya capaz de pestañar.
Para el destacado profesor Rohrmoser, esta prognosis se hace actual en el momento presente, cuando el hombre desaparece en el proceso de producción y consumo imaginado según el modelo de un riego sanguíneo circulatorio. El no es otra cosa que el punto de paso de la producción al consumo y del consumo a la producción. Todo el problema del ocio o tiempo libre tiene en esta estructura su raíz central, porque en este proceso circulatorio de la producción al consumo y viceversa, la libertad producida por la sociedad retiene al hombre preso en ese mismo proceso. Por eso la dialéctica de lo interesante y del aburrimiento, pertenece irremediablemente a los presupuestos de la conciencia prefabricados por esta sociedad.
Es importante meditar lo que el Dr. Rohrmoser nos agrega, que el problema de la Humanidad ha de plantearse en forma de pregunta sobre el lugar donde se constituye la subjetividad libre y que el concepto de libertad, que tiene como suyo la subjetividad, debe ser determinado de tal manera, que la desunión no puede ser tomada como negación, sino como propia condición de ser. La aceptación de la desunión entre subjetividad y sociedad tecnológica presupone que la dialéctica desarrollada no debe ser suprimida, sino que ha de mantenerse fluida. La realización total de la emancipación solo es posible Acosta de una subjetividad que se olvida de sí misma y que ella misma se regula.- A las formas, desarrolladas hasta ahora, de una Humanidad formal corresponden otras figuras en un concepto de libertad, que sólo hoy es aún posible…
Considero, que en este análisis no se puede pasar por desapercibido la herencia de inquietudes manifestadas por el ya desaparecido filósofo francés Sastre, cuando señala: El hombre es el Ser de las crisis permanentes, es el Ser que ha de fracasar necesariamente
En una de sus obras de Sastre, Ser hombre, se dice, es una pasión inútil.
¿Por qué realmente?¿Por qué la reflexión acerca de la relación de la Humanidad y de las estructuras de la actual sociedad industrial ha de conducir en Sastre a la tesis de que el hombre es una pasión inútil?. No cabe la menor duda de que el hombre tiene que ser definido en Sastre como una cosa de pasión inútil, porque en esta forma se expresa negación de una posible definición de la esencia del hombre, por lo tanto, el hombre es entendido dentro de la Filosofía sartriana como el bosquejo de sí mismo. El hombre es el Ser que se bosqueja a sí mismo, que no se pone a sí mismo.
Sin embargo, Herbert Marcuse, vino a renovar el postulado de la creación de un homo novas: es decir, que por una parte retiene el bosquejo emancipativo de la comprensión de la Humanidad, pero por otra parte, lo transforma cualitativamente en sus presupuestos. El programa de una culminación de la emancipación por medio de la revolución entra en marcase en el estadio agudo fr unas crítica autosupresión.
Considérese, que la sociedad emancipada es la sociedad de progreso, en cuanto a que ella produce de sí misma las condiciones para realizar la Humanidad. Pero al fijarse a sí misma por medio de su propia teoría emancipadora cae en una radical confusión de sí misma, como función, con la de sí misma en cuanto a fin. Es por eso, que esta sociedad necesita aclararse a sí misma, ya que toma como fin lo que es solo función.