OSHO
Carlos Mora Vanegas
Debemos siempre en el día darle algunos minutos de expansión, alimento a nuestro espíritu trascendente en todo aquello que nos ayude a crecer, manejar adecuadamente nuestras emociones, sensibilidades, sentimientos, detenernos en lo que realmente nos permita disfrutar nuestra vida al máximo.
Osho en su tránsito por esta Tierra ,nos legó enseñanzas, reflexiones que ayudan a compenetrarnos con nuestra misión y saber aprovecha óptimamente la oportunidad de vivir, ser uno mismo
Osho nos proporciona ideas, pensamientos, lecciones que no pueden ser ignoradas, dado a que representan de manejarlo adecuadamente, una aportación positiva en nuestra misión
Así por ejemplo, se nos indica:
• "De las 24 horas del día, necesitas estar en silencio durante una hora más o menos, cuando sea conveniente. El diálogo interior seguirá, pero no hagas parte de él.
• No pierdas tu vida por aquello que se te va a quitar. Confía en la vida; si confías, sólo entonces podrás abandonar tu conocimiento, sólo entonces puedes poner tu mente a un lado. Con la confianza, se abre algo inmenso. Entonces la vida no es una vida ordinaria; se vuelve llena de Dios, desbordante.
• Cuando el corazón es inocente y los muros han desaparecido, quedas unido al infinito. Y no te sientes engañado: No hay nada que se te pueda quitar, ¿por qué tendría uno que tener miedo de que se lo quiten? No se te puede quitar, no hay posibilidad, no puedes perder tu verdadero tesoro.
• La vida es una continuidad siempre y siempre. No hay un destino final. Siempre es un “ir hacia”. Simplemente el peregrinaje, simplemente la jornada en sí misma es vida, sin llegar a un cierto punto, sin meta; sólo danzando y el estar en el peregrinaje, moviéndose alegremente, sin preocuparse por el destino. ¿Qué harás al llegar al destino? Nadie lo ha preguntado porque todo el mundo está tratando de tener un destino en la vida. Sin embargo, las implicaciones… si realmente llegas al destino de la vida, ¿entonces qué? Entonces vas a sentirte muy perplejo, no hay a dónde ir… has llegado al destino final y en la jornada lo has perdido todo. Has tenido que perderlo todo. Así que, al permanecer desnudo en el destino final, mirarás a tu alrededor como un idiota: ¿Cuál era el motivo? Estabas afanándote tanto, estabas preocupándote tanto y este es el resultado.
• La vida sucede sim¬plemente aquí y ahora. Vívela. Vívela totalmente, vívela conscien¬temente, vívela gozosamente y te sentirás plenamente satisfecho.
• Un hombre realmente feliz es aquél que no sabe nada acerca de la felicidad, que nunca oyó nada acerca de ella. Es tan feliz, tan incondicionalmente feliz, que, ¿cómo puede saber que es feliz? Sólo la gente infeliz dice: «Soy feliz, todo me va estupendamente». Esta es la gente infeliz. La persona feliz ¡no sabe nada acerca de la felicidad. Simplemente está ahí, siempre está ahí. Es como la respiración....
• La felicidad está aquí y ahora; no requiere de ninguna condi¬ción. La felicidad es natural. Simplemente date cuenta. No pongas condiciones a tu felicidad. Sé feliz sin ninguna razón. Para ser feliz no hace falta encontrar ninguna razón, ninguna causa. Simplemente sé feliz. Si no puedes ser feliz, no lo dificultes poniendo condicio¬nes...
• Aprende cómo vivir el instante gozosamente. No busques resul¬tados, no los hay. La vida no va a ninguna parte, no tiene objetivos. La vida no es un medio para lograr una meta. La vida sucede sim¬plemente aquí y ahora. Vívela. Vívela totalmente, vívela conscien¬temente, vívela gozosamente y te sentirás plenamente satisfecho....
• Hay que comprender el sutil mecanismo del deseo. El deseo funciona de la siguiente forma: el deseo te pone una condición para ser feliz: «Seré feliz si puedo conseguir este coche, esta mujer, esta casa». El cumplimiento del deseo eli¬mina esa condición para tu felicidad. Al colmarse el deseo te sien¬tes bien. En realidad lo único que has hecho es eliminar un impedi¬mento innecesario para tu felicidad, pero no tardarás en encontrar¬te pensando: «Si puedo crear de nuevo ese impedimento, entonces lo eliminaré y volveré a sentir el mismo alivio, volveré a sentirme bien». Por eso los deseos, incluso al colmarlos, nos llevan una y otra vez a la creación de nuevos deseos.
• Una persona con entendimiento se da cuenta que no hay ninguna necesidad de poner condiciones. Tú puedes ser feliz incondicionalmente. ¿Qué necesidad hay de calzarse unos zapatos pequeños para sufrir con el fin de conseguir un alivio? ¿Por qué no sentir siempre el alivio? Pero entonces no lo sientes, ese es el pro¬blema. Para sentirlo necesitas el contraste. Estarás contento, pero no lo sentirás.
• Donde quiera que vaya la mente, observa únicamente. No trates de forzar una orden, ya que una palabra da lugar a otra y a otra, y a mil más, porque todas las cosas están conectadas
• Si es posible y te conviene, expresa tus pensamientos en voz alta, de manera que tú también los puedas escuchar, porque en el interior de la mente los pensamientos son muy sutiles y existe el temor de que puede que no seas muy consciente de ellos. Exprésalos en voz alta, y permanece muy alerta y atento a fin de mantenerte bien separado de ellos. Decide expresar lo que te llegue a la mente, pero permanece absolutamente imparcial y neutral.
• En el firmamento interior, en el mundo interior, la libertad es el valor más elevado. Todo lo demás es secundario, incluso la bendición, el éxtasis. Hay miles de flores, son incontables, pero todas ellas se hacen posibles en un clima de libertad.
• El comparar conlleva lo inferior y lo superior. Cuando no comparas, toda inferioridad, toda superioridad desaparece. Entonces eres tú; simplemente estás ahí: un pequeño arbusto o un enorme árbol, no importa, eres tú mismo, tú eres necesario. Una hoja de hierba es tan necesaria como la estrella más grande. Sin la hoja de hierba, Dios será menos de lo que es. El canto del “cucu” hace tanta falta como cualquier Buda; el mundo será menos, será menos rico si este “cucu” desaparece. Simplemente mira a tu alrededor. Todo es necesario y cada cosa encaja una con la otra. Es una unidad orgánica: nadie es más alto, nadie es más bajo, nadie es superior, nadie es inferior. Todo el mundo es incomparablemente único.
• Somos miserables porque estamos muy identificados con el ego. ¿Qué quiero decir cuando digo que permanecemos demasiado en el ego? ¿Y qué pasa exactamente cuando permanecemos demasiado en el ego? O bien estás en la existencia, o bien estás en el ego; no es posible estar en las dos al mismo tiempo. Estar en el ego significa estar apartado, estar separado. Estar en el ego quiere decir convertirse en una isla. Estar en el ego significa dibujar una línea fronteriza alrededor tuyo. Estar en el ego significa hacer una distinción entre esto es lo que soy y eso es lo que no soy. La definición, el límite entre el yo y el no yo es lo que define el ego. El ego aísla y te congela: ya no fluyes más. Si fluyes, el ego no puede existir. De ahí que la gente se haya convertido casi en cubos de hielo. No tienen ningún calor, no sienten ningún amor. El amor es cálido y ellos tienen miedo del amor. Si el calor llega a ellos empiezan a fundirse y los límites desaparecerán. En el amor los límites desaparecen; en el gozo también desaparecen los límites, porque el gozo no es frío.
• En la existencia no hay nadie que sea superior y nadie que sea inferior. La hoja de brizna y la gran estrella son absolutamente iguales… Pero el hombre quiere ser más que otros, quiere conquistar la naturaleza, de ahí que tenga que luchar constantemente. Toda la complejidad surge de esta lucha. La persona inocente es aquella que ha renunciado a luchar, a la que no le interesa ser más superior, a la que ya no le interesa actuar, probar que es alguien especial, la que se ha vuelto como una rosa o como una gota de rocío sobre la hoja de loto, la que se ha vuelto parte de este infinito, la que se ha fundido, se ha disuelto y se ha convertido en uno con el océano y no es más que una ola, la cual no tiene idea del “yo”.
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Hace meses recibí clases de Risoterapia. La monitora sigue mucho a Osho, pues con su filosofía le caló mucho y le ha sido (espero) de utilidad en la vida.
Pero en mi humilde opinión, este personaje es un montaje comercial para ganar adeptos a su resort. Un día compré un libro suyo con dod DVDs. Lo más patético, sin faltar, que he visto en mi vida. Y el libro, penoso. El DVD parecía una secta. Su único objetivo era venderte la idea de un viaje a su resort, y digamos que no es muy barato... Con camisetas y gorras de Osho como si fuera Disneyland Paris. El libro todo el protagonismo se le atribuía al ser humano, como si el Universo girara en torno a él. Muchísimas contradicciones!
No obstante, ese hombre (o este equipo) coge pedacitos de aquí y allá para formar una cohesión única en el ser. Esto es muy bueno, porque siempre he creído en esto mismo. Cogemos de aquéllo que más nos interesa.