Carlos Mora Vanegas

Mientras permanezcamos con vida en esta dimensión, estamos comprometidos a no perder jamás el objetivo de ser un triunfador en todo aquello en donde nos desenvolvemos, en lo que emprendemos, todo dependerá de como sabemos manejar nuestro potencial energético, de nuestros conocimientos, de autoconocernos, saber como actuamos, como nos preparamos en todo lo queremos lograr, no olvidar que debemos ser el mejor, dar lo mejor que nosotros tenemos en función de nuestro crecimiento.

Desde luego, tenemos dos roles significativos como triunfador en nuestro desempeño, el espiritual que es el trascendental, aquel que alimenta nuestra alma, que le da paso a su crecimiento y nos conlleva a niveles óptimos de conciencia, de saber aprovechar la oportunidad de manejar adecuadamente nuestro potencial, nuestras experiencia, y poner en práctica todo ese aprendizaje que hemos venido adquiriendo a través de nuestras manifestaciones en estos planos.

Está también el rol material, el físico, el común, ese que nos ofrece fama, ilusiones, satisfacciones materiales, reconocimientos, dinero, obras, que de no sabérseles manejar, estar atento en sus efectos puede dañarnos en nuestro éxito espiritual.

A cada quien le corresponde identificarse y proponerse alcanzarlo de acuerdo a sus intereses, no obstante, se puede decir, que lo ideal es el logro espiritual y material sin originar dependencias.

Lo importante es preguntarnos: ¿Cómo lograr ser un triunfador? ¿Qué hay que hacer? ¿Qué debemos considerare en pro de alcanzarlo? ¿Qué nos lo impide?.

Al respecto, tratamos de exponer algunos aspectos que deben ser considerados cuando se tiene la decisión de convertirse ser un triunfador, de estar deicidio en serlo.

Para ello, se han tomado en consideración algunas sugerencias, opiniones , advertencias, consejos que consideramos pueden ayudar en este objetivo. Sin duda alguna, nos limitaremos a lo que consideramos importante de ser evaluados, meditados, tomados en cuenta.

Consideraciones, sugerencias

Alguien escribió que serás un triunfador si se toma en cuenta:

  • Cuando tu egoísmo no límite tu capacidad de amar
  • Cuando confíes en ti mismo aunque todos duden de ti y dejes de preocuparte del que dirán
  • Cuando sepas distinguir la sonrisa de la burla y prefieras la eterna lucha a la falsa victoria
  • Cuando actúes por convicción y no por adulación
  • Cuando puedas ser pobre sin perder tu riqueza y rico sin perder la humildad
  • Cuando sepas perdonar fácilmente cuando ahora te disculpas
  • Cuando sepas obsequiar tu silencio a quien no te pida la palabra y tu ausencia a quien no te aprecia
  • Cuando no trates de hallar las respuestas en las cosas que te rodean sino en tu propia persona
  • Cuando aceptas los errores y no pierdas la calma. Solo entonces podrás considerarte que te haz adentrado en la senda del triunfador.

A ello agregamos otros aspectos como:

  • Cuando te identificas con el conocimiento, su relevancia, importancia, alcance y se sabe usar adecuadamente
  • Cuando se tiene un autoconociomiento de uno mismo
  • Cuando se tiene la convicción de identificarse y manejar las virtudes
  • Cuando no se miente , ni se hace uso de la adulación y manipulación
  • Cuando se logran resultados que favorezcan a todos.
  • Cuando se maneja eficazmente la fuente del amor, la compasión, la tolerancia.
  • Cuando se tiene seguridad y se demuestra
  • Cuando se sabe gerenciar, manejar las emociones sin afectarnos, n i afectar a nadie.
  • Cuando nos identificamos con el potencial de la fe y podemos manejarla favorablemente
  • Cuando cultivamos bien nuestras acciones para recolectar crecimiento y ayudar a otros a encontrar la senda por donde deben transitar en pro de su triunfo.

Vale la pena recordar a Mario Benedetti, cuando nos aporta la importancia que debe ser para un triunfador el considerar:

No rendirse, aún estando a tiempo y comenzar de nuevo, en tener tus miedos, liberar el lastre, retomar el vuelo. No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, conocer, correr los escombros y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda y se calle el viento, aun hay fuego en tu alma, aun hay vida en tus sueños.

Mírate con amor y respeto y haz que los otros te vean de la misma forma, porque tu eres algo precioso, la alegría es un rayo de luz que debe permanecer siempre encendida, iluminando todos nuestros actos.

Compartimos lo expuesto por Suryavan Solar, en su poema: Triunfador .

No escuches a los mediocres
Que te dicen ¡no se puede!
No escuches a los cobardes
Que te dicen ¡no te arriesgues!
No escuches a los mezquinos
Que te dicen ¡yo no creo!
No escuches a los ociosos
Que te dicen ¡no trabajes!
Ni escuches al fracasado
Que te dice ¡no lo intentes!
Solo escucha al optimista
Que te dice ¡avanza, puedes!
Solo escucha a los valientes
Que te dicen ¡no te rindas!
Escucha a los entusiastas
Que animan y dan aliento.
A los
grandes triunfadores
Que sueñan con lo imposible
Escucha a los que conocen
El camino de la victoria
Ellos construirán mundos
Imperios, soles, galaxias
Encontrarás el tesoro
Mas grande que hay en la vida,
La libertad verdadera,
La consciencia de quien eres...
Un ser total, sin fronteras,
Sin limites, sin miseria

En resumen, está en cada uno de nosotros esa alquimia energética, de convencimiento, responsabilidad de ser triunfadores, siempre que no identifiquemos con ello y estemos dispuesto a alcanzarlo. No olvide, está en usted el alcance, repercusiones que genera su triunfo, simplemente, sepa aprovechar adecuadamente la oportunidad que se le ha dado.

Éxito!! triunfador