CAMOVA
Roma fue testimonio de la recién celebrada Cumbre sobre la Seguridad Alimentaria Mundial convocada por el Secretario General de la ONU Ban Ki-moon, en respuesta a la creciente crisis mundial de los alimentos, la CSI ha reiterado su llamamiento a los gobiernos y a las instituciones mundiales para que tomen medidas de gran alcance a fin de garantizar la seguridad alimentaria para todos.
Cabe destacar como lo comenta Rebanadas de realidad, que hay que tener presente el hecho que de acuerdo con la ONU, los precios de los alimentos han aumentado un 57% en un año (y mucho más en el caso de los productos básicos) y unos 100 millones de personas más, en relación con el año pasado, se encuentran ante una grave escasez de alimentos. El FMI y el Banco Mundial han advertido que cientos de miles de personas podrían morir de hambre, y que podría anularse una década de progreso en la reducción de la pobreza. Ya ha habido motines debidos a la escasez de alimentos en más de 14 países, entre ellos Haití, Costa de Marfil, Camerún y Egipto, cobrándose ya la vida de decenas de personas. Dado que los precios más altos de los alimentos afectan con mayor intensidad a aquellos que se encuentran en el extremo inferior de la escala de ingresos, aumentará la desigualdad en el interior de cada país a menos que se tomen medidas vigorosas para proteger el poder adquisitivo de los trabajadores y de las personas en situación de pobreza en los países en desarrollo.
Tanto el Banco Mundial como el FMI, entre otras instituciones, son responsables de la crisis actual al alentar a los países a desmantelar las reservas de cereales administradas por los gobiernos, lo cual podría haber desempeñado un papel vital para aliviar la actual escasez de alimentos, en nombre de la desregulación y la liberalización. Gran parte del enfoque aplicado por el Banco en relación con la agricultura fue alentar a los agricultores de los países en desarrollo a cambiar a cultivos de exportación, lo que ha contribuido a la escasez de alimentos básicos para el consumo interno. El Banco se ha opuesto con frecuencia a los organismos de comercialización estatales, a la investigación agrícola y a los bancos de alimentos a la vez que observaba una sistemática falta de inversiones para la infraestructura necesaria y promovía la privatización del agua y el desmantelamiento de los aranceles que generaban ingresos para los programas de ayuda. Todas estas medidas han causado la disminución de los ingresos de los productores rurales.
Más recientemente, el Banco Mundial ha seguido el ejemplo de EE.UU., la UE y Brasil de promover el cambio hacia cultivos destinados a fabricar biocombustibles, factor que se considera responsable de un aumento de entre el 10% y el 30% de los precios mundiales de los alimentos. El Director General de FAO, Jacques Diouf, dijo recientemente que se están desviando 100 millones de toneladas de cereales para la producción de biocombustibles y se estima que esta cantidad aumentará 12 veces en 2017, mientras que el Secretario General de la ONU Ban Ki-moon pidió una revisión de las políticas de los biocombustibles debido a que la crisis mundial de los precios de los alimentos se debe en parte al creciente uso de cultivos para la generación de energía, amenazando crear la inestabilidad mundial. La OCDE ha indicado que los planes de la Unión Europea de obtener el 10% de su combustible de transporte de los cereales para el año 2020 tendrá poco o ningún efecto sobre el cambio climático, y ha expresado dudas de que existan medios técnicos para producir biocombustibles sin comprometer la capacidad para alimentar a una población cada vez más numerosa. De hecho, cada vez caben más dudas en cuanto a la posible contribución de los biocombustibles a mitigar el cambio climático a nivel mundial en lugar de exacerbar el problema
No se puede ignorar lo que Ban Ki-moon había señalado antes de la Cumbre en donde hay varias problemáticas vigentes, en particular el impacto del aumento de la producción de biocombustibles sobre el abastecimiento de alimentos y la necesidad de ampliar las redes de seguridad para las personas más necesitadas. El Banco Mundial anunció día antes una financiación de aproximadamente1.200 millones de dólares estadounidenses incluyendo subsidios de 200 millones de dólares para tres de los países más pobres. La atención a la cuestión de los biocombustibles y la ayuda a los países más pobres son positivas, sin embargo, es preciso abordar la especulación de los precios de los productos, factor que agrava este problema, así como la necesidad de recuperar años de inversión insuficiente en la agricultura de los países en desarrollo.
A todo ello se agrega, como lo narra Rebanadas de realidad, que se consideraran las presiones para una mayor liberalización del comercio agrícola y poner fin a las medidas de emergencia adoptadas por algunos gobiernos de países en desarrollo destinadas a parar las exportaciones y almacenar los productos básicos agrícolas. Las medidas de orden comercial que perjudiquen la capacidad de los países en desarrollo para producir sus propios alimentos, o que aumenten el ya enorme poder de mercado del número relativamente reducido de grandes empresas que comercializan productos básicos, puede agravar la situación en lugar de conseguir un adecuado equilibrio entre el comercio internacional y la producción para el consumo local.
Para el Secretario General de la CSI Guy Ryder, esta es la oportunidad de renovar por completo las desastrosas políticas que han dado lugar a esta crisis, y es de vital importancia que los gobiernos y las instituciones mundiales hagan más que solamente mal remendar un sistema que simplemente no satisface a todos los pobladores del planeta", Desde luego es muy válido que se comenta, que "Los factores que explican el aumento de los precios de los alimentos y los productos agrícolas forman parte de la misma serie de políticas mundiales que han dado lugar a una inestabilidad financiera mundial generalizada así como a la intensificación del cambio climático. Estas tres crisis mundiales actuales deben atajarse desde la raíz y tomar el camino de una reforma y una reglamentación eficaz capaz de ofrecer empleos decentes. Gran parte del sistema agrícola mundial sienta sus bases en salarios miserables y en la violación de los derechos fundamentales de los trabajadores y trabajadoras. No podrá encontrarse una solución duradera a la crisis a menos que se corrija la tremenda situación en la que se encuentran los derechos de los trabajadores en la agricultura a escala mundial”,
A pesar de todo lo indicado y el interés de los 193 países que se reunieron, la Cumbre resultó un fracaso. El mundo es. Sobre ello relata, que la cumbre se enfrenta a un embarazoso fracaso. Tras los repetidos llamamientos durante los últimos tres días para que se dejase de hablar sobre el hambre y se empezase a actuar, las palabras del documento final amenazan con minar el resultado de la reunión. "Las negociaciones de la declaración final están siendo difíciles", ha dicho Matthew Wyatt subdirector del Fondo para Desarrollo Agrícola de Naciones Unidas.
"La declaración final es decepcionante respecto a los preliminares", dijo Frattini en declaraciones al programa de la televisión pública italiana 'Economix', de RAIeducational. Según Frattini, "por desgracia", las conclusiones finales "se han diluido demasiado" respecto a las "ambiciones iniciales". En concreto, parece que no zanjará las espinosas cuestiones de las subvenciones y los biocarburantes.
Las organizaciones gubernamentales consideran ya un fracaso la reunión, porque en su opinión refuerza el actual sistema económico que ha llevado justamente a la actual crisis de los alimentos.
Los biocombustibles, a los que se mira como responsables parciales de la escalada de precios de las materias primas, han sido uno de los objetos que han dominado los tres días de debates, con EEUU y Brasil (los principales productores mundiales) defendiéndolos con ahínco. Sin embargo, la declaración final podría limitarse en este tema a la puesta en marcha de un "sistema de evaluación" de los biocarburantes "con el fin de conocer mejor el impacto de las bioenergías sobre la seguridad alimentaria", según ha indicado este jueves por la mañana Kieth Wiebe, responsable de desarrollo agrícola de la FAO.
Los párrafos de la declaración que presentaron más problemas fueron los referidos a cuestiones relacionadas con la instrumentalización política de los alimentos y la liberalización del comercio agrícola. Argentina es uno de los países que pone obstáculos para la adopción de la declaración. La cumbre de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) celebrada en Roma se ha cerrado con un fracaso. La comunidad internacional y los organismos multilaterales se han marchado de la capital italiana dejando un panorama de división y de incapacidad de afrontar el escándalo del hambre.
Definitivamente se dice, que la Cumbre, no lleno las expectativas esperadas y se dio un fracaso, requerirá más dinamismo, otras arreglos que ayuden a lo países menos favorecidos.