CAMOVA

Arribaron a Roma 183 países en busca de soluciones que fsvorezcan al serio problema que afrontan muchos, con respecto al hambre, al consumo de alimentos.

Se asistió en pro de llegar acuerdos que afrontaran con dinamismo, con éxito muchos de los problemas que han se han generado por varios factores, entre ello la seria situación de las sequía, como nos lo recuerda el boletín de Rebanada de la realidad sobre las sequías que son una de las principales razones de la escasez de alimentos locales y, de acuerdo con el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas, el cambio climático traerá consigo el aumento de las sequías y la desertificación en algunas zonas, pero también incrementará las lluvias e inundaciones en otras. Estos cambios perturbarán gravemente la agricultura y los sistemas de alimentación en todo el mundo y particularmente en el Sur de África y de Asia y en Brasil.

Se agrega también que la responsabilidad de la crisis también radica en el puñado de empresas multinacionales que ahora controlan el comercio de productos agrícolas en casi todo el mundo. Su efecto ha sido “internacionalizar” la producción, el consumo y los precios de los alimentos, lo que ha socavado el control nacional y local precisamente sobre los mismos sistemas que se supone han de proporcionar alimentos para la población. Un pequeño número de empresas comercializadoras de productos básicos y transformadores de materias primas está ejerciendo un enorme poder comercial en los mercados mundiales.

Estas empresas, conjuntamente con las multinacionales productoras de alimentos, muchas de las cuales están integradas con empresas energéticas y químicas, están cosechando beneficios sin precedentes, mientras que un número cada vez mayor de personas pasa hambre. Como señala la UITA, "Para conseguir controlar la inflación de los precios de los alimentos es preciso enfrentarse al concentrado poder de las empresas transnacionales agroalimentarias y poner freno a la especulación financiera.”

Lo cierto, que una vez celebrada la Cumbre, como lo reseña elmundo.es. , los países miembros de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) han adoptado una declaración final de la cumbre de Roma, en la que se comprometen a luchar contra el hambre en el mundo. Muchos participantes han juzgado que los escasos compromisos adoptados hacen lo convierten en un texto 'de mínimos'.

Tras analizar la actual crisis de los alimentos durante tres días, los asistentes han acordado, con no pocas dificultades, una descafeinada declaración —"decepcionante", según anunció esta mañana el ministro italiano Franco Frattini— donde se acuerdan viejos compromisos: eliminar el hambre del mundo y no utilizar los alimentos como un instrumento político y económico. Sin embargo, no se zanjan los temas más controvertidos.

El proyecto de declaración final ha sido aprobado por el Plenario "por aclamación", con la única objeción de Argentina, aunque con numerosas críticas. Varios Gobiernos latinoamericanos objetaron o criticaron la declaración final y más de 200 organizaciones no gubernamentales y movimientos sociales consideraron que la cumbre ha sido un "fracaso".

Pese a los contrarios, el director general de la FAO, Jacques Diouf, aseguró que los resultados obtenidos tras la cumbre sobre la seguridad alimentaria han estado "a la altura de las expectativas". Según Diouf, la cumbre ha permitido recavar más de 6,5 millones de dólares (más de cuatro millones de euros) en compromisos de donaciones para luchar contra el hambre y la pobreza. En este sentido, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció durante la cumbre que España dedicará 500 millones de euros a la crisis alimentaria.

En ella, los países miembros de la FAO se han comprometido a reducir a la mitad el número de personas que sufren hambre de aquí a 2015 a pesar de la crisis alimentaria mundial, según la declaración final, según fuentes próximas a las negociaciones.

Los países miembros de la FAO han afirmado también que la nutrición "no debe ser utilizada como medio de presión política". Así, se reitera que es "inaceptable que 850 millones sigan mal nutridas y reiteran el objetivo de conseguir la seguridad alimentaria a través de un esfuerzo constante para erradicar el hambre". La actual crisis de alimentos ha hecho, además, que otros 100 millones de personas estén en peligro.

Es muy importante considerar lo señalado por la fuente de información indicada, que sobre los biocarburantes, la cumbre de la FAO reclama con prudencia "estudios profundos" sobre esta nueva fuente de energía. Los biocombustibles han sido uno de los objetos que han dominado los tres días de debates. EEUU y Brasil, principales productores mundiales, los han defendido encarnizadamente.

En cuanto a las políticas agroalimentarias, las conclusiones de la cumbre de la FAO anima a la comunidad internacional "a proseguir sus esfuerzos en materia de liberalización de los intercambios internacionales de productos agrícolas para reducir los obstáculos del comercio y las políticas que son origen de distorsiones de los mercados".

La objeción de Argentina se produjo por el párrafo sexto de la declaración, donde se dice que los Gobiernos "reafirman la necesidad de reducir al mínimo el empleo de medidas restrictivas que pueden incrementar la volatilidad de los precios internacionales". Argentina solicitó que se retirará la palabra "restrictivas", ya que consideró que se puede entender como medidas que pueden afectar a la exportación de los países con excedente de cereales, como es su caso. Se indica, que a esas críticas se unieron, tras la aprobación del proyecto, Ecuador, Nicaragua y Bolivia, después de lo cual el presidente del plenario cortó la palabra a las delegaciones.

La representante ecuatoriana dijo que "son muchos los países que no están de acuerdo" con el proyecto de declaración, pese a lo cual ninguno impidió que el documento fuera aprobado por todos los participantes, con la excepción de Argentina

elpais.com referente a los sucedido expone, que el proyecto de declaración final de la cumbre fue aprobado por el Plenario, después de horas de discusiones que hacían temer que no se llegaría a un acuerdo. El resultado ha sido una delaración de intenciones que obvia los problemas de fondo, lo que ha provocado la objeción de Argentina y las duras críticas de Venezuela y Cuba, que consideran que el documento no incluye medidas reales para acabar con el hambre en el mundo.