
CAMOVA
La evolución de una estructura de valores es el elemento esencial en todas las compañÃas de sólida cultura. Cuanto más fuerte es la cultura, más rico y más complejo es el sistema de valores y más larga la sucesión de pruebas de que esos valores dan realmente resultados.
T. Deal y A. Kennedy
Se insiste en destacar, que las organizaciones tienen una misión que alcanzar y para ello deben sus lÃderes vigilar que se cumplan los objetivos establecidos, retroalimentarlos cuando es necesario y hacer que se respeten y logren los valores.
No nos debe sorprender, que se comente, que todos los lÃderes tienen una cosa en común: se han dado cuenta de que su gente necesita un sistema de valores a seguir que coincida con sus propias convicciones y principios personales. Justamente en las organizaciones, la gente también necesita un sentido objetivo o dirección comunes. El liderazgo juega un papel fundamental para establecer estos dos aspectos importantes de la vida laboral. De ahÃ, que el sistema de valores de la organización la moldea el lÃder creando una filosofÃa. El lÃder siente un profundo compromiso con esta filosofÃa y le da vida por medio de sus valores y convicciones. A propósito ¿Lo hace usted? ¿Ha estado atento al respecto? ¿Se preocupa por el logro de buenos valores dentro de su organización?¿Qué esta haciendo para que estos se manifiesten constantemente, dando paso a un buen clima organizacional?
No olvide, que el personal de la organización se identifica con los valores establecidos y experimenta un sentido de realización de pertenencia. La gente siente que está trabajando por el bien general de la organización y por el suyo propio, por lo tanto se le sugiere motivarlos estimularlos, comprometerlos. Los valores compartidos y el propósito común se unen para crear un sentido de misión en la organización.
Barnard (The Funtions of the Executive) destaca, que la actividad en las organizaciones tradicionales depende de las decisiones personales, la motivación, la actitud ante los valores, las estimaciones de utilidad, las normas de conducta, los ideales. Advierte además, que la oscuridad de los rasgos estructurales y la vaguedad de los elementos operativos suelen llevar a refugiarse en el liderazgo como factor de importancia capital en la cooperación humana. Las limitaciones impuestas por el entorno fÃsico y la constitución biológica de los seres humanos, la incertidumbre sobre el resultado de la cooperación, lo difÃcil de una comprensión común del propósito. La delicadeza de los sistemas de comunicación esenciales para la organización, la tendencia a la dispersión de los individuos, la necesidad del acatamiento individual para establecer la autoridad en la coordinación, el importante papel de la persuasión para conseguir la adhesión a la organización y la sumisión a sus exigencias, la complejidad e inestabilidad de los motivos, el peso eterno de la decisión, el respeto a la autoestima, a los espacios de cada persona, a la clara definición de objetivos, asà como todos los elementos de la organización en lo que el factor moral encuentra su expresión concreta, indican la necesidad de un verdadero liderazgo que interprete los actuales escenarios y propongan soluciones que beneficien el logro establecido por la organización, a igual que el poder de la persona para inspirar la decisión colectiva de colaborar al crear una fe: fe en el entendimiento común, fe en las probabilidades de éxito, fe en la integridad de la autoridad objetiva, fe en la superioridad del propósito común con un fin personal de quienes lo comparten destaca Barnard.
No hay que olvidar, que los valores morales son las fuerzas morales o inclinaciones de carácter general y estable de los individuos, que tienden a inhibir, controlar o modificar los deseos concretos, inmediatos, los impulsos y los intereses contradictorios y a intensificar aquellos que son consecuentes con aquellas inclinaciones.
Justamente indica Bernard, esta tendencia a inhibir, controlar o modificar los deseos, impulsos o intereses inconsecuentes y a reforzar los consecuentes es una cuestión de sentimiento de feeling, de emoción de obligación interior, más que de un proceso racional o deliberación, aunque en muchos casos estas tendencias son susceptibles de racionalización y, en ocasiones, de procesos lógicos. Cuando la tendencia es fuerte, ahÃ. Manifiesta Bernard, se da una condición de responsabilidad.
Los valores morales se derivan de fuerzas ajenas al individuo como persona y agrega Bernard, muchos creen, que algunos tienen un origen sobrenatural directo; otros, se derivan del entorno social, incluyendo el ambiente general, polÃtico, religioso y económico: algunos, tienen su origen en la experiencia del entorno fÃsico y de las propiedades biológicas o el historial filogenético; otros en costumbres o hábitos tecnológicos.
Recuerde, que conviene ver esas fuerzas innatas o inclinaciones generales como un código privado de conducta compuesto por prescripciones positivas y negativas. Los valores morales hay que deducirlos de la conducta en circunstancias reales y hasta cierto punto de la expresión verbal de los sentimientos. Considere, todos los hombre sanos son seres morales, sea usted uno de ellos.

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