Carlos Mora Vanegas
Los países del Sur, como el caso de Argentina presentan protestas muy serias que de no sabérsele manejar adecuadamente pueden originarle serios problemas al Gobierno, como actualmente afronta la presidenta Cristina Kirchner; todo ello, puede afectarle seriamente sus estructuras políticas, operatividad y conllevar al país a una situación no conveniente para los argentinos y degenerar en un serio problema político, económico y social. Especialmente para un país que en sus últimas décadas ha pasado por una crisis económica considerable.
El problema con los trabajadores de campo es algo muy serio en el presente y sus repercusiones se están sintiendo en el país con un gran desabastecimiento de alimentos, como nos los recuerda elmundo. es , las patronales agropecuarias de Argentina han decidido continuar las protestas contra el gobierno, que sólo está dispuesto a reanudar el diálogo si los hombres del campo "deponen su actitud". La Federación Agraria Argentina, la Confederación Intercooperativa Agropecuaria, las Confederaciones Rurales Argentinas y la Sociedad Rural Argentina decidieron seguir con la no comercialización de granos con destino a la exportación hasta la medianoche del domingo próximo.
Los dirigentes de esas cuatro patronales, que reúnen a unos 290.000 productores, se en la ciudad de Rosario, en el centro del país, para decidir sobre la continuidad de la huelga comercial iniciada el martes pasado -la tercera que realizan en los 82 días que llevan en conflicto- y que debía concluir en la medianoche del lunes.
La huelga de comercialización de granos sigue en pie, pero las patronales anunciaron en rueda de prensa que decidieron dejar de lado su decisión de no enviar ganado vacuno a las lonjas de contratación para mantener abastecido el consumo doméstico.
Llamaron además a hacer "acampadas" en las plazas de las ciudades para hacer oír ampliamente el reclamo rural y a juntar firmas para que el Parlamento retome sus atributos exclusivos en materia de fijación de tributos.
La decisión adoptada por las patronales coronó una jornada de actos de productores agropecuarios a la vera de las carreteras en varios puntos del país y de cese de actividades en pueblos y ciudades del interior, donde comercios e industrias cerraron sus puertas en apoyo al reclamo rural.
Para algunos como lo comenta Bartolomé De Vedia, (Diario la Nación de Buenos Aires) hoy más que nunca, el país necesita avanzar hacia la búsqueda de las coincidencias y los equilibrios que sólo el retorno a la más rigurosa vigencia de las instituciones constitucionales está en condiciones de asegurar. Ese equilibrio debería provenir del resurgimiento inmediato del Poder Legislativo como protagonista indispensable de cuanto se relaciona con la construcción de una política impositiva previsible, madura y sólida. Y, también, de una estricta observancia de los principios sobre los cuales ha de asentarse el hasta ahora arbitrario y maltrecho sistema de coparticipación federal.
Sobre ese fondo de transparencia y normalidad institucional debería restablecerse y cobrar forma el imprescindible diálogo de las autoridades políticas con el sector rural. Un diálogo que, aunque hoy se presenta como urgente, no debe ser objeto de un acuerdo circunstancial, sino de la búsqueda de bases y criterios que conduzcan a soluciones racionales y duraderas.
Por supuesto, el retorno a la normalidad debería incluir, en su proyección última, la construcción del sistema político que los argentinos todavía nos debemos a nosotros mismos. Un sistema que incluya la existencia de partidos de oposición capaces de garantizar el pluralismo y la alternancia en el poder que distinguen a los regímenes democráticos.
Cuando no hay una oposición política identificable, la opinión pública termina atribuyéndole el rol opositor a un sector determinado de la vida social. Y eso contribuye a exacerbar el contenido emocional de los conflictos que ese sector mantiene.
No se trata hoy de encontrar una fórmula de arreglo que permita mediar entre el Gobierno y el "partido del campo", como absurdamente se ha pretendido llamarlo. Se trata de abandonar para siempre la pretensión de instaurar en el poder movimientos populistas hegemónicos y dispuestos a perpetuarse, por una vía o por otra, en el ejercicio del gobierno.
Las patronales agropecuarias rechazan el nuevo sistema, cuyas características fueron publicadas en el Boletín Oficial, porque aseguran que los nuevos topes a los impuestos comenzarán a regir cuando los precios internacionales de los cereales alcancen niveles que están lejos de los actuales."Si ellos levantan el paro, nosotros nos sentamos a dialogar. Pero no pueden imponer una decisión para un pequeño grupo de productores que quieren llevarse una rentabilidad excesiva", dijo el ministro del Interior de Argentina, Florencio Randazzo. El ministro señaló que el gobierno de Cristina Fernández ya adoptó "todas las decisiones que había que tomar" en este conflicto y consideró que los productores rurales "deben tener mucha plata para protestar durante 90 días".
Téngase presente, que el nuevo sistema de Retenciones Móviles establece que mientras más alto es el valor de la soja FOB (Free on the Board- Libre arriba del barco), más será el aumento de las retenciones. Es decir, cuanto más se eleve al valor FOB de la soja, el despojo resultante irá creciendo proporcionalmente.
Aún con valores FOB inferiores a los U$D 600 es un asalto a mano desarmada, una confiscación abusiva y un despojo descarado. Este nuevo nivel de Retenciones es, lisa y llanamente, una estatización de nuestra producción agrícola.
Algunos ejemplos de la “tablita”:
soja a U$S 520 FOB; retención del 44.2%
soja a U$S 600 FOB, retención del 49.3%
soja a U$S 700 FOB; retención del 55,9%
soja a U$S 800 FOB; retención del 61%
soja a U$S 900 FOB; retención del 65%
soja a U$S 1000 FOB; retención del 68%
En el caso hipotético que la soja supere los U$S 1500/Ton. FOB, el precio a productor sería de U$S 350. Exactamente lo mismo que cerró la soja el día viernes 7 de marzo pasado. Algo absolutamente imposible ya que se debería triplicar el precio actual
Lo cierto como indica Emilo Nazar, el Gobierno se encuentra embretado y sin salida por su propia acción. La mayoría en el Congreso es oficialista, y por ello está en su poder retrotraer el problema de las retenciones al mes de marzo de 2008, o insistir con las medidas adoptadas. O sea: a la responsabilidad de la autoridad ejecutiva, se sumará la legislativa en complicidad. Y cuando confirmen las retenciones, podrán acudir a la Corte Suprema de la Nación, con idénticos previsibles resultados
Si las instituciones no están en discusión, ¡de qué crisis "institucional" se está hablando! ¿De qué golpe de Estado hablan, si no hay nadie para hacerlo en medio de tantos reclamos anárquicos?
Por tanto, si las instituciones no están en discusión, lo que está en tela de juicio son las personas que ocupan los cargos institucionales. A eso apunta el "que se vayan todos".
Se agrega, que los sucesivos golpes de Estado, ya fueran institucionales o no, son la mejor demostración de que la Constitución no funcionó jamás, que no funciona en la actualidad, y que si esto se proyecta al futuro, el resultado es previsible.
Según lo que se , no existe una crisis institucional, ni el Estado actual con su estructura jurídica es cuestionado. Sólo los funcionarios en ejercicio del poder, y algunas medidas sectoriales dispuestas por ellos.
Nos recuerda el espectador. com., que el acto realizado el 18 del presente por el gobierno en la Plaza de Mayo crispó a las gremiales rurales, que fueron definidas por la presidenta Cristina Fernández como “cuatro personas a quienes nadie votó”. Así, el paro continúa y comienza el “lobby” de gobierno y oposición para acelerar el tratamiento del polémico proyecto por las retenciones en el Congreso. Mientras, se comenta que el gobierno prepara aumentos de impuestos, pero ahora en el área de la renta financiera, algo que se toma como “una especie de castigo” a la clase media.