CAMOVA
¿Hacia donde vamos a parar con el acelerado incremento de los precios del petróleo y de los alimentos ¿Qué va a suceder con los países, pobres, en vías de desarrollo? ¿Cómo se paleara la miseria, el hambre? ¿Cómo se enfrentará el desabastecimiento de productos básicos, en un país como Venezuela que cada vez más se hace dependiente de la importación?¡ ¿Qué consecuencias originará todo ello?
Ricardo Natalichio ante esta realidad expresa, que es preocupante el que los precios del petróleo y de los alimentos parecen estar jugando una alocada carrera. Día a día se reparten los titulares de los diarios del mundo y consumen horas de televisión con sus nuevos record. Hasta el momento ya pasó los $130 dólares por barril
El barril de crudo, que a comienzos de 2007 costaba menos de 50 dólares, para inicios del 2008 ya estaba por encima de los 100 y, aun sin llegar a la mitad del año, ha superado los 130 dólares. Algunos analistas aseguran que mas pronto que tarde romperá la barrera de los 200.Cifra última que varias veces ha dicho el presidente de la república Teniente-coronel Hugo Chávez que llegará y nadie ha tomado muy en serio esa predicción.
Si bien el incremento más espectacular en el consumo de petróleo procede de China, como cita Natalichio, pues ha pasado de gastar 2,4 millones de barriles diarios en 1990 a casi 7 en 2007, el consumo anual per cápita de petróleo es de 25 barriles en el caso de los EE.UU., 11 por británico y 2 por cada chino. El mercado del petróleo por otra parte está concentrado en siete grandes empresas multinacionales de las que cinco son norteamericanas y tienen el control prácticamente total de la distribución mundial.
Aunque las diferentes fuentes dan datos algo distintos, se calcula que hay en el mundo algo así como 1,1 billones de barriles de crudo por extraer. Eso quiere decir que si se mantiene la producción actual, esas reservas desaparecerán completamente en 2043. Pero los problemas, como vemos, ya han empezado a aparecer.
Los alimentos, por su parte, no se quedan atrás. El precio internacional del arroz, dieta básica de casi la mitad del mundo, pasó de 300 dólares la tonelada a mas de 1.200 dólares. Y el precio del trigo y el maíz, fundamentales en la dieta de prácticamente la otra mitad de la población, ha aumentado casi un 50% desde el año pasado.
Un estudio de la FAO, considerado el de mayor nivel técnico del planeta, estimó que en los próximos diez años los promedios de los precios nominales, en relación a la década anterior, se incrementarán en un 20% para la carne de vaca y de cerdo. El azúcar subirá un 30%; el trigo, el maíz y la leche descremada en polvo entre un 40% y un 60%. Los precios de la manteca y las oleaginosas crecerán más del 60% y los aceites vegetales un 80%. Este organismo prevé que dentro de una década "el 40% de los cultivos de maíz podrían ser destinados a la producción de energía".
Se calcula, que hoy en el planeta hay más de 860 millones de personas que sufren hambre y desnutrición. Si los aumentos previstos se hacen realidad, esta cifra superará ampliamente la friolera de los 1000 millones.
Ante este panorama, las soluciones de recurrir a cultivos modificados genéticamente o que se replanteen los programas de producción de biodiésel, que se proponen desde los Organismos internacionales como la FAO, la OMC, el BM o el G8, aparecen como la mejor muestra de que el sistema de poderes, marcadamente economicista en que vivimos, es incapaz de reaccionar ante el anunciado genocidio de la quinta parte de su población, en manos de un pequeño grupo de los mas imperturbables asesinos.
Tenemos entonces que cambiar el sistema para que la ganancia de las empresas deje de ser lo más importante. Para que la agricultura vuelva a producir alimentos para personas y no combustibles. Para que los combustibles sucios actuales, principales causantes del cambio climático, puedan ser reemplazados por energías limpias. Para que nuestra forma de vida no destruya el planeta y amenace con destruir a nuestra propia especie. Para que todos podamos tener una vida digna.
Por supuesto, el efecto de los incrementos del petróleo se verá reflejado en el incremento de precio de muchos productos, especialmente los de alimentos, problema que ya se manifiesta en muchos países, especialmente los subdesarrollados, en donde no cabed la menor duda el hambre se presentará con sus estragos en la población.
Al respecto de la situación, Rosanna Gonzáles nos aporta, que se considere lo manifestado en la Cumbre de la ONU recién celebrada, en donde se dijo, que la gran crisis en torno a los precios de los alimentos es una oportunidad para recapacitar sobre estrategias de prevención, de acuerdo a Ban Ki- Moon: "Sólo si actuamos juntos y como socios podremos superar esta crisis hoy y para el futuro".
Pero no se trata de una crisis que se solucione sólo con buenas intenciones. Jacques Diouf, director de la FAO, dejó en claro que los gobiernos no pueden confiar en las fuerzas del mercado para contrarrestar la subida de precios de los alimentos, y que se requerirá una clara voluntad política para aumentar la producción del agro.
Este aumento vertical de precios se debe a una conjunción de factores entre los que se encuentra el aumento de precios de los fertilizantes y justamente del petróleo.
Es muy pernicioso también el papel de los especuladores en esta crisis, que se han lanzado a buscar oportunidades en los mercados de materias primas y alimentos.
La terrible combinación de altos precios del petróleo y de subsidios gubernamentales muy generosos en los Estados Unidos, ha logrado que el etanol derivado del maíz esté de moda como combustible.
El crecimiento de esta industria trajo como consecuencia que un porcentaje cada vez mayor de la producción de maíz se utilice para alimentar los molinos que producen etanol. Según algunas estimaciones, las plantas de etanol consumirán la mitad del abasto interno estadounidense de maíz en unos cuantos años.
Su demanda llevará los inventarios de maíz del 2008 a sus niveles más bajos desde 1995, año de una terrible sequía. Puede ser que, pronto, el histórico estado maicero de Iowa se convierta en un importador neto de maíz.
El enorme volumen de maíz requerido por la industria del etanol está produciendo alzas a través de todo el sistema de alimentos.
Estados Unidos representa por sí solo el 40% de la producción total mundial de maíz y más de la mitad de todas las exportaciones del grano.
Los precios del trigo y el arroz también se han incrementado a sus máximos en décadas; pese a que se usan cada vez más como sustitutos del maíz, los agricultores están plantando más hectáreas con maíz y menos con otros cultivos.
Agrega González, que si el precio del petróleo sigue aumentando, lo cual es muy probable, las poblaciones más vulnerables a las alzas de precios acarreadas por el auge de los biocombustibles serán las que viven en países que padecen insuficiencia de alimentos e importan petróleo.
Se prevé que los precios de las oleaginosas, como la soja y las semillas de girasol, se eleven un 26% hacia 2010 y un 76% hacia 2020, y los precios del trigo en un 11% para 2010 y un 30% hacia 2020.
En las partes más pobres del África subsahariana, Asia y América Latina, donde la mandioca es un alimento básico, se espera que su precio ascienda en un 33% hacia 2010 y un 135% hacia 2020.
Varios estudios realizados por economistas del Banco Mundial y otras instituciones indican que el consumo calórico entre los pobres del mundo desciende casi medio punto porcentual siempre que los precios promedio de todos los alimentos básicos más importantes suben un 1%.
Cuando un alimento básico sube de precio la gente trata de cambiarlo por uno más barato, pero si suben los precios de casi todos los básicos., no les queda ninguna alternativa. Hacia donde realmente vamos…. Estaremos a la expectativa de como el gobierno venezolano con su entrada de dividas gracias a su petróleo garantice con inversiones de desarrollo y explotación agrícola, alimentos para los venezolanos, de tal forma que todos tengamos alcance a su adquisición y garantizar nuestra calidad de vida.


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