
Carlos Mora Vanegas
Hay una gran diferencia de percepción y prevención en los países desarrollados contra aquellos que apenas han dado su paso en pro de su desarrollo, más ahora cuando es de todos conocidos el rol que en el mundo Tierra ha generado el cambio climático.
Ya países como los Estados Unidos están previendo como el cambio de clima incide en el comportamiento, responsabilidad social y económica de las empresas.
Preocupa seriamente, como en el caso venezolano que nos concierne, el que todavía el gobierno nacional, ya no se digan los sectores empresariales, no han tomado conciencia sobre el rol actual del clima y sus repercusiones en el entorno, en los actores dinámicos como son las empresas y todo lo que ello esta generando, así como las medidas precautivas que se deben tomar al respecto.
Nos llama mucha la atención el valioso informe al respecto que aporta Universia Knowledge Wharthon, en un escrito sobre este aspecto, en donde los profesores de Wharton y otros expertos señalan, que las empresas deben utilizar una combinación de recursos internos y externos, siguiendo siempre hacia adelante, buscando no sólo gestionar los riesgos del cambio climático, sino también ganar ventaja competitiva. Saber concretamente enfrentar esta realidad.
De aquí , que se manifieste, que para las grandes empresas localizadas en EEUU y en otros países, responder al cambio climático “ya no es algo opcional”, como lo señala Paul Kleindorfer, profesor emérito de Gestión de Operaciones y de Información de Wharton. “Cada vez más, accionistas y organizaciones no-gubernamentales actúan de forma decidida y objetiva en el sentido de que las empresas, por lo menos, comprendan su impacto sobre el medio ambiente”. Con los tres candidatos a la presidencia apoyando la legislación conocida como cap-and-trade [que fija un límite máximo de emisiones y crea un mercado para el libre cambio de acciones de derecho de emisión], la llegada de normas favorables a la conservación del medio ambiente es una “certeza”, añade Eric Orts, director del Proyecto de Liderazgo de Medio Ambiente Global de Wharton (Initiative for Global Environmental Leadership).
Nos reporta el Boletín de Universia-Knowledge Wharton, que de acuerdo con un informe de 2007 de Lehman Brothers, banco de inversiones de Manhattan, las empresas deben tener en cuenta no sólo su exposición a la normativa vigente, sino también su vulnerabilidad a los efectos físicos del calentamiento global, la competencia de otras empresas y la exposición de su reputación, inclusive el riesgo de una posible acción judicial. “Las empresas que prosperarán en un mundo con el clima alterado serán aquéllas que ya han reconocido cuanto antes la importancia y la inexorabilidad de ese contexto, que han sabido prever, por lo menos, algunas de las implicaciones para su industria y que den los pasos necesarios con bastante antelación”, según el informe “El negocio del cambio climático”, de John Llewellyn, consultor senior de política económica de Lehman Brothers.
Con algunos de esos riesgos en mente, muchas empresas se dedican actualmente a la planificación “del escenario”, es decir, buscan evaluar no sólo las incertidumbres relativas a cómo y cuándo el calentamiento del planeta comenzará a tener algún impacto físico, sino también cómo el público reaccionará a ese tipo de situación, dice Kleindorfer.
“Imagine las consecuencias de la ruptura de una gran parte de la Antártida y su desplazamiento en dirección al Atlántico Sur, o una temporada más de huracanes de categoría cuatro o cinco. El efecto contagioso de un público alarmado puede dar lugar a una legislación con desdoblamientos significativos sobre las operaciones de las empresas, sobre todo para aquellas que están expuestas al clima”, observa Kleindorfer, que trabaja actualmente como profesor investigador de INSEAD, en Francia. “Es preciso que las empresas pongan en práctica sistemas que las permitan conducirse, de buena gana, en medio de eventos de ese tipo, si llegan a materializarse”.
Aunque en lo referente al público, de modo general, hay un debate sobre si el calentamiento global es un fenómeno causado por el hombre o no, Orts dice que los responsables de la toma de decisiones en la mayor parte de las empresas ya no cuestionan más el raciocinio científico detrás de las presuposiciones del cambio climático. “Lo que he oído de algunas empresas, cualquiera que sea el raciocinio de la ciencia, es que existe una realidad política, la introducción, que en un futuro próximo, de una normativa que atienda a la realidad del cambio climático”.
El análisis de las normas fragmentarias relativas al medioambiente en todo el país ha hecho también que las empresas presionaran a favor de una política nacional coherente, añade. “La legislación es ineludible, y el objetivo es hacerla lo más racional posible. Hay quien ve en eso una oportunidad estratégica de adelantarse a la curva de la regulación” introduciendo medidas voluntarias.
Pero, ¿qué medidas voluntarias tomar? Aunque se puedan imaginar tecnologías fantásticas — coches movidos a basura o paneles solares hipereficientes —, las empresas deben decidir lo que, de hecho, es factible, observa Michael Tomczyk, director del Centro Mack de Innovación Tecnológica de la Wharton (Mack Center for Technological Innovation). “Hay más carbón en EEUU que petróleo en Oriente Medio. Sin embargo, las fábricas a carbón producen un 40% de las emisiones de carbón de EEUU. La solución tecnológica ideal tal vez consista en el suministro de carbón limpio, ¿pero se trata de un mito o es un objetivo factible?”
Para Tomczyk, las incertidumbres de ese tipo pueden dar lugar a nuevas oportunidades. “Los innovadores adoran los desafíos monumentales. Actualmente, los investigadores en empresas diversas, fábricas y universidades están buscando innovaciones que reduzcan las emisiones de fábricas que utilizan carbón, aíslen el dióxido de carbono y promuevan el desarrollo de células solares más eficientes”.
Muchas empresas tomarán la delantera introduciendo estrategias “verdes” cuyas proposiciones de valor todavía no han sido probadas, añade Tomczyk, “sin embargo, ya existen indicaciones de que las empresas que se dispusieron a correr riesgos están, efectivamente, reduciendo el volumen de carbono emitido y comienzan a alcanzar resultados cuantificables”.
Para entender mejor ese escenario complejo, las empresas no sólo están buscando mantener contacto unas con otras; también recogen el apoyo especializado de las agencias gubernamentales, como el Centro Pew de Cambio Climático Global. Actualmente, 42 empresas participan en el Consejo de Liderazgo Ambiental de Empresas, cuya filiación se consigue sólo mediante invitación. Para esto, es preciso que todas las empresas participantes fijen objetivos específicos para la reducción de emisiones de carbono y endosen, públicamente, la petición de creación de una legislación obligatoria para la reducción de los efectos de los gases de efecto invernadero.
Se dice, que uno de los aspectos más inciertos del cambio climático es la forma en la que se manifestará en las próximas décadas. Inundaciones costeras, tempestades violentas y el aumento de las enfermedades tropicales son sólo algunas de las posibilidades previstas. Cada industria, incluso cada empresa en particular, se verán afectadas de formas diferentes, según un informe de abril de 2008 del Centro Pew, “Adecuándose al cambio climático: un enfoque empresarial”. La industria de la construcción, por ejemplo, tendrá que trabajar un número mayor de días en situaciones de más calor, o más humedad.
“No toda empresa tendrá que actuar inmediatamente, pero vale la pena evaluar cuáles son los riesgos y monitorizarlos”, dice Juliani. En el caso de algunas empresas, evaluar un futuro en que el clima será más caluroso podrá influenciar decisiones como, por ejemplo, donde instalar una nueva sede, dice Orts, de Wharton. “Será preciso pensar dos veces en cambiar de residencia a Miami si su objetivo fuera quedarse allí cien años”.
Howard Kunreuther, director adjunto del Centro de Gestión de Riesgo y de Procesos de Decisión de Wharton (Risk Management and Decision Processes Center), observa que un sector que está — o debería estar — particularmente en sintonía con los riesgos de largo plazo del cambio climático es la industria de seguros. De acuerdo con un informe de marzo de 2008, del cual Kunreuther es coautor, las compañías de seguros se encuentran en “una nueva era de catástrofes”. Aunque el papel del clima “no esté claro” en eventos climáticos extremos ocurridos recientemente, como el huracán Katrina, “hay una preocupación cada vez mayor por el hecho de que el calentamiento global pueda hacer que haya huracanes mucho más intensos en las regiones costeras en un periodo mucho más corto de tiempo”, observan los autores en un informe titulado “Controlando riesgos de larga escala en una nueva era de catástrofes”. Lo que es correcto, informa el informe, es que “el valor de las propiedades en las áreas sujetas a riesgos en EEUU aumentó drásticamente en años recientes”.
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