CAMOVA
Se aproximan las nuevas elecciones norteamericanas en donde cualquiera de sus dos más fuertes candidatos John McCain y Barack Obama sabe que se deben enfrentar a la crisis económica que el país afronta.
Por tanto, no sorprende a los norteamericanos, ni al mundo que ambos candidatos
están haciendo hincapié en la política económica durante su campaña para la presidencia.
Universia Knowledge Wharthon reporta al respecto, que los posicionamientos del republicano McCain y el demócrata Obama están en sintonía con la línea tradicional de sus respectivos partidos: Obama subraya la implicación del Gobierno en la economía, mientras que las propuestas de McCain apuntan hacia soluciones procedentes del sector privado. Ambos planes contribuirán al empeoramiento de los déficits ya preocupantes del país, según opinan los profesores de Wharton y analistas de política económica que detectan elementos preocupantes en los planes de los dos candidatos.
No cabe la menor duda, que actualmente los Estados Unidos afronta una fuerte crisis económica, aspecto que deberán enfrentar cualquiera de los dos candidatos y deberán presentarle a los norteamericanos un programa, política económica que desvuelva la confianza y den muestra de que sus acciones palearán este serio problema. Ambos candidatos, tienen que resaltar en su campaña programas convincentes para enfrentar esta situación y de acuerdo a sus programas muchos decidirán su voto a la mejor posición
Tal como lo comenta Universia Knowledge Wharthon los electores están cada vez más preocupados con la situación financiera del país. Más de la mitad de los americanos, un 56%, describe como precaria la condición económica de EEUU, mientras que un 33% la consideran razonable, de acuerdo con el instituto de investigaciones The Pew Research Center for the People & the Press.
Los norteamericanos han visto en los últimos años como se han vistos afectados en su economía, en sus ingresos por la crisis económica que se ha derivado bajo la gestión de su actual presidente George Bush, la alza de los precios del petróleo y ello les tiene muy preocupados, estando a la expectativa de que le ofrecerá su nuevo presidente.
De aquí, que se comente, que “Las personas están muy atentas a la economía. En las encuestas, ésta superó a la guerra de Irak, que tal vez se haya convertido en una especie de ruido incómodo en la mente de las personas”, dice Brooks Jackson, director de la Annenberg Political Fact Check. “Estamos atravesando un periodo sombrío y sin precedentes en los precios de la vivienda y en el precio de la energía. Nadie sabe hasta dónde va a llegar eso”.
La diferencia entre los dos principales candidatos está clara en la política fiscal de cada uno. Obama quiere que los recortes de impuestos del Gobierno Bush expiren a finales de 2010, según el calendario previsto. Su intención es proporcionar nuevos incentivos fiscales para los trabajadores de renta baja, ancianos, estudiantes y empresas que inician su actividad. Cuando McCain lanzó su campaña, se opuso a los recortes de impuestos porque, según afirmaba, favorecían a los ricos y eran un peso sobre los recursos del Gobierno en época de guerra. Ahora, dice que los recortes deben continuar, porque si se acaban, provocarán el aumento de la carga fiscal en un momento en que la economía ya se encuentra debilitada.
McCain también quiere reducir el porcentaje del impuesto de la renta de las empresas del 35% al 25%. Obama está a favor de la rebaja, pero no especificó de cuánto sería esa reducción. Además, él aumentaría el impuesto sobre las ganancias de capital para los americanos con renta anual de 250.000 dólares o más al año, mientras que McCain mantendría los porcentajes actuales del impuesto sobre las ganancias de capital y dividendos.En la campaña, Obama dijo que Bush es “fiscalmente irresponsable”, y que McCain está en la carrera electoral para cumplir el tercer mandato de George Bush — sólo que de manera aún más irresponsable. “Con relación a los impuestos”, dijo Obama haciendo una comparación entre McCain y el actual presidente, “él no está siendo fiel a George Bush”. La campaña de McCain reaccionó con acusaciones de que las ideas de Obama son irreales y que tendrán como resultado la intervención del gobierno en la economía, retardando el desarrollo. Douglas Holtz-Eakin, principal consultor económico de McCain, dijo que las propuestas de Obama son buenas para quienes tiene una visión color de rosa de la vida”.
Richard Marston, profesor de Finanzas de Wharton, señala, que la propuesta de McCain de prolongar el crédito fiscal de Bush no pasa, en este momento, de retórica de campaña. “No hay cómo prolongar la vigencia de los recortes ahora que los vientos de la política cambiaron de dirección”, dice, añadiendo que McCain no fue capaz de especificar qué recortes fiscales considera más importantes. “Los electores necesitan una visión más objetiva de la economía”.Añade Marston, que la política fiscal de Obama es más refinada que la presentada por los candidatos demócratas en las dos últimas elecciones, y destaca que el plan de Obama tiene en el punto de mira, específicamente, los impuestos que inciden sobre la renta de los americanos que ganan más de 250.000 dólares al año. “La idea parece ser la siguiente: los que ganan menos que eso darán apoyo inmediato a ese tipo de aumento de impuestos”, evalúa Marston. “Queda por saber si es eso lo que sucederá, pero es, desde luego, un cambio drástico de estrategia”. Marston comenta además, que Obama y sus consejeros no cuestionaron si el aumento de los impuestos tendrá impacto sobre los incentivos concedidos a las empresas, llevándolas a reinvertir y a generar un nuevo crecimiento. “¿Afectará eso a la decisión de los empresarios de correr los riesgos que son responsables de la innovación que hace al país prosperar?”, indaga Marston. “Si la respuesta es positiva, ¿no será preferible el aumento de otros impuestos, sobre los dividendos, por ejemplo?
Por su parte, Janet Rothenberg Pack, profesora de Negocios y Políticas públicas de Wharton, opina, que el respaldo de McCain a los recortes de impuestos de Bush es un error porque continuarán profundizando el déficit presupuestario de EEUU. “El déficit y el déficit comercial — que están relacionados — están perjudicándonos y nos van a perjudicar aún más en el futuro”. Con relación a Obama, Pack comenta, que su política fiscal y de gastos es más complicada que la de McCain, dificultando aún más estimar su impacto. “Aunque me guste la idea de acabar con los recortes de Bush, el plan de Obama no es tan simple y no se sabe a ciencia cierta cuál sería su impacto real”. Obama dijo, por ejemplo, que pretende gastar 15.000 millones de dólares al año, durante 10 años, con tecnología de energía financiada con ingresos procedentes del sistema de licencias para la comercialización de cuotas de contaminación. Él también crearía un “banco de reinversión en infraestructura” que permitiría la financiación de 60.000 millones de dólares en trenes de alta velocidad, red eléctrica y otros proyectos en el plazo de 10 años.
Nos agrega Universia Knowledge Wharthon en este interesante análisis, que de acuerdo con el Tax Policy Center (Centro de Política Fiscal), un joint venture entre Urban Institute y Brookings Institution, las propuestas fiscales específicamente no relacionadas con el sector de salud de los dos candidatos, reducirían los ingresos fiscales en 3.600 billones de dólares (McCain) y 2.700 billones (Obama) en un periodo de diez años, o aproximadamente un 10% y un 7% de los ingresos que sean recaudados por la ley actual.
“Ambas políticas son malas porque no ayudan a mantener el equilibrio del presupuesto federal, empeorando aún más los déficit existentes”, señala Roberto William, socio principal de investigación del Tax Policy Center. “Los agujeros provocados por los déficit son demasiado profundos para que sean compensados con recortes en los gastos. Y, si insistimos en gestionar déficit de ese tamaño, llegará un momento en que tendremos que preocuparnos del pago de esos costes”. Williams dijo que la necesidad de aumentar los impuestos en el futuro podrá superar las ganancias obtenidas hoy con el recorte de costes. “Ambos planes impondrían costes sobre nuestros hijos y nietos en una época en que la generación de Baby Boomers [americanos nacidos en la posguerra], que se jubilen, exigirán igualmente más y más recursos”.
Las propuestas económicas de los candidatos tienen como tela de fondo un clima de inestabilidad financiera asociada a la crisis del crédito subprime y exige una mejor fiscalización de las empresas de crédito. En un discurso durante la Cúpula Nacional de Pequeñas Empresas, McCain dijo que los americanos “tienen razón en sentirse ofendidos” por los “salarios e indemnizaciones extravagantes” pagados a los trabajadores de empresas “de comportamiento negligente”. Él prometió que los fiscales federales perseguirán a los malhechores.
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