CAMOVA

El estancamiento de muchas universidades públicas nacionales y aún privadas se manifiesta en la ausencia de autoridades renovadoras , autoridades que se mantienen avaladas por los grupos de poder, que en el caso de las universidades venezolanas estos han estado gobernándolas por años, en base del tradicionalismo que se había mantenido con los partidos políticos de COPEI y Acción Democrática, quienes dieron cabida , justamente a esos grupos que se han anclado y han perjudicado a lo largo el buen funcionamiento de las universidades, el logro de la excelencia académica, su participación en pro de aportar al país profesionales cónsonos con los requerimientos que el presente demanda.

Durante muchos años las universidades con algunas excepciones en algunas autoridades, han desempeñado el rol que el país requiere para afrontar sus problemas, darle paso a nuevas aperturas que lo beneficien. Hay muchas autoridades que aprovecharon su elección por compromisos políticos, amistad, familiares, todo ello en su favor particular y no de la comunidad universitaria, más bien, desempeñando un rol de figuración que de proactividad. Testimonio de ello es el resultado del presente, en donde las universidades nacionales, en algunas profesiones, carreras, como las que nos concierne, ingeniería, administración, economía, se ha deteriorado significativamente la formación, capacitación de los profesionales que hoy egresan.

Se le prestó poca atención al desarrollo de las investigaciones, a sus vinculaciones con el sector empresarial, a la integración con los programas económicos, productivos del Estado, a la solución en sí de los problemas productivos, económicos que se presentan. Aunado a todo ello está la ausencia de un compromiso en pro de definir el perfil de profesionales de este tipo que el país requiere. Muchos de los conocimientos que se proporcionan ya no corresponden a la realidad del presente. Conocimientos que han quedados anclados en el pasado, no se demandó, ni exigió a los profesores los nuevos, los que se requieren para colaborar adecuadamente en el desarrollo del país.

Todo ello demuestra una ausencia de autoridades en todas las jerarquías académicas principalmente, administrativas ,de Secretaría y lo que más representativo, de un rectorado capaz de dar paso a las transformación, cambios, a fin de no solo saber enfrentar los retos que actualmente se presentan, sino de originar nuevos proyectos, estrategias, planificaciones que garanticen una buena gerencia educativa.

Hay universidades nacionales en donde los rectores ya han ocupado el cargo en dos oportunidades, en donde la familia se ha incrustado ,es decir, esposo y esposa han sido y son los rectores , además que se mantienen los mismos equipos de poder, no observándose los cambios necesarios que retroalimente la mejor funcionalidad de la universidad , que se le de paso a un nuevo liderazgo universitario capaz de generar las transformaciones requeridas, más en un actual escenario político, económico, turbulento, riesgoso como el que se afronta , además de una competitividad que requiere de competencias favorables que beneficien al país. Un escenario que necesita de profesionales bien capacitados, egresados avalados con los conocimientos académicos que el presente reclama.

Las universidades nacionales este año volverán a elegir las autoridades que su comunidad universitaria presenta en las distintas planchas que ya se han estructurado y en donde vuelven aparecer los mismos cuadros de poder , cambiando solamente los cargos, es decir, aspecto que demuestra la ausencia de un espíritu de renovación cambios, de nuevos compromisos que den esperanza de que la universidad genere las transformaciones necesarias para rescatar de las sombras su excelencia académica y de investigación.

Vemos con gran preocupación de que los mismos postulantes, algunos ya enclaustrados por años en su representividad en los principales cargos de la universidad , no presentan ni siquiera programas, planes de cómo será su gestión, su compromiso, el rescate de la universidad, el nuevo rol que ésta deberá desempeñar ante la institución de un gobierno que se ha declarado Socialista y que ya ha emprendido sus estrategias, acciones en pro de que el país se adapte a esta nueva ideología.

Nos preocupa que se mantenga todavía la ausencia de líderes universitarios, autoridades renovadoras que demuestran su interés de rescatar la pasividad de la universidad ante los serios problemas que el país afronta.

No se vislumbra el que estos nuevos candidatos, a quienes ya la universidad a muchos los conocen y han evaluado su rol, no den a conocer sus programas, que permita garantizar las verdaderas transformaciones que las universidades en el presente necesitan desde su academicismo, renovación de perfiles profesionales, investigación, docentes con garantía académica, pedagógica, creativa, innovadora, que den paso a un nuevo paradigma de la educación que Venezuela requiere.

No se vislumbra los cambios en tradicionales sistemas administrativos que mantienen muchas universidades, en donde su burocracia siempre ha estado arraigada deteriorando su funcionalidad, operatividad, más ahora cuando el presente exige gracias a la Sociedad del Conocimiento el uso de nuevas herramientas como Intenert que ayudan agilizar los procesos de información y de saberse manejar minimizar costos.

No se presentan programas, propuestas de cómo las nuevas autoridades aprovecharan al máximo el capital humano de los participantes, de la comunidad en beneficio de todos.

La deficiencia de los sistemas administrativos de muchas universidades, se debe también a que se mantiene anclada en una estructura no consona a la flexibilidad del presente, para ello, las nuevas autoridades deberían dar a conocer los cambios en la estructura que piensan realizar a fin de que sea más flexible, contrarreste la burocracia, incremente la eficacia y favorezca su operatividad.

Muchos otros aspectos debieran considerar las nuevas autoridades en pro de garantizar ese cambio, rescate que las universidades nacionales demandan, como vinculaciones con el Estado, sistema empresarial; otras instituciones educativas nacionales e internacionales; investigación que aporte propuestas soluciones a los principales problemas que el país demanda; publicaciones, asesoramiento, consultoría , uso eficaz de Internet, cursos on-line, entre otros.

De seguir las universidades eligiendo y permitiendo los mismos cuadros de autoridades tradicionales, están condenadas a dejarse envolver por las sombras, perder su oportunidad que el presente les ofrece en pro de dar paso a las transformaciones que rescaten su excelencia académica y de paso a la formación de profesionales capaces de hacer que los estancamientos que el país afronta desaparezcan,

Es hora de que los mismos participantes, la comunidad universitaria, despierten, elijan a nuevos candidatos con un liderazgo comprometido, renovador, estratega, creativo.