CAMOVA
En la medida que uno esta atento en todas aquellas acciones que emprendemos, en el comportamiento que manifestamos, en nuestras interrelaciones de acuerdo a nuestros roles, en la identificación con nuestra misión, en la comprensión del por qué estamos en este plano, nos indica que nos mantenemos preocupados en cultivar nuestro crecimiento espiritual en pro de ser cada día mejores y saber aprovechar la oportunidad que se nos da de pasar por esta dimensión. Complementamos este escrito, considerando las valiosas aportaciones que otros caminantes nos legan en su tránsito, repetándose sus contenidos.
En esta oportunidad hemos seleccionado:
LA INDECISIÓN
Lo habían agarrado en flagrante delito de robo, y no existían circunstancias atenuantes que lo justificaran. A pesar de todas sus negativas no pudo evitar que la justicia lo mandara a la muerte. Cierto, había tratado de mostrarse sereno y había logrado impresionar a sus mismos jueces. Todavía le quedaba un poco de humor, y decidió jugarse hasta la última carta. Trataría al menos de ganar tiempo, para vivir un rato más.
Cuando le leyeron la sentencia que lo condenaba a la horca, la escuchó con calma, y concluyó la sesión preguntado si tendría la oportunidad de expresar su último deseo. Era imposible que se lo negasen. Y así fue. Se lo concedieron, antes aún de averiguar de que se trataba.-Quisiera — dijo — ser yo mismo quien elija el árbol en cuya rama tendré que ser ajusticiado.
Aunque la petición pareció a los jueces un tanto romántica para lo dramático de las circunstancias, no hubo inconvenientes en concedérsela. Le designaron un piquete de cuatro guardias para que lo acompañaran en el recorrido por el bosquecito de las afueras de aquella vieja ciudad medieval, en la que este suceso se desarrollaba conforme a las costumbres y procederes de la época.
Más de tres horas duró la caminata, que impacientó a todos, menos al interesado, que gastaba su tiempo desaprensivamente observando con superioridad e ironía cada árbol y cada gajo que podría ser su último punto de apoyo sobre esta tierra de la que se despediría en breve. Los miraba y estudiaba minuciosamente, para desecharlos luego casi con desprecio. No sería una miserable planta con tantos defectos la que tendría el honor de cargar con su partida. De esta manera fue pasando de árbol en árbol, hasta que hubo inspeccionado todos los posibles.
De nuevo ante el juez, expresó así sus conclusiones:
-¡Señor juez! ¿Quiere que le diga la verdad? No hay ninguno que me convenza.
Murió lo mismo. Y sin haber elegido.
UN VASO DE LECHE
Un día, un muchacho pobre que vendía mercancías de puerta en puerta para pagar sus estudios universitarios, encontró que solo le quedaba una simple moneda de diez centavos, y tenía hambre.
Decidió que pediría comida en la próxima casa. Sin embargo, sus nervios lo traicionaron cuando una encantadora mujer joven le abrió la puerta. En lugar de comida pidió un vaso de agua.
Ella pensó que el joven parecía hambriento, así que le trajo un gran vaso de leche.
El lo bebió despacio, y entonces le preguntó:
-¿Cuánto le debo?--No me debes nada- contestó ella. -Mi madre siempre nos ha enseñado a nunca aceptar pago por una caridad-.El le dijo... -Entonces, ¡te lo agradezco de todo corazón...!-
Cuando Howard Kelly se fue de la casa, no solo se sintió más fuerte, sino que también su fe en Dios y en los hombres era más fuerte. El había estado listo a rendirse y dejar todo.
Años después esa mujer enfermó gravemente.
Los doctores locales estaban confundidos. Finalmente le enviaron a la gran ciudad. Llamaron al Dr. Howard Kelly para consultarle. Cuando éste oyó el nombre del pueblo de donde venía la paciente, una extraña luz lleno sus ojos.
Inmediatamente el Dr. Kelly subió del vestíbulo del hospital a su cuarto. Vestido con su bata de doctor entró a verla. La reconoció enseguida. Regreso al cuarto de observación determinado a hacer lo mejor posible para salvar su vida. Desde ese día el prestó, la mejor atención a este caso.
Después de una larga lucha, ella ganó la batalla..! Estaba totalmente recuperada..!
Como ya la paciente estaba sana y salva, el Dr. Kelly pidió a la oficina de administración del hospital que le enviaran la factura total de los gastos para aprobarla.
El la revisó y firmó. Además escribió algo en el borde de la factura y la envió al cuarto de la paciente.
La cuenta llegó al cuarto de la paciente, pero ella temía abrirla, porque sabía que le tomaría el resto de su vida para poder pagar todos los gastos.
Finalmente la abrió, y algo llamó su atención: En el borde de la factura leyó estas palabras...“Pagado por completo hace muchos años con un vaso de leche”
EL LABERINTO
La vida es un laberinto con mil caminos cerrados para una sola meta.
¿Pero, cual es el camino bueno? ¿Aquel? ¿Este?
Para algunos puede ser el primero y para otros ¿no llega siquiera a ser el último.
Y en este laberinto estás como yo buscando la salida, el lugar donde se esconde la risa y el final de la promesa.
Hasta llegar a ella el amor es sólo una fantasía teñida de esperanza.
Mira tus manos, ¿qué tienen para dar en esa búsqueda?
Que no se agote.
Profundiza en tus ojos, Tócate el cuerpo y deja recibir en tí la búsqueda del otro.
Si crees encontrar el camino justo y descubres una salida cerrada con murallas y con aceros, vuélvete e intenta otra chance comprendiendo que todo es producto de este juego que se llama laberinto.
Arriesga un nuevo intento en cada camino fallido.
Si te quedas parado solo encontrarás a quienes buscan una salida y están perdidos.
Yuri Tabak
EL MAL HUMOR
La Madre Teresa dijo que la peor enfermedad era el mal humor. Y es muy cierto, lastima a quien lo tiene y a todos los que lo rodean. Al cometer un error, es mejor aceptarlo, corregirlo que justificarlo y enojarse. La justificación actúa como si dijéramos que todo está bien hecho pero que entre en la prisión; o que las medicinas aplicadas eran las que convenían al caso, pero el enfermo está peor.
Entonces de qué sirve justificar nuestra actuación y luego cargar con las consecuencias negativas de la misma. Y mostrar el más atormentado mal humor... Éste se hace costumbre y día a día va creciendo ya que cualquier motivo lo alimenta y se termina viendo al mundo como una locomotora que nos embiste constantemente.
Hay miles de motivos para alimentar la ira y la cólera... Un noticiero, un diario, un ruido del vecino... etc.etc. y así cada día la persona que entra en éste círculo vicioso se encuentra cada vez mas envuelta en él perjudicándose y perjudicando a todos los que lo rodean.
Cuál es el sentido de todo esto, si en verdad nada va a cambiar de ésta manera. La vida es una fiesta, a cada paso nos da miles de bellezas que podemos observar y alegrarnos. El contemplar la maravilla de una flor, el canto de las aves, la sonrisa de los niños, el amanecer, la suave brisa que nos acaricia, los rayos del Sol, siempre presentes, en medio de la peor tormenta. Entonces, por qué no ser quienes alegremos la vida de aquéllos que tenemos alrededor. Acaso ¿es necesario que se alejen para después estar con más mal humor, echándoles la culpa por haberse ido?
Cada hecho que nos ocurre es una maravillosa enseñanza para tener en cuenta y no un motivo para alejarnos de la alegría de ser, de estar, de vivir. Como en todo, en ambas manos tenemos las dos semillas diferentes y somos nosotros quienes elegimos cuales sembrar, pero también somos nosotros quienes nos haremos cargo de recoger lo que de esa siembra se coseche. Dibújate una sonrisa todos los días al levantarte y que te acompañe todo el día, no importa lo que pase.


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