No se puede negar como lo señala José Orlando Morera, que desde la perspectiva más general, la globalización, la apertura económica, la competitividad son fenómenos nuevos a los que se tienen que enfrentar las organizaciones. En la medida que la competitividad sea un elemento fundamental en el éxito de toda organización, los gerentes o líderes harán más esfuerzos para alcanzar altos niveles de productividad y eficiencia.
Los nuevos esquemas gerenciales son reflejo de la forma como la organización piensa y opera, exigiendo entre otros aspectos: un trabajador con el conocimiento para desarrollar y alcanzar los objetivos del negocio; un proceso flexible ante los cambios introducidos por la organización; una estructura plana, ágil, reducida a la mínima expresión que crea un ambiente de trabajo que satisfaga a quienes participen en la ejecución de los objetivos organizacionales; un sistema de recompensa basado en la efectividad del proceso donde se comparte el éxito y el riesgo; y un equipo de trabajo participativo en las acciones de la organización.
Todo lo anteriormente señalado, ha incidido significativamente en las empresas, quienes se han apoyado últimamente en nuevas aperturas que le favorezca, como el caso de considerar seriamente la proactividad femenina dentro del ejercicio profesional de la administración, aspecto que se ha incrementado cada vez más, especialmente, cuando la mujer en un gran números, se ha integrado a las universidades a adquirir los conocimientos modernos que la ciencia administrativa proporciona , para después desempeñarse en las organizaciones, en aquellas empresas que depositan su confianza en sus conocimientos y gestión.
De ahí, que ya no sorprende encontrar a la mujer en cargos gerenciales, especialmente en las pequeñas e industrias, desempeñándose como gerentes y dando paso a sus conocimientos, planes que generen cambios, transformaciones que beneficien a las empresas en la conquista y permanencia de mercados, en su desarrollo, su rol dentro de los escenarios económicos del presente.
No nos sorprende tampoco, como lo señala enplenitud. com, que hoy, la forma en que las mujeres gerentes lleven a cabo sus tareas y movimientos estratégicos, así como lo que piensen de sí mismas, son clave en la respuesta que le brinden sus propios subalternos. Por lo tanto, debe hacerle saber a su personal que su sexo no tiene nada que ver con la forma en que usted maneja su área, y que si está allí, es porque está muy bien informada sobre la producción y los procedimientos de esa determinada área.
Se dice, que mantener una actitud positiva y tener muy en claro las tareas a desempeñar en su cargo, son fundamentales para que, como gerente, se maneje cualquier área, sea con empleados masculinos o femeninos, mayores o jóvenes.
Lo más importante, es que nunca olvidar, destacan mujeres que han logrado el éxito, que está allí para trabajar junto con su personal (y supervisar su cantidad de trabajo): eso es lo qué hace de una persona un buen gerente y encargado, y no si ésta se trata de un hombre o una mujer. Se indica que poco importa si usted es la única mujer que ocupa esa posición: usted es también la única persona que está capacitada para hacerlo. Y en efecto, tiene que pensar en sí misma como una persona, gerente, trabajadora, y no como mujer. Una vez que se sienta de esta manera, es decir en cumplimiento de su rol sin importar el sexo, lo mismo tendrá en cuenta, sus compañeros de trabajo.
Marúa Chinchilla nos aporta sobre el tema, que las políticas y el apoyo institucional que propicien un cambio de clima laboral y de cultura empresarial en el presente llegarán siempre de los puestos directivos. Ahí debería haber suficientes mujeres. Su posibilidad de ser agente de cambio existe, pero el número también cuenta, y mucho, y por desgracia, hoy por hoy, son minoría en las cúpulas directivas.
Las cosas no cambiarán mientras no haya masa crítica suficiente y participación en los centros de poder donde se toman las decisiones. Hoy es improbable que el punto de vista femenino y sus criterios de decisión se escuchen e incorporen en las políticas y estrategias de la compañía.
En lo personal, se nota una nueva apertura en la gerencia y se está dando paso a que la mujer la ejerza, puesto que en conocimientos está preparada de acuerdo a su formación académica a igual que los hombres, la diferencia estará en el manejo de sus habilidades, destrezas , aptitudes gerenciales, en donde un factor determinante en el logro de los resultados será su proyección de liderazgo, manejo eficaz de su interrelación con los grupos de trabajo e interpretación de las necesidades que el entorno demanda en pro de dar paso a acciones que conlleven a la organización bajo su cargo a lograr los objetivos, misión, visión establecidos.
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